Respira fuerte un árbol: algunos beneficios de sembrar más árboles en la ciudad

Los árboles en la ciudad son componentes esenciales de una comunidad habitable y forman parte de una estrategia central para mejorar la salud pública.

Ya lo hemos dicho antes: los espacios verdes en zonas de gran densidad urbana son más que un adorno o una casualidad. Quien tenga el hábito de hacer caminatas bajo los árboles conocerá lo gratificante que es, incluso por 10 minutos, salir al parque y respirar fuerte cerca de un árbol. 

Según la revista BioScience, la migración de las sociedades hacia la urbanización tiene importantes implicaciones para la salud mental global porque las personas que viven en entornos urbanos corren un mayor riesgo de padecer problemas de salud mental, incluida la depresión, los trastornos de ansiedad generalizada, la psicosis y los trastornos adictivos.

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Además de los factores emocionales, se deben considerar los aspectos geográficos. Una ciudad es como una isla de calor. La Ciudad de México es un ejemplo ya que, de acuerdo con la doctora Rebeca Granados Ramírez del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México, el concreto de la ciudad eleva el calor hasta los 33; mientras que el asfalto eleva la temperatura hasta en 49.

Este efecto provoca que las ciudades sean más cálidas que las áreas circundantes con superficie de tierra más natural, fenómeno que en los últimos años se ha vuelto alarmante, según señala Pascal Mittermaier, director general de Ciudades Globales en The Nature Conservancy.

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Porque nunca son suficientes: sembrar más arboles en la ciudad

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los árboles pueden proporcionar beneficios económicos, sociales y ambientales a una ciudad. Estos beneficios valen dos o tres veces más que la inversión en plantación y cuidado.

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Es por esto que no puede ser un lujo tener árboles en las ciudades; deben ser componentes esenciales de una comunidad habitable y de una estrategia central para mejorar la salud pública.

De acuerdo con The Nature Conservancy, existen diversas barreras que impiden que haya más árboles urbanos: falta de conocimiento sobre los beneficios que aportan los árboles a la ciudad, preocupaciones públicas sobre el mantenimiento de los árboles y la falta de recursos financieros, entre otras.

Aunque el panorama puede parecer desalentador, las ciudades innovadoras deben encontrar soluciones que superen estas barreras.

 

Algunos datos que lo respaldan

  • Los árboles grandes son excelentes filtros para contaminantes urbanos y partículas finas. Absorben gases contaminantes y filtran partículas como polvo o humo del aire, atrapándolos sobre las hojas y la corteza.
  • La ubicación correcta de los árboles alrededor de los edificios puede reducir la necesidad de aire acondicionado en un 30% y hacer que disminuyan las facturas de calefacción en invierno entre un 20-50%.
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  • Un árbol maduro puede absorber hasta 150 kg de CO2 al año. Especialmente en ciudades con altos niveles de contaminación, los árboles pueden mejorar la calidad del aire y hacer de las ciudades lugares más saludables para vivir.
  • Pasar tiempo cerca de los árboles mejora la salud física y mental, pues aumentan los niveles de energía y la velocidad de recuperación, a la vez que la presión arterial y el estrés disminuyen.
  • Los árboles juegan un papel importante en el incremento de la biodiversidad urbana, ya que proporcionan un hábitat a las plantas y animales, así como alimento y protección.

 

Ciudades y ejemplos a seguir

China quiere construir una ciudad-bosque con 40,000 árboles. Se espera que albergue a 1 millón de plantas y 40,000 árboles, capaces de absorber 10,000 toneladas de CO2 anualmente.

Por otro lado, Treepedia es un sitio que mide la cobertura del dosel -capa de ramas y hojas formada por las copas de árboles vecinos- en las ciudades. En lugar de contar la cantidad individual de árboles, han desarrollado un método universalmente aplicable que analiza la cantidad de verde percibida al caminar por la calle.

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Wellington Rodrigues

Las ciudades siempre necesitarán grandes proyectos de infraestructura, pero a veces las pequeñas infraestructuras -desde carriles para bicicletas o bicicletas compartidas hasta la plantación de árboles para la adaptación al cambio climático- puede tener un gran impacto en un área urbana.

