Convertir la muerte en un proceso natural (casi como el nacimiento) no ha sido fácil. El ser humano está más acostumbrado a dar la bienvenida que a despedirse. Por suerte, los funerales verdes se han convertido en la opción para abrazar la muerte en medio de la vida, y este ataúd de hongos mágicos parece ser la mezcla perfecta.

Como una forma de conmemorar el retorno del ser a la tierra, el investigador Bob Hendrikx creó Living Cocoon, un ataúd hecho de micelio que ayuda a que los cuerpos se descompongan rápidamente mientras el suelo a su alrededor renace en una vida completamente nueva.

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Desde hace tiempo sabíamos que los nutrientes de un cuerpo pueden hacer tanto por la naturaleza que la tierra revela físicamente el aprovechamiento del ser. Sin embargo, no sabíamos que había una forma de contribuir directamente a embellecer el suelo.

Esto es lo que logra el ataúd de hongos mágicos: directamente activa el proceso de compostaje del cuerpo después de la muerte. Elimina las sustancias tóxicas de la tierra y crea las condiciones más beneficiosas para el crecimiento de nuevas plantas.

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¿Cómo se crea el ataúd de hongos mágicos?

Hendrikx señala que el surgimiento del ataúd es completamente natural. Este ataúd de hongos mágicos, gracias al portentoso micelio portentoso, permite que volvamos a ser uno con la naturaleza. A través de la fusión con el hongo, el cuerpo alimenta la tierra mediante las enzimas secretadas y libera dióxido de carbono.

El micelio permite que los humanos vuelvan al ciclo de la vida en diferente forma. Permite proporcionar alimento a las plantas una vez descompuesto. Cultivado desde las raíces profundas del micelio en la tierra, el ataúd crece hasta convertirse en un lugar seguro para partir.

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La caja tarda 1 semana en crecer para ser capaz de contener un cuerpo. Después, el proceso de descomposición toma entre 2 y 3 años, lo cual beneficia al medioambiente, ya que un ataúd convencional tarda unos 10 años en desaparecer (si es que lo hace).

Apodada como el “ataúd viviente”, esta caja es todo un sistema de circuito cerrado que repara el ser y lo prepara para adherirse a la tierra. La energía que habita un cuerpo se transforma en nuevos elementos y mantiene vivo el suelo.

“Actualmente estamos viviendo en el cementerio de la naturaleza. Nuestro comportamiento no es sólo parasitario, también es miope. Estamos degradando organismos en materiales muertos y contaminantes, pero ¿y si los mantenemos vivos?”, agrega Hendrikx

Despedirnos del mundo físico a través del ataúd de hongos mágicos es un viaje que, en todo momento, promete más vida. Es posible que físicamente el ataúd no tenga adornos o un terminado llamativo, pero sin duda está repleto de belleza natural.

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