Artista muere 7 minutos y ahora pinta lo que aparentemente vio en el más allá

¿Cómo es la vida después de la muerte? Para el artista Shiv Grewal es como sus obras, mismas que lo han ayudado a superar su breve encuentro con la muerte.

¿Existe la vida después de la muerte? Para Shiv Grewal, sí. El actor londinense sufrió un paro cardíaco masivo, fue declarado muerto por 7 minutos, después revivió y ahora plasma lo que vio en sus pinturas. 

Hace 5 años, cuando tuvo el paro cardíaco, los paramédicos lograron hacer que su corazón volviera a latir, pero durante 7 minutos permaneció sin vida. Grewal los describe como un “viaje cósmico” en donde pudo elegir entre la vida y la muerte:

Estaba consciente de que mi cerebro se estaba muriendo y gritando por ayuda. Pero, al mismo tiempo, sentí cosas completamente separadas de mi cuerpo. Era como si estuviera en un vacío, pero podía sentir emociones y sensaciones.

 

Dice que en cierto punto tuvo miles de posibilidades para elegir regresar, como una reencarnación, pero las rechazó y decidió volver como él mismo. Grewal comparte que la experiencia fue como soñar despierto:

En un momento dado, viajaba sobre la luna y podía ver meteoritos y todo el espacio.

 

Durante 1 mes después del paro cardíaco fue puesto en coma inducido, debido a la falta de oxígeno que sufrió en el cerebro, lo que le provocó epilepsia. Como ha sido incapaz de regresar a los escenarios, Grewal ahora se dedica a pintar lo que observó en la vida después de la muerte. Intenta contar su experiencia a través del arte.



Matar a una nube: meditaciones sobre vida, muerte y transformación del monje Thich Nhat Hanh

El monje Thich Nhat Hanh ofrece un fascinante diálogo entre budismo y ciencia, donde asegura que vida y muerte sólo son transformación.

El monje Thich Nhat Hanh es uno de los divulgadores del budismo zen más interesantes de la actualidad. Sus perspectivas guardan una profunda conexión con la tradición de la que abreva, pero su manera de enseñar no está alejada de las preocupaciones modernas, especialmente de su audiencia occidental.

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monje Thich Nhat Hanh

En julio del 2012 tuvo lugar una sesión de preguntas y respuestas con Thich Nhat Hanh en Plum Village. Aquí algunos extractos.

 

Enfrentarte a nuevas situaciones

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Niño: Si acabas de entrar a una escuela nueva y te es difícil hacer nuevos amigos, ¿cómo puedes hacer nuevos amigos?

Thich Nhat Hanh: Es muy emocionante entrar a una nueva escuela. Van a ocurrir muchas cosas nuevas y tendrás que estar listo para encontrarte con nuevas situaciones y nuevos amigos. No te preocupes. Sólo deja que las cosas pasen. Los nuevos amigos vendrán a ti si estás listo. Practica la meditación del guijarro, inspira y expira para ayudar a relajarte. Es como cuando vas a las montañas de vacaciones y hay muchos árboles y flores que no habías visto antes. Vas a estar feliz de verlos. No puedes predecir lo que verás, pero sabes que verás muchas cosas hermosas, animales, vegetales y minerales. Llegar a una escuela nueva es así. Habrá muchas cosas nuevas que pueden hacernos felices. Así que no te preocupes. Prepárate. Repite para ti: “Voy a tener nuevos amigos. Voy a dejar que pase. No necesito elegir”.

 

La meditación de los guijarros

Esa niña que vas a conocer va a ser una buena amiga tuya, o no va a ser una buena amiga tuya: eso depende de ti. Puede que sea adorable. La manera en que la mires, la manera en que le hables, puede hacerla incluso más adorable. Si esa persona no es muy adorable, la manera en que la mires y le sonrías puede hacerla adorable. Así que también depende de nosotros, no solamente de ellos.

 

Por qué matar no es posible

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Adulto: Si no hay tal cosa como la muerte, ¿entonces por qué matar está mal?

Thich Nhat Hanh: ¡Muy buena pregunta! Cuando deseas matar, cuando piensas que puedes matar, tienes las percepciones equivocadas. Vamos a suponer que deseas matar a una nube, porque no sabes que una nube no puede morir. Una nube solamente puede convertirse en nieve o lluvia. Así que la voluntad de matar es un tipo de energía que se caracteriza por la ignorancia, percepción errónea, enojo y violencia. Es por ello que el acto de matar está mal. Está mal porque no tiene inteligencia, sabiduría. Tiene mucha violencia y sufrimiento. Incluso la idea previa al acto de matar ya es incorrecta. Lo que es incorrecto puede traer mucho sufrimiento. No hacia la otra persona, sino para nosotros.

