Es sabido que las arañas usan largos abanicos de seda para transportarse por el aire, a menudo cientos de kilómetros, en un proceso conocido como ‘vuelo en globo’. Sin embargo, lo que no se conocía hasta ahora es cómo lo hacían, si por el aire o por algún otro elemento atmosférico.

En un estudio reciente se comprobó que las arañas detectan la electricidad atmosférica y la utilizan para elevarse, gracias a sus largos hilos de seda, aunque no haya la más mínima brisa.

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Los investigadores de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, han descubierto que las arañas son expertas navegantes de la electricidad del aire. Los campos eléctricos que detectan gracias a unos pelos en sus patas, les proporcionan elevación: levantan el abdomen, se inclinan y liberan un hilo de seda para dejarse llevar por la electricidad atmosférica.

 

El misterio que inició con la curiosidad de Darwin

Se sabe que en una ocasión, mientras Darwin viajaba en una embarcación, observó cómo cientos de arañas volaban de un nido y se maravilló porque despegaban de la nave a grandes velocidades, incluso en un día tranquilo y sin viento.

Según los científicos, de forma similar a como se levanta el cabello cuando se le frota con un globo, la seda de araña podría elevarse al aire por fuerzas electrostáticas naturales en la atmósfera. Estos campos eléctricos están presentes todo el tiempo en todo el mundo, pero sólo pueden observarse durante las tormentas eléctricas, cuando están en su punto más fuerte.

Casi 2 siglos después de que Darwin notara el extraño comportamiento de las arañas, que iban más allá del viento, su instinto fue confirmado. Una vez más, la naturaleza nos da un referente de las infinitas formas y posibilidades que existen para volar.