En 1957, el Museo de Historia Natural de Londres declaró biológicamente ‘muerto’ al río Támesis. Lo describió como una “cloaca mal oliente”. Durante la Segunda Guerra Mundial los constantes bombardeos destruyeron por completo el sistema de cloacas victorianas que habían mantenido limpio el flujo de agua. Por esta razón y al encontrarse en medio de una gran ciudad, el río comenzó a inundarse de contaminación que finalmente terminó con toda la vida. Pero hoy en día el río Támesis ha pasado por un proceso de reavivación, poco a poco la fauna comienza a regresar y ahora ha sorprendido por ser el hogar de tiburones venenosos.

La vida aflora de nuevo en el río Támesis

La naturaleza siempre encuentra las formas para recuperarse cuando se le deja tranquila. El río Támesis es un ejemplo más de la resiliencia natural y ahora es un ecosistema mucho más interesante de lo que se pensaba. Se han encontrado caballitos de mar, anguilas y poblaciones de focas que nadan a través de sus aguas. Y recientemente se agregaron a esta lista unas cuantas especies de tiburones venenosos.

Estas criaturas sorprendentes habitan ahora en el río que alguna vez estuvo destinado a la extinción. Se trata de dos especies de tiburones conocidos como cazón y caella, además de una especie de pez de unos 60 centímetros de largo denominado mielga. A esta última especie se le puede encontrar en aguas más profundas y tiene la gran peculiaridad de estar cubierto por espinas venenosas. Delante de sus dos aletas dorsales se ubican dichas espinas que segregan un tipo de veneno que puede generar dolor e hinchazón en los humanos.

tiburones venenosos en rio támesis

El cazón por su parte, se alimenta mayormente de peces y crustáceos, llegando a medir hasta 1.8 metros de longitud. Y aunque se trata de ejemplares imponentes, no se ha registrado ningún ataque hacia humanos, los tiburones simplemente viven en la tranquilidad del renacido río Támesis.

El último de esta lista de tiburones algunos venenosos que se han descubierto en el río Támesis, es el caella. Especie que también es comúnmente conocida como musola dentada, puede llegar a medir 1.2 metros de longitud y pesar cerca de 11 kilogramos. Su alimentación también está principalmente basada en peces de menor tamaño, pequeños moluscos y crustáceos.

Peligro ante el cambio climático

Pese a que el río Támesis parece haber recuperado poco a poco la riqueza de su biodiversidad, ahora se enfrenta a otro desafío; el cambio climático. En los últimos meses se ha observado un deceso en la fauna que habita en él, por lo que los científicos advierten sobre la necesidad de mantener monitoreada la zona para conocer el estado del deceso y sus motivos con mayor seguridad.

Río Támesis
Río Támesis

Se sabe que el cambio climático ha estado calentando inusualmente los cuerpos acuosos alrededor de todo el mundo. El río Támesis también ha estado experimentando aumento en sus temperaturas que parecen estar elevándose 0.2°C anualmente. Esta elevación de la temperatura aunado al incremento del nivel del agua a razón de 4 milímetros al año, pueden ocasionar que el regreso a la vida del río se vea minada.