(…)

Vamos a suponer que quieres matar a una nube. ¿Cómo puedes matar a una nube? Tu intención de matar a alguien, de destruir a alguien, solamente va a llevarte a sufrir. Es por esto que debemos tocar la verdadera naturaleza del no-nacimiento y no-muerte.

Alguien que comete suicidio trae mucho sufrimiento. Piensa que puede matarse a sí mismo, pero el hecho es que no puede. Su intento de matarse a sí mismo lo hace sufrir más, y hace que la gente a su alrededor sufra más. Tú no puedes morir y no puedes matar a nadie. Mahatma Gandhi aún está vivo y fuerte todavía. Él está en todos nosotros. También Martin Luther King; también Jesucristo; también Buda.

La voluntad de matar es sufrimiento porque contiene ignorancia, enojo, y violencia dentro de sí. La ciencia moderna está de acuerdo con el Buda respecto a que no puedes asesinar nada; no puedes hacer que nada desaparezca. Nada puede morir. Nada se crea, nada se pierde, todo se transforma [Rien ne se crée; rien ne se perd, tout se transforme, frase atribuida a Antoine Lavoisier, padre de la química moderna]. Sólo existe la transformación; no existe la muerte. Parece que existe la muerte y el nacimiento, pero si vas a lo profundo, verás que no es verdad. Si estudias ciencia, química, o biología profundamente, entrarás en contacto con la verdad del no-nacimiento y no-muerte.

 

Nacer y morir a cada momento

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Adulto: ¿Existe la vida después de la muerte?

Thich Nhat Hanh: La vida está siempre con la muerte, al mismo tiempo, no sólo antes. La vida no puede separarse de la muerte. Donde hay vida, hay muerte; y donde hay muerte, hay vida. Esto requiere de cierta meditación para comprenderse. En el budismo, hablamos del inter-ser [interbeing], lo que significa que tú no puedes ser tú por ti mismo. Tienes que inter-ser con el otro lado. Es como la izquierda y la derecha. Si no está la derecha, no puede ser la izquierda. Si la izquierda no está, la derecha no puede ser. No es posible separar la izquierda de la derecha. No es posible separar la derecha de la izquierda.

Lo mismo para el bien y el mal, el antes y el después, el aquí y el allá, para el tú y el yo. Yo no puedo ser sin que haya tú. La flor de loto no puede ser sin el lodo. Sin el lodo, el loto no es posible. No hay felicidad sin sufrimiento. No hay vida sin muerte.

Cuando los biólogos observan el cuerpo de un ser humano, observan que la vida y la muerte ocurren a la vez. En este mismo momento, miles de células están muriendo. Cuando te rascas la piel así, muchas células muertas se caen. Han muerto. Muchas células mueren a cada momento de nuestro día a día. Debido a que estás tan ocupado, no te das cuenta de que estás muriendo. Si ellas mueren, tú mueres. Piensas que no has muerto todavía. Piensas que faltan 50 o 70 años todavía para que mueras: no es verdad. La muerte no está al final del camino. La muerte está aquí y ahora.

La muerte está ocurriendo aquí y ahora, a cada momento. Debido a que ciertas células están muriendo, el nacimiento de otras células es posible. Muchas células están naciendo en el momento presente, y no tenemos tiempo de cantarles feliz cumpleaños. El hecho es que, desde el punto de vista científico, puedes darte cuenta de que el nacimiento y la muerte están ocurriendo en el momento presente. (…) Así que estás experimentando la muerte y el nacimiento en todo momento. No pienses que solamente naciste en ese momento que se escribió en tu acta de nacimiento. Ese no fue tu primer momento. Antes de ese momento, hubo momentos en que ya existías. Antes de que fueras concebido en el vientre de tu madre, ya estabas ahí, en tu padre y en tu madre, en otra forma. Así que no hay nacimiento, no hay inicio real. Y tampoco hay final.

 

Las nubes no tienen miedo a morir

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Cuando sabemos que el nacimiento y la muerte van siempre juntos, ya no tenemos miedo de morir. Porque al momento de morir, también hay nacimiento. (…) No pueden separarse. Esta es una meditación muy profunda. No hay que meditar solamente con el cerebro. Hay que observar la vida a través de todas las cosas; así puedes ver cómo la vida y la muerte se entrelazan en todas las cosas, en los árboles, los animales, el clima, la materia, la energía. Los científicos han declarado que no existe el nacimiento ni la muerte. Sólo hay transformación. Así que la transformación es posible, es real, y el nacimiento y la muerte no son reales. Lo que llamamos vida y muerte, es solamente transformación.

