El ser humano es el reflejo de las cosas maravillosas que pueden suceder. La mezcla de unos cuantos organismos, polvo cósmico y evolución lograron lo que hoy conocemos como humanidad. Sin embargo, nuestro recorrido no sólo está lleno de actos maravillosos; también hay dolor, y las esculturas de Kwame Akoto-Bamfo cuentan la historia de aquellos que perdieron la vida injustamente y el resurgir del arte africano.

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Todo comenzó aproximadamente hace 400 años, cuando 12 millones de africanos obligados a abandonar su hogar atravesaron el Atlántico para ir a América como esclavos y trabajar en minas y plantaciones.

La deshumanizadora manipulación y explotación comercial de los siglos XVIII y XIX marcó la historia dolorosamente y nos recuerda que en ese momento la humanidad perdió su grandeza, su esencia. El artista y educador Kwame Akoto-Bamfo ha dedicado 6 años de su vida a rendir homenaje a las almas que perdimos trágicamente.

En un campo se extienden alrededor de 1,300 esculturas, todas son cabezas y representan a aquellos antepasados víctimas de la trata transatlántica. Aquellos esclavos retratan la terrible experiencia de hace varios años, que no se ha diluido en la actualidad.

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Aquí no hay dos rostros iguales, todos expresan de forma distinta la manera en que se encontraban cuando fueron capturados o la expresión al ser prisioneros de guerra. Akoto-Bamfo señala que esta es una forma de crear conciencia sobre las vivencias de los africanos.

El arte africano se comprende de manera distinta desde esta visión. Estas no son esculturas de los mismos esclavos que se observan en el arte europeo u occidental. Aquí los esclavos tienen su propia identidad, son parte de la sociedad y de su construcción.

 

Recuperando la grandeza de la cultura y el arte africanos

La exposición de Akoto-Bamfo recibe fuertes críticas, pero también grandes elogios. Algunos consideran que esta es una forma de mantener la imagen de los africanos bajo un símbolo de esclavitud. Otros creen que es una manera de hacer visible el pasado.

Para el artista esta historia debe contarse, sin importar las emociones intensas que traiga a la superficie. En realidad, es mejor observar la exposición en vivo porque hay una narrativa y se entiende la historia por completo, desde Internet es difícil comprender su objetivo.

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Akoto-Bamfo considera que frente a lo que ha experimentado la comunidad africana a lo largo de los años (racismo, colonialismo y dificultados comunes), se ha comenzado a trabajar en una historia unida. Esta historia ayudará a que los conceptos coloniales se eliminen y haya una representación más verdadera y libre de la cultura y el arte africanos.

La instalación Nkyinkyim es un trabajo que puede influir en muchas personas de distintas formas. Es posible que el arte de Akoto-Bamfo cambie con el paso del tiempo, pero ese es el propósito: ir nutriendo de distintas significaciones la historia africana. Es momento de crear una historia nueva o, como dice Akoto-Bamfo, recuperar la grandeza.

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