Han pasado 36 años luego del accidente nuclear en Chernóbil y aunque suponemos que los efectos ya no son visibles, parece que los alcances de este desastre llegaron mucho más lejos. En una cámara inaccesible en el sótano de Chernóbil han comenzado una serie de reacciones de fisión nuclear. Los expertos analizan si el problema se estabilizará o por el contrario, requerirá una intervención para evitar una reacción descontrolada. 

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La explosión de Chernóbil se convirtió en su momento en el accidente nuclear más peligroso que la humanidad había vivido. Alcanzó un nivel 7 en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares. Más tarde, en 2011 ocurriría un accidente de la misma peligrosidad en Fukushima, tras el terremoto de 2011 en Japón. Japón sigue lidiando con los niveles de radiación y ha ideado un plan para liberar agua radioactiva a los océanos, luego de que se quedara sin espacio para almacenarla. 

Un mal por siglos 

Los accidentes nucleares representan un riesgo muy alto, no sólo por los niveles de radiación a los que se expone la gente y el ambiente cercano. Sino también porque las consecuencias estarán ahí incluso siglos después. La radiación dejará a su paso un sitio completamente inhabitable con el peligro inminente de infiltrarse en los subsuelos y el agua del planeta. 

El 26 de abril de 1986 la central nuclear Vladímir Ilich Lenin en Chernóbil, el reactor 4 explotó, derrumbando todo a su paso. Toneladas de material fisionable se fundieron con la arena, hormigón y acero de las paredes, y como resultado se originó una mezcla similar a la lava aunque intensamente radiactiva. Esta sustancia se coló hasta los pisos inferiores de la central nuclear. Debido a las condiciones del material, lo que sucedió en la planta quedó inaccesible para el humano y por lo tanto, no se sabe exactamente qué hay ahí abajo. 

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Pero se cree que una cámara conocida como sala subreactor 305/2, contiene grandes cantidades de la mezcla. No obstante, la cámara es inaccesible y esta información no puede verificarse por ojos humanos, ni tampoco por dirigibles robóticos. Los investigadores a cargo de la central nuclear han detectado el aumento en las emisiones de neutrones en la habitación, con niveles que han estado aumentando hasta en un 40% desde el 2016. 

Chernóbil

El aumento en la detección de neutrones sólo puede significar una cosa y esa es que las reacciones de fisión nuclear están aumentando. Los expertos intentan dilucidar si este aumento permanecerá y por lo tanto requerirá la intervención del hombre para evitar cualquier desastre. O por el contrario, se presente un decrecimiento con el tiempo ya que se han presentado picos en otras zonas con anterioridad, que terminan cediendo. 

Aumento de fisión nuclear en Chernóbil 

Los físicos tienen una teoría del aumento de fisión nuclear en la cámara 305/02. Según ellos, podría deberse al nuevo sarcófago colocado sobre el reactor número 4. Este se colocó en 2016 y es una versión mejorada del que se colocó unos meses después del accidente. La función principal del sarcófago es el aislamiento de la radiación hacia el exterior, pero la versión colocada en 1986 presentaba muchos agujeros que dejaban filtrar la lluvia, lo que quizá ayudaba a mantener la fisión controlada. 

sarcófago Chernóbil 2016
Sarcófago en Chernóbil

Cuando el combustible de uranio o plutonio se desintegra radiactivamente, emiten neutrones, que pueden promover la reacción de fisión si los neutrones son capturados por otro núcleo radiactivo. El agua juega un papel importante, ya que grandes cantidades de este líquido funcionan como ralentizador de neutrones y así evita que sean capturados.

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La aparente sequía de la cámara ocasionada por el nuevo sarcófago de Chernóbil, entonces sale a relucir y sería esta la que ocasiona la captura de neutrones para la fisión nuclear. Neil Hyatt, quien es miembro del Comité de Gestión de Residuos Radiactivos del Reino Unido, ofrece una explicación del peligro de la situación. Según Hyatt, se trata de “tasas de fisión muy bajas, por lo que no es como un reactor nuclear burbujeante”. Por lo tanto, no existe riesgo de una explosión similar a la que se vivió en 1986, la situación “es motivo de preocupación pero no de alarma”, dice Hyatt. No obstante, si la tasa de producción de neutrones sigue aumentando, los expertos deberán intervenir para evitar cualquier riesgo. 

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