Las olas de calor tienen efectos nocivos para el planeta entero. Desde incendios forestales hasta sequías masivas y liberación de partículas tóxicas, el calor extremo es uno de los peores fenómenos para la vida en la Tierra. Y si crees que los humanos estamos libres de ello, mira lo que hace el asfalto bajo temperaturas extremas.

Una nueva investigación reveló que el calor produce la liberación de partículas tóxicas provenientes del asfalto. Este elemento ubicado en grandes territorios contiene contaminantes peligrosos que parecen activarse con las temperaturas altas.

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“Un hallazgo principal es que los productos relacionados con el asfalto emiten mezclas sustanciales y diversos compuestos orgánicos al aire con una fuerte dependencia de la temperatura y otras condiciones ambientales”, apunta Peeyush Khare, autor del estudio.

Para descubrir exactamente los peligros contenidos en el asfalto, los investigadores colocaron muestras reales de pavimento en un horno controlado. Tras someter el asfalto a la temperatura duplicada de las calles o las que se han alcanzado con los últimos incendios, éste reaccionó increíblemente.

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Los efectos del asfalto caliente en el entorno

En estas circunstancias, un tipo de aerosol sale despedido en forma de partículas contaminantes. Reconocidos como PM2.5, estos pequeños restos tóxicos son perjudiciales cuando se inhalan. Antes de esta investigación, no se había analizado la relación entre la contaminación y los elementos del asfalto.

Es muy posible que el aire urbano esté lleno de partículas tóxicas que salen despedidas cada vez que las temperaturas altas calientan los suelos. En muchos sentidos, el asfalto es otra forma de contaminar persistentemente.

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Descubrir los gases tóxicos del pavimento no fue lo más impactante, pues los investigadores encontraron que este compuesto incluso es más tóxico que las emisiones de los autmóviles. Mientras que los vehículos pueden emitir de 900 a 1,400 toneladas de contaminación, el asfalto caliente libera de 1,000 a 2,500 toneladas. En este sentido, los caminos y carreteras podrían representar cerca de un 30% de la contaminación de un entorno.

Actualmente, las olas de calor se vuelven cada día más comunes, largas e intensas. Si queremos ayudar al planeta a regenerarse y al clima a conseguir un verdadero equilibrio, deberíamos construir caminos menos tóxicos.

 

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