Artista muere 7 minutos y ahora pinta lo que aparentemente vio en el más allá

¿Cómo es la vida después de la muerte? Para el artista Shiv Grewal es como sus obras, mismas que lo han ayudado a superar su breve encuentro con la muerte.

¿Existe la vida después de la muerte? Para Shiv Grewal, sí. El actor londinense sufrió un paro cardíaco masivo, fue declarado muerto por 7 minutos, después revivió y ahora plasma lo que vio en sus pinturas. 

Hace 5 años, cuando tuvo el paro cardíaco, los paramédicos lograron hacer que su corazón volviera a latir, pero durante 7 minutos permaneció sin vida. Grewal los describe como un “viaje cósmico” en donde pudo elegir entre la vida y la muerte:

Estaba consciente de que mi cerebro se estaba muriendo y gritando por ayuda. Pero, al mismo tiempo, sentí cosas completamente separadas de mi cuerpo. Era como si estuviera en un vacío, pero podía sentir emociones y sensaciones.

 

Dice que en cierto punto tuvo miles de posibilidades para elegir regresar, como una reencarnación, pero las rechazó y decidió volver como él mismo. Grewal comparte que la experiencia fue como soñar despierto:

En un momento dado, viajaba sobre la luna y podía ver meteoritos y todo el espacio.

 

Durante 1 mes después del paro cardíaco fue puesto en coma inducido, debido a la falta de oxígeno que sufrió en el cerebro, lo que le provocó epilepsia. Como ha sido incapaz de regresar a los escenarios, Grewal ahora se dedica a pintar lo que observó en la vida después de la muerte. Intenta contar su experiencia a través del arte.



Lo que sabemos sobre la muerte hasta ahora (un recuento de los últimos hallazgos científicos)

Al parecer, la muerte es un proceso mucho más largo y complejo de lo que creíamos…

La muerte es ineludible. Así, se convierte en eso que todos compartimos: un camino universal que todos recorreremos. Por ello, no extraña que sea uno de los misterios en torno a los cuales se ha indagado más desde los principios de la historia, siendo quizá el tópico que más reflexiones ha generado, quizá filosofías enteras.

La ciencia moderna se ha encargado de develar muchos de los enigmas respecto a este destino final –¿final?–. Aunque, precisamente, aún quedan muchas dudas, e incluso se han abierto nuevas preguntas. Así, parece que estamos ante una cuestión que necesariamente habremos de experimentar para conocer en su totalidad.

Pero mientras eso pasa, siempre será un placer seguir indagando y meditando sobre la muerte. Y es que hacerlo no es un lúgubre recordatorio de un destino cruel. En realidad, pensar en la muerte puede resultar beneficioso para nuestra concepción de la vida –y la manera como transitamos nuestra propia existencia–, porque es una manera de vencer al miedo que nos genera la idea de morir. Dejemos que la ciencia abone a esta cuestión, sin dejar de lado la importancia que otras disciplinas tienen para pensar la muerte.

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Estos son los hallazgos más significativos sobre la muerte

La luz al final del túnel es real

El primero en detallar un caso de muerte cercana fue el médico francés Pierre-Jean du Monchaux, quien especuló que los sentimientos místicos que esta experiencia proveía podían explicarse por el cambio del flujo sanguíneo en el cerebro. Su hipótesis no ha sido rebatida, sólo que la ciencia moderna, como consta en un artículo de la revista Scientific American, ha agregado el dióxido de carbono como uno más de los elementos que, al llegar a los ojos por un impulso de miedo en el cerebro, ocasiona lo que parece ser una luz.

 

Tu energía permanece

Simple termodinámica. Bueno, no tan simple, pero sí harto conocida. Según la primera ley de la termodinámica, descubierta por Antoine-Laurent de Lavoisier, la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Nuestro cuerpo se va a transformar y, de una u otra forma, estará en el mundo durante todo el tiempo que éste dure, así como nuestra energía. De hecho, todo lo que nos compone ya estaba aquí antes de que tuviésemos conciencia.

 

La velocidad de la muerte 

La muerte es como una señal y, según se pudo constatar en un estudio publicado en la revista Science, dicha señal avanza 30 micrómetros por minuto: algo más o menos equivalente a 2 milímetros por hora.

 

El cerebro tarda más en morir

Precisamente, el misterio no es a dónde va el cuerpo, sino a dónde va la mente tras morir. Según Sam Parnia, director de cuidados intensivos y resucitación en la Escuela de Medicina del Centro Médico Langone, el cerebro sigue activo durante horas después de que la “muerte clínica” es decretada. Aunque, como vimos, la muerte clínica es un proceso, y no sólo un apagón repentino.

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Podemos ser conscientes de nuestra muerte

Debido quizá a la falta de oxigeno y al estado general del resto del cuerpo, el cerebro empieza a actuar de otras maneras cuando morimos. Un estudio publicado en The Canadian Journal of Neurological Sciences comprobó, a través de encefalogramas, que las ondas que el cerebro genera son predominantemente lentas. Se trata de las llamadas “ondas delta”, mismas que producen quienes meditan a profundidad. Lo que nos lleva a pensar que morir es una suerte de ampliación de la conciencia.