Los usuarios pueden revisar qué áreas son verdes y no verdes en una ciudades como Londres, Nueva York, Quito, Singapur, Los Ángeles y Sidney, entre otras, así como investigar la cantidad de cobertura verde en un punto determinado y comparar su ciudad con diferentes ciudades del mundo.

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Treepedia

Sin duda, el secreto para mantener las ciudades en equilibrio radica en preservar los bancos de oxígeno y puntos de encuentro, aprendizaje y esparcimiento.



Cada árbol esconde un universo

Estas fotografías microscópicas revelan el asombroso universo encontrado en las entrañas de un árbol.

Nuestras vidas se hilan por fragmentos. Nos forman los instantes, los recuerdos vagos y las conexiones inesperadas que a veces parecen resultar de un plan maestro. Así es también la historia de la naturaleza, que marca permanentemente el tejido de los árboles.

En estas fotografías tomadas directo del microscopio asoma el mapa celular de varias especies de árboles. Sus células forman un cálido caleidoscopio que recuerda a la composición de las estrellas, las mismas de cuyo material está hecha la vida.

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Maytenus micrantha, corte transversal

Estas diapositivas están en exposición en el Museo Smithsonian de Washington, cumpliendo una labor doble. Además de cautivar, forman parte de una base de datos que guarda el perfil químico de estas especies de árboles.

Al consultarla, es mucho más sencillo detectar qué especies están siendo taladas para la trata ilegal de madera y así prevenir esta práctica, que ha arrasado con una cantidad inconmensurable de vegetación en Rusia y Brasil.

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Picea pungens, corte transversal

Los árboles, además de embellecer el paisaje, son el soporte principal de esta vida que compartimos con millones de organismos. Son espectadores callados, que no sólo purifican el aire: guardan en su estructura la memoria de acontecimientos milenarios.

Maravíllate con las figuras que iluminan su interior:

Cornus controversa, corte transversal
Ailanthus integrifolia, corte radial
Quiina negrensis, corte radial
Salix fragilia, corte transversal
Ampelopsis brevipedunculata, corte transversal
Ricinodendron heudelotii, corte tangencial
Cornus kousa, corte transversal
Picea, corte radial
Colubrina arborescens, corte tangencial
Cornus stolonifera, corte transversal
Maytenus micrantha, corte tangencial
Prosopis juliflora, corte transversal
Cornus controversa, corte radial

 

* Fotografías: Brain Pickings



Estudio revela que caminar bajo los árboles reduce el estrés

Cuanto mayor sea la cantidad de árboles, más se reducirán los niveles de estrés.

Muchos artistas y escritores han retratado la importancia de los árboles y también de caminar, y es sabiduría popular eso de que salir a caminar y contemplar los árboles sirve como herramienta para reducir el estrés y que, idealmente, se debe caminar debajo de esos árboles para eliminar más estrés. Una nueva investigación de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y la Universidad de Hong Kong confirma ese consejo, y ni siquiera necesitaron llevar a la gente al exterior.

¿Por qué es importante esto? Porque hasta ahora no había una correlación entre la cantidad de vegetación que alguien mira y cuánto menos estrés se podía sentir en consecuencia. Esa correlación es lo que un estudio más reciente, publicado en Environment and Behavior, pretende señalar. 

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Sobre el estudio

El equipo de investigación, dirigido por el doctor Bin Jiang, quería identificar la relación definitiva entre los árboles y el estrés. Para hacerlo, los investigadores crearon un experimento que combinó las mejores prácticas de todas las investigaciones anteriores. Pidieron a 160 participantes (aproximadamente 50 hombres y 50 mujeres) que evaluaran sus niveles diarios de estrés antes del experimento, después de estar estresados ​​durante el experimento y después de ver uno de 10 videos, al final del experimento.

Una vez que los participantes escribieron una evaluación inicial de sus niveles diarios de estrés, los científicos los dividieron en dos grupos: uno que preparaba y daba un discurso de entrevista de trabajo en 8 minutos, y otro que restaba números al equipo de investigación sin ninguna herramienta. Ambas tareas fueron elegidas porque eran increíblemente estresantes durante un corto período de tiempo. Los participantes evaluaron inmediatamente sus niveles de estrés posteriores a la tarea. Por último, se les mostraron videos tridimensionales especiales de calles arboladas con diferentes cantidades de vegetación.

