Los árboles representan mucho para nosotros; son cruciales para la vida. También son excelentes compañeros en momentos en los que nos sentimos frágiles y con ganas de un respiro de energía nueva. La ciencia aclara que los árboles realmente nos hacen felices. Estos gigantes verdes parecen otorgarnos más cosas positivas de lo que pensamos, y una de ellas es que aumentan el bienestar humano.

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Apenas ahora, la ciencia ha descubierto uno de los más grandes beneficios: la exposición a la naturaleza disminuye la ansiedad y el estrés. Los bosques fueron el centro de investigación de un estudio reciente en el que 585 personas en Japón caminaron durante 15 minutos.

Una mitad caminó en la ciudad y la otra en el bosque. Después de que concluyera el experimento realizado por la Universidad de Chiba, los participantes que habían recorrido el bosque presentaron una disminución de las sensaciones de ansiedad, fatiga, hostilidad y depresión.

Asimismo, experimentaron mayor entusiasmo durante la caminata y después de ella. De acuerdo con los testimonios recabados por los investigadores:

Los beneficios psicológicos de caminar a través de los bosques son muy significativos, y se espera que los entornos forestales tengan un papel muy importante en la promoción de la salud mental en el futuro.

Esta no es la única forma de lidiar con las tensiones de la vida, ya que también existen los baños de bosque. Esta técnica, que también está respaldada por la ciencia, apunta a que un baño de bosque nos permite adquirir las sustancias benéficas al respirar el aire de un bosque.

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Reconecta con los árboles: calmantes naturales

La técnica no es lo verdaderamente importante, sino volver a reconectar con la naturaleza. Otro estudio asegura que las personas que viven cerca de árboles desarrollan una estructura cerebral capaz de manejar los factores estresantes que nos rodean.

Sin embargo, estas no son las únicas propiedades de los árboles, porque estos también nos hacen felices. La investigación de la Universidad de Chiba contempló los cambios en el comportamiento y resultó en algo maravilloso. Estas experiencias nos ayudan a sentirnos más amables, generosos y confiados con nosotros y los demás.

El efecto de los árboles en nosotros aún no es preciso y no se sabe con seguridad cómo sucede, pero es un hecho que ayuda a nuestras interacciones sociales. Eso es la naturaleza: un todo que aplica cientos de mecanismos para conectar con nosotros. Es el innato amor de la naturaleza para cuidarnos.

 

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