 

Las experiencias cercanas a la muerte son como un sueño

Según un estudio publicado en Neurology, las experiencias cercanas a la muerte podrían activar ciertos procesos cerebrales asociados al sueño y que son ocasionados en la etapa REM (Rapid Eye Movement). Por supuesto, el estudio sólo se basó en evidencia anecdótica, ya que no hay manera de poner a sujetos de prueba bajo experiencias cercanas a la muerte. Pero esta relación podría tener mucho sentido, y sugiere que los sueños tienen un papel tan importante en la muerte como lo tienen en la vida.

 

Los animales entienden la muerte (y experimentan el duelo)

No sólo nosotros entendemos la muerte. Cuervos, elefantes, chimpancés y jirafas son algunos de los animales que entienden la muerte de una manera más profunda que otras especies. Más allá del instinto, los cuervos son capaces de aprender de la experiencia de la muerte de otros, y no sólo de aquella experiencia que pone en riesgo su propia vida, como otros animales. Eso quiere decir que tienen otro entendimiento de la muerte y, por lo tanto, alguna concepción de ésta. Mientras que los elefantes son conocidos por sus rituales funerarios, mismos que incluyen la visita sistemática al lugar donde yacen los restos de sus semejantes.

 

* Imágenes: 1) Jón Saemundur; 2 y 3) Nona Limmen



Matar a una nube: meditaciones sobre vida, muerte y transformación del monje Thich Nhat Hanh

El monje Thich Nhat Hanh ofrece un fascinante diálogo entre budismo y ciencia, donde asegura que vida y muerte sólo son transformación.

El monje Thich Nhat Hanh es uno de los divulgadores del budismo zen más interesantes de la actualidad. Sus perspectivas guardan una profunda conexión con la tradición de la que abreva, pero su manera de enseñar no está alejada de las preocupaciones modernas, especialmente de su audiencia occidental.

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monje Thich Nhat Hanh

En julio del 2012 tuvo lugar una sesión de preguntas y respuestas con Thich Nhat Hanh en Plum Village. Aquí algunos extractos.

 

Enfrentarte a nuevas situaciones

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Niño: Si acabas de entrar a una escuela nueva y te es difícil hacer nuevos amigos, ¿cómo puedes hacer nuevos amigos?

Thich Nhat Hanh: Es muy emocionante entrar a una nueva escuela. Van a ocurrir muchas cosas nuevas y tendrás que estar listo para encontrarte con nuevas situaciones y nuevos amigos. No te preocupes. Sólo deja que las cosas pasen. Los nuevos amigos vendrán a ti si estás listo. Practica la meditación del guijarro, inspira y expira para ayudar a relajarte. Es como cuando vas a las montañas de vacaciones y hay muchos árboles y flores que no habías visto antes. Vas a estar feliz de verlos. No puedes predecir lo que verás, pero sabes que verás muchas cosas hermosas, animales, vegetales y minerales. Llegar a una escuela nueva es así. Habrá muchas cosas nuevas que pueden hacernos felices. Así que no te preocupes. Prepárate. Repite para ti: “Voy a tener nuevos amigos. Voy a dejar que pase. No necesito elegir”.

 

La meditación de los guijarros

Esa niña que vas a conocer va a ser una buena amiga tuya, o no va a ser una buena amiga tuya: eso depende de ti. Puede que sea adorable. La manera en que la mires, la manera en que le hables, puede hacerla incluso más adorable. Si esa persona no es muy adorable, la manera en que la mires y le sonrías puede hacerla adorable. Así que también depende de nosotros, no solamente de ellos.

 

Por qué matar no es posible

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Adulto: Si no hay tal cosa como la muerte, ¿entonces por qué matar está mal?

Thich Nhat Hanh: ¡Muy buena pregunta! Cuando deseas matar, cuando piensas que puedes matar, tienes las percepciones equivocadas. Vamos a suponer que deseas matar a una nube, porque no sabes que una nube no puede morir. Una nube solamente puede convertirse en nieve o lluvia. Así que la voluntad de matar es un tipo de energía que se caracteriza por la ignorancia, percepción errónea, enojo y violencia. Es por ello que el acto de matar está mal. Está mal porque no tiene inteligencia, sabiduría. Tiene mucha violencia y sufrimiento. Incluso la idea previa al acto de matar ya es incorrecta. Lo que es incorrecto puede traer mucho sufrimiento. No hacia la otra persona, sino para nosotros.

(…)

Vamos a suponer que quieres matar a una nube. ¿Cómo puedes matar a una nube? Tu intención de matar a alguien, de destruir a alguien, solamente va a llevarte a sufrir. Es por esto que debemos tocar la verdadera naturaleza del no-nacimiento y no-muerte.

