Quien quiera que observe más allá de lo evidente, será capaz de desvelar los secretos más interesantes de la naturaleza. Hasta hace unas décadas se pensaba que el único animal social era el hombre, con sus estructuras bien marcadas. Sin embargo, poco a poco la investigación ha ido revelando que los animales también tienen estructuras sociales complejas. Las ballenas, por ejemplo, intercambian su melodioso canto entre poblaciones y amplían sus vocalizaciones. Las aves no se quedan atrás, los estorninos vuelan con tal organización que son capaces de formar aves gigantes. Ahora una nueva investigación acaba de desvelar un asombroso comportamiento de los colibríes, las hembras de colibrí utilizan un audaz disfraz de macho para poder alimentarse mejor.

disfraz colibrí hembra

Engañando al dimorfismo sexual 

El brillante colibrí jacobino se distingue por su precioso plumaje tornasol que hace contraste con su cuello de color blanco. Pero entre sus ejemplares también existe una característica interesante, la especie se identifica por el dimorfismo sexual. Es decir que existen singularidades muy visibles que distinguen a las hembras de los machos. Estos últimos son como los pavo reales de las aves pequeñas, han desarrollado un plumaje más llamativo para cortejar a las hembras.

Los machos tienen un plumaje azul metálico en la cabeza y el cuello blanco, mientras que las hembras tienen un plumaje color verde oliva en la cabeza y menos superficie de plumaje blanco en el pecho. Estas diferencias comienzan a surgir cuando los ejemplares alcanzan la madurez sexual, ya que en la juventud la mayoría de los plumajes tienden a verse igual en ambos sexos. Sin embargo, se han avistado hembras con el desarrollo de sistemas de plumaje más complejos que los de su sexo.

hembra y macho de colibrí

Un disfraz muy audaz 

Los investigadores del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell, se vieron atraídos por este desarrollo inusual en al menos el 20% en las hembras de colibrí jacobino. Se preguntaron cuáles son las razones para que las hembras usen este audaz disfraz de macho. Entonces colocaron etiquetas de identificación por radiofrecuencia en las aves y configuraron un circuito de 28 alimentadores conectados para leer las etiquetas. Al rastrear el número y la duración de las visitas de cada colibrí, encontraron la respuesta.

“Nuestras pruebas encontraron que las hembras típicas, menos coloridas, fueron acosadas mucho más que las hembras con plumaje masculino”, dijo Jay Falk, autor principal del estudio. “Debido a que las hembras con plumaje masculino experimentaron menos agresión, pudieron alimentarse con más frecuencia, una clara ventaja”.

Los investigadores encontraron que las hembras más parecidas al plumaje de los machos se alimentaban más tiempo que las hembras con un plumaje menos llamativo. Lo que marca una diferencia clara en las posibilidades de prosperar, ya que los colibríes son de los vertebrados que más veces necesitan alimentarse para sobrevivir. Concluyeron que este inusual disfraz de macho en las hembras de colibrí jacobino responde a razones meramente sociales. Es decir, para evitar el acoso de los machos a la hora de alimentarse. Aunque el procedimiento biológico mediante el cual las hembras desarrollan plumajes de macho no está claro todavía.