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ORBE CULTURAL

Nosferatu, la historia prohibida de un vampiro inspirada en Drácula

Los cinéfilos amantes del horror, saben que existen pocas películas que pueden llamarse de culto y que son tan icónicas que, sin importar el transcurso del tiempo, siguen estando tan vigentes, así se trate de cine mudo. Nosferatu, es quizá la película más venerada de su género por su atmósfera etérea rebosante de terror, aunque guarda una contradicción enorme y es que se trata de una adaptación del Drácula de Bram Stoker, con algunos cambios para evitar el litigio por plagio. Esta es la verdadera historia de Nosferatu, eine Symphonie des Grauens la película vampírica de 1922 de FW Murnau.

Hoy en día el gran Nosferatu se corona como la película de horror más aclamada por la crítica, incluso es una de las piedras angulares del expresionismo alemán que, sin importar el paso del tiempo, sigue siendo una gran inspiración para los amantes del séptimo arte. Sin embargo, en su época Nosferatu no fue un gran éxito y de hecho, se prohibió su distribución, ordenando además, la quema de todas las copias de la cinta.

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La dupla de un cineasta y un ocultista

Como muchas películas, Nosferatu, no tuvo una filmación fácil, existieron muchos obstáculos en el camino que incluso arruinaron la vida de muchos de los involucrados en su creación. Quizá el nombre que salta primero a la vista es el del director Friedrich Wilhelm Murnau, pero luego de él la persona más importante a cargo de Nosferatu fue Albin Grau, productor de la cinta quien era un ocultista experimentado.

Desde antes de que Grau leyera Drácula de Bram Stoker, ya estaba interesado en las criaturas chupa sangre, debido a que existían numerosas leyendas en la Europa del Este antigua sobre este tipo de entes. Según un artículo de Grau escrito en 1921 en Buhne und Film, un granjero serbio contó a Grau cómo su padre se había transformado en un vampiro. El artículo relata que la comunidad acabó con él, gracias a una estaca de madera que enterraron en su corazón, para luego incinerarlo.

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Muchos creen que el relato de Grau, sólo formó parte de una campaña para despertar la emoción por la película, aunque es bien sabido que Europa del Este guarda grandes narrativas sobre criaturas vampíricas, así que bien podría haber sido cierto lo que el ocultista escuchó.

Una adaptación que impuso conceptos y fue condenada a la horca

Al parecer la intención de Murnau y de Grau era utilizar al Drácula de Bram Stoker como inspiración central para Nosferatu. Es claro que existen grandes similitudes entre una historia y la otra; un joven empleado que viaja al viejo país para descubrir a un vampiro que codicia a su amada.

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Pero Grau se vio imposibilitado para conseguir los derechos de autor necesarios para utilizar la historia de Stoker, por lo que se crearon cambios en los nombres e incluso se hizo un reajuste en el elenco. Así tenemos al conde Drácula convertido en Graf Orlok, a Thomas Hutter como Jonathan Harker, Renfield se convirtió en Knock y Mina Harker en Ellen Hutter. Van Helsing y Quincy Morris, ni siquiera hicieron aparición en la narrativa de Murnau.

Se cree que estos cambios se hicieron con el firme propósito de evadir una litigación en contra de Nosferatu por plagio. No obstante, ni así se salvaron de Florence Balcombe, viuda de Stoker, quien ganó el caso ante los tribunales alemanes. Pero Grau sacó su as bajo la manga al declararse en bancarrota para evitar pagar los derechos a Balcombe, quien al saberse burlada, exigió la quema de todas las copias y negativos de la cinta, siendo uno de los primeros casos de pena capital en contra de una película.

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Para suerte de Murnau, muchas de las copias ya habían sido distribuidas a diversos países y fue así como la ahora icónica película sobrevivió. Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, puede ser una copia de Drácula de Bram Stoker, pero no hay que negar que es un caso excepcional en donde la adaptación logra posicionarse a la par de la obra original e incluso impone nuevas maneras de concebir a los vampiros. Tan simple como decir que gracias a Nosferatu hoy en día tenemos el concepto de que los vampiros mueren en agonía por los rayos del sol, pues hasta Drácula, los vampiros podían caminar bajo la luz del día y únicamente verse debilitados.

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