Alguien que comete suicidio trae mucho sufrimiento. Piensa que puede matarse a sí mismo, pero el hecho es que no puede. Su intento de matarse a sí mismo lo hace sufrir más, y hace que la gente a su alrededor sufra más. Tú no puedes morir y no puedes matar a nadie. Mahatma Gandhi aún está vivo y fuerte todavía. Él está en todos nosotros. También Martin Luther King; también Jesucristo; también Buda.

La voluntad de matar es sufrimiento porque contiene ignorancia, enojo, y violencia dentro de sí. La ciencia moderna está de acuerdo con el Buda respecto a que no puedes asesinar nada; no puedes hacer que nada desaparezca. Nada puede morir. Nada se crea, nada se pierde, todo se transforma [Rien ne se crée; rien ne se perd, tout se transforme, frase atribuida a Antoine Lavoisier, padre de la química moderna]. Sólo existe la transformación; no existe la muerte. Parece que existe la muerte y el nacimiento, pero si vas a lo profundo, verás que no es verdad. Si estudias ciencia, química, o biología profundamente, entrarás en contacto con la verdad del no-nacimiento y no-muerte.

 

Nacer y morir a cada momento

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Adulto: ¿Existe la vida después de la muerte?

Thich Nhat Hanh: La vida está siempre con la muerte, al mismo tiempo, no sólo antes. La vida no puede separarse de la muerte. Donde hay vida, hay muerte; y donde hay muerte, hay vida. Esto requiere de cierta meditación para comprenderse. En el budismo, hablamos del inter-ser [interbeing], lo que significa que tú no puedes ser tú por ti mismo. Tienes que inter-ser con el otro lado. Es como la izquierda y la derecha. Si no está la derecha, no puede ser la izquierda. Si la izquierda no está, la derecha no puede ser. No es posible separar la izquierda de la derecha. No es posible separar la derecha de la izquierda.

Lo mismo para el bien y el mal, el antes y el después, el aquí y el allá, para el tú y el yo. Yo no puedo ser sin que haya tú. La flor de loto no puede ser sin el lodo. Sin el lodo, el loto no es posible. No hay felicidad sin sufrimiento. No hay vida sin muerte.

Cuando los biólogos observan el cuerpo de un ser humano, observan que la vida y la muerte ocurren a la vez. En este mismo momento, miles de células están muriendo. Cuando te rascas la piel así, muchas células muertas se caen. Han muerto. Muchas células mueren a cada momento de nuestro día a día. Debido a que estás tan ocupado, no te das cuenta de que estás muriendo. Si ellas mueren, tú mueres. Piensas que no has muerto todavía. Piensas que faltan 50 o 70 años todavía para que mueras: no es verdad. La muerte no está al final del camino. La muerte está aquí y ahora.

La muerte está ocurriendo aquí y ahora, a cada momento. Debido a que ciertas células están muriendo, el nacimiento de otras células es posible. Muchas células están naciendo en el momento presente, y no tenemos tiempo de cantarles feliz cumpleaños. El hecho es que, desde el punto de vista científico, puedes darte cuenta de que el nacimiento y la muerte están ocurriendo en el momento presente. (…) Así que estás experimentando la muerte y el nacimiento en todo momento. No pienses que solamente naciste en ese momento que se escribió en tu acta de nacimiento. Ese no fue tu primer momento. Antes de ese momento, hubo momentos en que ya existías. Antes de que fueras concebido en el vientre de tu madre, ya estabas ahí, en tu padre y en tu madre, en otra forma. Así que no hay nacimiento, no hay inicio real. Y tampoco hay final.

 

Las nubes no tienen miedo a morir

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Cuando sabemos que el nacimiento y la muerte van siempre juntos, ya no tenemos miedo de morir. Porque al momento de morir, también hay nacimiento. (…) No pueden separarse. Esta es una meditación muy profunda. No hay que meditar solamente con el cerebro. Hay que observar la vida a través de todas las cosas; así puedes ver cómo la vida y la muerte se entrelazan en todas las cosas, en los árboles, los animales, el clima, la materia, la energía. Los científicos han declarado que no existe el nacimiento ni la muerte. Sólo hay transformación. Así que la transformación es posible, es real, y el nacimiento y la muerte no son reales. Lo que llamamos vida y muerte, es solamente transformación.

(…)

Las nubes también son así. No tienen miedo a morir. Saben que si ellas no son nubes, pueden ser algo más igualmente hermoso, como la lluvia o la nieve.

Así las olas no van a buscar el agua. No tienen que ir y buscar el agua, porque ellas son agua en el aquí y el ahora. Lo mismo es cierto para Dios. No tenemos que buscar a Dios. Somos Dios. Dios es nuestra verdadera naturaleza. No tenemos que ir a buscar el nirvana. El nirvana es nuestro suelo. Esa es la enseñanza del Buda. Algunos de nosotros hemos sido capaces de darnos cuenta de ello. Disfrutamos el momento presente. Sabemos que no es posible que muramos.

 

* Imágenes: Reuben Wu, Tom Fabia, Speakit Productions Ltd