En los frondosos bosques de África se encuentran a los parientes vivos más cercanos del ser humano. Con espalda plateada, gran pelaje, fuertes nudillos y una mirada profunda, los gorilas de montaña recorren los Parques Nacionales de Mhaginga, Bwindi y Virunga como el símbolo de la conexión entre hombre y primate. Una conexión que hemos abandonado.

No es una coincidencia que el medio ambiente se resquebraje mientras la idea de civilización y modernidad crece. Ya sea por convicción propia o desinterés, el ser humano ha decidido abandonar la cosmovisión del ser natural para suplirla por el ser súper desarrollado y tecnológico. En pocas palabras, dejamos de concebirnos con la naturaleza y sus especies. Pero entonces, ¿podríamos sobrevivir en el planeta sin toda la flora y fauna que nos rodea?

Gorilas de montaña, la unión en forma de naturaleza

Los chimpancés son los parientes evolutivos más cercanos del ser humano. Compartimos cerca del 98% de nuestro ADN con estos seres, somos más chimpancés que otra especie en el planeta. Esta es una de las tantas razones por las que Jane Goodall, por ejemplo, decidió estudiar a los gorilas.

Hay una cierta identificación en la forma en que los gorilas de la montaña se relacionan, crean clanes o simplemente son familia. En el bosque de Ruanda, tres hermanos son parte de una familia de 22 gorilas, el cual en su mayoría se compone de hembras.

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Neil Ever Osborne

No obstante, ellos resaltan por ser tres machos hermanos que se brindan apoyo mutuo. Es poco común observar a machos compartiendo clan, pero en cuestiones de naturaleza no es tan sorpresivo encontrar fuerza en el amor fraternal.

Musilikale es el macho dominante, pero sus dos hermanos, Icumbi y Turakomeje, son compañeros leales y ayudan a mantener a la familia a salvo. De acuerdo con los datos del Dian Fossey Gorilla Fund, la buena relación entre los trillizos ha sido reveladora.

Las imágenes capturadas muestran a los gorilas de montaña como seres sociales, empáticos y dueños de un vínculo muy especial. Mientras Musilikale va en busca de alimento, Icumbi y Turakomeje protegen a la familia. Una vez que el hermano líder vuelve, todos se reúnen para jugar, darse muestras de afecto o bien tomar siestas juntos. Pero el vínculo no cambia, sólo se fortalece.

Durante meses la fundación ha seguido a esta familia y las observaciones refuerzan lo que nuestro ADN muestra. Somos un espejo de los primates, de los vínculos de la naturaleza, de los lenguajes y sus formas de expresión. No podríamos vivir sin ellos.

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Neil Ever Osborne

Deteniendo la extinción

Poco más de 1,000 ejemplares de gorila de montaña se resguardan en los distintos bosques de África. Se dice que el número no es exacto, pues tienen la habilidad de escabullirse de los peligros y, lamentablemente, el ser humano es uno ante sus ojos.

De acuerdo con Global Wildlife Conservation, la población de la especie se ha reducido al menos en un 77%, aunque los esfuerzos de conservación aumentan ligeramente la población. Las principales causas que ponen a los gorilas de montaña en peligro de extinción son: la caza ilegal, destrucción del hábitat, tráfico de especies y cambio climático.

Ahora, la salvación de esta especie requiere de volver a conectarnos con el ser natural que dejamos ir. Al final del día, la especie humana no sobrevivirá sin la presencia de la flora o fauna. Todos somos parte de la cadena natural y prestando atención encontramos los vínculos que nos unen a ella.