(…)

Las nubes también son así. No tienen miedo a morir. Saben que si ellas no son nubes, pueden ser algo más igualmente hermoso, como la lluvia o la nieve.

Así las olas no van a buscar el agua. No tienen que ir y buscar el agua, porque ellas son agua en el aquí y el ahora. Lo mismo es cierto para Dios. No tenemos que buscar a Dios. Somos Dios. Dios es nuestra verdadera naturaleza. No tenemos que ir a buscar el nirvana. El nirvana es nuestro suelo. Esa es la enseñanza del Buda. Algunos de nosotros hemos sido capaces de darnos cuenta de ello. Disfrutamos el momento presente. Sabemos que no es posible que muramos.

 

* Imágenes: Reuben Wu, Tom Fabia, Speakit Productions Ltd



¿Conciencia después de la muerte? La ciencia sugiere que es muy posible

Saber lo que pasa después de dejar este plano podría ayudarnos a entender la conciencia (y cómo iluminarla).

Una vez que nuestro corazón deja de latir, y que por nuestro cuerpo dejan de navegar impulsos eléctricos, hemos muerto. Por supuesto que tal cosa –la muerte– es un concepto del cual no podemos hacernos una idea cognitiva, puesto que no podemos sentirla ni ahora, ni tampoco después de muertos… A menos que sí.

Mucho se ha estudiado sobre cómo funciona la muerte en los organismos y cómo son las experiencias cercanas a la muerte. Se sabe que el cerebro produce grandes impulsos eléctricos antes de morir, y que entra en una fase de gran alerta que es una especie de conciencia maximizada a toda su potencia, lo que podría explicar la famosa “luz blanca” que algunos han visto en momentos cercanos a la muerte.

La muerte es, entonces, un proceso que algunos han podido conocer más de cerca.

Pero, ¿es realmente el proceso final?

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Sodeoka

A juzgar por las experiencias que se viven en momentos antes de la muerte, y que científicos como Sam Parnia (director de cuidados intensivos y resucitación en la Escuela de Medicina del Centro Médico Langone de la universidad de Nueva York) han podido estudiar a fondo, es probable que no sea tan fácil pensar en la muerte sólo como un momento en el que todo se apaga.

Según este experto, que ha realizado estudios en animales para examinar los momentos antes y después de la muerte, muchos de sus pacientes –que lograron ser resucitados– han hablado de experiencias casi místicas y que rayan en lo psicodélico. En ellas, los pacientes han sentido que flotan en la habitación y dicen haber sido conscientes de todo lo que pasaba a su alrededor, pese a estar clínicamente muertos.

Esto, al parecer, lo posibilita el cerebro durante al menos 20 segundos después de morir. Ese es el tiempo que este órgano puede resistir sin oxígeno y es cuando, de acuerdo con Parnia, se pierden otros reflejos, como el de las pupilas. No obstante, y aunque las ondas cerebrales son ya indetectables, el cerebro sigue sin estar completamente apagado, incluso durante horas.

A juzgar por otros estudios realizados por este experto, parece que la muerte –o estar cercanos a ella, como quienes sufren ataques al corazón– podría revelarnos un mundo desconocido e iluminar tanto el cerebro como la conciencia. Esto no puede dejar de recordarnos la filosofía zen y sus prácticas, las cuales conducen al ser –que es supuestamente indivisible– a fundirse con algo más grande que él: lo que los monjes llaman el zazen.

Según dijo Parnia en una entrevista para Live Science:

Lo que suele pasar en la gente que ha estado inmersa en estas profundas experiencias es que regresa positivamente transformada. Se vuelven más altruistas, más comprometidos con ayudar a otros. Encuentran un nuevo significado a la vida tras encontrarse con la muerte.

La muerte, asegura este experto, seguirá siendo un campo abierto de investigación para la ciencia, y se buscarán respuestas neurocientíficas a la pregunta de qué pasa en el cerebro cuando está en el proceso de la muerte. Por supuesto, no se dejará de lado el factor espiritual: la mente humana y la conciencia en el contexto de la muerte son dos cuestiones quizá indivisibles.

A fin de cuentas, la muerte sigue siendo aquel lugar al que todos vamos. Sería trascendental poder conocer a través de la ciencia si, una vez ahí, podemos transformar esa experiencia en un momento de epifanía luminosa y engrandecer nuestra conciencia.

 

* Arte: Yoshi Sodeoka