Después de ver los videos, los participantes fueron ubicados en una habitación silenciosa durante 15 minutos y escribieron una narración sobre su experiencia.

Los resultados fueron apabullantemente positivos, incluso cuando se contabilizan los errores producto de la autoevaluación. Después de analizar los números, el equipo de investigación encontró que “en el nivel más bajo de densidad de árboles (2%), el 41% de los participantes informaron un efecto calmante. A medida que la densidad de la cobertura arbórea alcanzó el 36%, más del 90% de los participantes reportaron una experiencia de recuperación del estrés”. 

Eso significa que cuanto mayor sea la cantidad de árboles, más se reducirán los niveles de estrés.

Ese resultado confirma todas las investigaciones previas que indican que mientras más árboles ve la gente, mayor es su experiencia de reducción del estrés. O, como lo expresa Jiang: “la reducción del estrés tiene una relación cúbica significativa con la densidad de cobertura arbórea. La reducción de la ansiedad tiene una relación cúbica marginalmente significativa con la densidad de cobertura arbórea”.

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Y, lo que es más importante, estos hallazgos también demuestran que casi no se necesitan árboles para producir beneficios que eliminen el estrés, lo cual es una noticia fantástica para las personas que viven en áreas urbanas. 

Caminar en “paisajes forestales”, como un área boscosa o una reserva natural, “ofrecerá los mayores beneficios”, pero incluso mirar un solo árbol o un césped verde puede ayudar. Una vez más, el hallazgo clave es que “la exposición a entornos que contienen naturaleza ayuda a las personas a recuperarse más rápidamente de los síntomas psicológicos del estrés”.

El equipo también descubrió que tanto los hombres como las mujeres experimentaron el mismo grado de alivio del estrés al estar expuestos a la cobertura de árboles, y que “los participantes más jóvenes experimentaron una mayor reducción de la ansiedad” que los mayores.

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Hay que tener presente que dichos resultados no son perfectos. Los participantes con mayores niveles de estrés “experimentaron menos reducción” del mismo, lo cual no es sorprendente pero sí preocupante, ya que el estudio no especifica si esos participantes necesitan ver más árboles o pasar más tiempo mirando esos árboles para obtener mejores beneficios. Además, la idea de estrés es subjetiva y, por lo tanto, difícil de cuantificar. Si bien este equipo de investigación midió las disminución en tres factores fisiológicos (ansiedad, tensión y evasión), la investigación previa evaluó más factores fisiológicos, como la inquietud y el nerviosismo. No está claro por qué se excluyeron esos factores adicionales, así como su posible efecto en los tres que se incluyeron.

Aun así, los científicos esperan utilizar sus resultados para proporcionar soluciones concretas a las comunidades de todo el mundo:

La falta de este conocimiento [correlación] impide a los proveedores de salud y funcionarios de salud pública recomendar la exposición a los bosques urbanos como parte de programas preventivos de atención médica o tratamiento clínico… [y] también les cuesta a los planificadores y administradores municipales la oportunidad de hacer una gestión basada en la ciencia y en decisiones con respecto a la asignación de recursos que podrían mejorar el bosque urbano y, de ese modo, mejorar la salud y la longevidad de las personas a las que sirven.

Hay mucha verdad en esa declaración. La geobióloga Hope Jahren está de acuerdo, y aquí explica por qué: 

Ello nos recuerda que a veces en las grandes ciudades o en las ciudades con menos vegetación esto se nos olvida, y nos enrolamos en un círculo vicioso en el que el estrés rige nuestro tiempo, sin darnos un momento para huir cerca de un árbol, o mejor, de muchos: a alguna reserva forestal donde se pueda respirar un aire más puro y donde podamos apreciar la grandeza de la naturaleza y nuestra insignificancia ante su poderío, una idea que quita el estrés y un peso de encima (el de creer que somos lo más grande de la naturaleza, incluso más grandes que ella).