Entre los seres especialistas en camuflarse con su entorno están las orugas que con sus diversos tamaños, apariencias y colores son capaces de esconderse de la vista de depredadores circundantes. Sin embargo, hay una especie que resalta de entre todas por haber brincado del arte del camuflaje a la arquitectura natural. Así son las orugas de gusano de bolsa recolectan todo aquello que su entorno les regala y construyen sus propias casas móviles. Unas muy bien estructuradas que incluso asemejan a cabañas de madera inamovibles, salvo que son andantes.

orugas construyen casas móviles

Las orugas son animales un poco lentos y un tanto indefensos ante los depredadores de su medio, por lo que evolutivamente han encontrado las formas para subsistir. Su aspecto es una prueba clara de ello, por ejemplo, podemos ver orugas con patrones de colores vibrantes para avisar de su toxicidad a los depredadores. Otras parecen partes recortadas de plantas, así que es muy difícil encontrarlas desplazándose debajo de las hojas.

En cambio, hay una especie de la familia Psychidae que ha optado más por la protección que por el camuflaje. Llamadas orugas de gusano de bolsa, van por su camino recolectando distintos objetos con los que construyen unas pintorescas casas móviles. Son en pocas palabras, arquitectos naturales.

Cabañas naturales andantes 

Toman toda clase de materiales como hojas, plumas y hasta pequeñas ramas para hacerse su caparazón protector. Poco a poco van acomodando perfectamente los materiales recolectados, para luego unirlos con su seda que utilizan como una especie de pegamento. Así, resultan los más variados e interesantes refugios, desde capullos hechos de hojas, hasta aquellos que parecen vestimentas emplumadas. Pero quizá las formas más intrigantes encontradas de casas de orugas de gusano de bolsa, sean aquellas que parecen cabañas rústicas.

oruga de gusano de bolsa con plumas

Con ramitas de distintos tamaños apiladas en forma piramidal, asemejan a cabañitas rústicas en medio de la vegetación. Y aunque estos diminutos hogares tengan una apariencia estática y de fortaleza inamovible, en realidad se mueven junto a ellas. Las orugas avanzan lentamente empujando sus obras arquitectónicas para desplazarse de un lugar a otro y mantenerse seguras de depredadores.

Pero eso no es todo, además de la belleza de este comportamiento, hay otra característica que le agrega aún más sorpresa a su habilidad constructora. Y es que las orugas de gusano de bolsa diseñan sus casas no sólo para moverse junto a ellas, sino también para ampliarlas conforme vayan creciendo. Van extendiendo sus caparazones a medida que crecen, recortan el material a la medida para que encaje exactamente como desean y luego lo entretejen con su seda.

orugas construyen casas móviles

Estos pequeños seres nos recuerdan que todas las formas de vida poseen inteligencia a su manera y que debemos dejarnos sorprender más seguido por la naturaleza. No se sabe en qué momento aparecerá un destello de asombro que nos deje con la intriga en la mejor forma posible.