Comprobado: asistir a conciertos con frecuencia te da más años de vida

Un nuevo estudio concluye que la música en vivo alarga la vida al menos 9 años. Mira por qué.

Esta no es la primera vez que los científicos llegan a tal conclusión. Ya se sabía que la mayoría de las personas que van regularmente a conciertos afirman sentirse más felices en sus vidas. Y ahora, un nuevo estudio ha concluido que asistir frecuentemente a conciertos puede aumentar la vida de una persona hasta en 9 años.

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La investigación de O2 y Patrick Fagan, experto en ciencias del comportamiento de la Universidad Goldsmiths de Londres, revela que existe una correlación positiva entre la frecuencia de asistencia a conciertos y el bienestar de un individuo. 

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Según el estudio, los que acuden a conciertos en vivo una vez cada 15 días o más son los más propensos a calificar su felicidad, satisfacción, productividad y autoestima en el más alto nivel (10/10), lo que sugiere que disfrutar de la música en vivo también es clave para sentirse mejor.

La música en vivo aumenta la autoestima, la cercanía con los demás y, especialmente, la estimulación mental, lo cual contribuye a la sensación de bienestar.

Estas sensaciones de bienestar se midieron usando pruebas psicométricas y de frecuencia cardíaca. Experimentar un concierto por sólo 20 minutos puede aumentar en un 21% la sensación de bienestar. La recomendación de la investigación es que un concierto cada 2 semanas llevará la felicidad, la satisfacción, la productividad y la autoestima al más alto nivel.

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Sobre la estimulación cerebral y su origen en el ritmo

El neurólogo Oliver Sacks afirmaba que “nuestros sistemas nerviosos están exquisitamente afinados por la música”. En su libro Musicofilia, Sacks insiste en el poder de la musicoterapia como una medicina para el alma.

La musicoterapia es tan poderosa que incluso puede curar cuadros severos de neurosis, como la producida en los soldados por el atroz ritmo de las guerras. Es un tipo de medicina que se puede autorrecetar: sólo depende de que elijas un buen concierto.

Y claro, para mejores resultados, no te olvides de utilizar tapones para los oídos si estás muy cerca del escenario, y evita colocarte cerca de las bocinas.

¿Ya tienes la fecha de tu próximo concierto?



La vergüenza tiene una sorprendente (y humillante) función social

La vergüenza que sentimos frente a la devaluación social asegura la cohesión y unidad del grupo (pero también impide la innovación).

¿Has soñado que estás de pie frente a toda tu escuela sin ropa? ¿Has hecho algo que te ha provocado vergüenza? Según un nuevo estudio realizado en 15 sociedades distintas del planeta, esa incómoda sensación de deshonra y humillación podría ser un rasgo importante para mantener la cohesión social.

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Anna Dunn

Daniel Sznycer y un equipo de investigadores de la Universidad de Montreal, en Canadá, analizaron las concepciones de la culpa y la vergüenza de 899 participantes de 15 sociedades distintas, del Ecuador a Siberia. Aplicaron un cuestionario de 12 situaciones hipotéticas sobre cuánta vergüenza sentirían por otra persona de su mismo género si estos fueran flojos, feos o cometieran actos ilegales, como robar.

Los participantes también debían evaluar estas situaciones hipotéticas en una escala de cuatro puntos, según qué tan devaluada socialmente estaría una persona que incurriera en ellos. Como grupo de control, los investigadores le preguntaron a otro grupo de participantes de cada comunidad cómo se evaluarían a sí mismos si incurrieran en dichas situaciones hipotéticas.

Los investigadores encontraron una conexión importante entre el nivel de vergüenza que despertaron los comportamientos hipotéticos y el grado de devaluación social con que se penalizaría a quienes incurrieran en ellos. Para efectos del estudio, esto tiene la implicación de una “selección natural” al interior de una sociedad.
Y no se trata solamente de una sociedad, sino de un rasgo compartido. En el estudio puede leerse: 

El hecho de que el mismo patrón se encuentre en comunidades tan mutuamente remotas, sugiere que la coincidencia de la vergüenza con la devaluación pública es un rasgo inherente producido por la selección [natural], y no un producto del contacto cultural o de evolución cultural convergente.

Esto quiere decir que la vergüenza es, de alguna manera, necesaria para mantener la cohesión e identidad del grupo; una forma en la que los individuos son señalados por incurrir en prácticas que pongan en peligro la identidad del grupo, y en muchas ocasiones, también un motivo de expulsión del grupo mismo.

Como mecanismo para la toma de decisiones, la vergüenza busca prevenir nuestra expulsión del grupo al advertirnos del sentimiento de devaluación que podemos experimentar al romper una regla, así como para llevarnos a actuar de acuerdo a los intereses de largo plazo del grupo.

Habría que pensar, sin embargo, que en la era actual en la que vivimos, la culpa y la vergüenza también funcionan como mecanismos de control al interior de cada individuo. Y después de todo, ¿los grandes inventores y artistas no han tenido que remontar la vergüenza y padecer la “letra escarlata” de la humillación con el fin de innovar?

 

 

*Ilustración principal: © Eleonor Davis



¡No apartes la vista del cielo! Lluvia de estrellas Oriónidas el 21 y 22 de octubre

Este mes, el cielo será escenario de una lluvia de estrellas. ¿Cómo, cuándo y dónde ver el espectáculo de las Oriónidas?

Los meteoros que adornarán el cielo nocturno del 21 al 22 de octubre son de los más veloces en su tipo. Si alzas la vista este fin de semana podrás observar la caída de entre 15 y 20 estrellas fugaces por hora. 

Lo que hace más especiales a las Oriónidas es que realmente son trozos del famosísimo Cometa Halley, que pasa por la Tierra cada 76 o 76 años. Deben su nombre a la constelación Orión, punto desde el cual irradian. 

¿Quieres aprovechar al máximo este regalo del cielo? Aquí va todo lo que necesitas saber:

¿Dónde verlas?

No necesitas vivir en otro país para admirar esta magnífica lluvia de luces: las Oriónidas son visibles en cualquier parte del mundo. Como ocurre con todos los fenómenos nocturnos, lo ideal es alejarse lo más posible de las luces artificiales. Si vives en una gran ciudad, lleva tu manta o silla hacia un punto apartado en el que el cielo se vea completamente oscuro. 

¿Cuándo?

Aunque se predice que los días con más estrellas serán el 21 y 22 de octubre, será posible admirarlas desde la noche del 20. No olvides que el mejor horario para verlas es en la madrugada. Es posible que el brillo de la luna obstaculice la visión, por lo que se recomienda salir poco antes del amanecer entre 2 y 3 am, cuando la luna se haya ocultado. 

Sobre todo…ten paciencia

Tómate unos 20 minutos para que tus ojos se ajusten a la oscuridad y dedica por lo menos una hora a tu cita con el cielo. No desesperes: los rastros de luz que las Oriónidas pintarán en el firmamento son la mejor recompensa