El cambio climático se ha instaurado en todos los rincones del globo terráqueo y se ha convertido en todo un desafío para las especies de sangre caliente que intentan desesperadamente adaptarse al ascenso de temperatura. El calentamiento global no sólo está trayendo transformaciones de factores abióticos como el ciclo del agua y las corrientes marinas, sino que los animales están mutando para adaptarse a él, así lo estipula una investigación de la Universidad de Deakin, Australia.

El calor ha llevado a los animales a modificar sus cuerpos

Los animales al igual que el humano, han estado lidiando con el calentamiento global durante los últimos años. Cualquier persona que haya sufrido un golpe de calor puede atestiguar que cuando los cuerpos se calientan fueran de su límite, sufren un gran estrés que puede derivar en la muerte. Pero la vida está diseñada para sobrevivir gracias a la adaptación, no obstante, se sabe que estas adaptaciones se dan a lo largo de cientos o miles de años.

Con el vertiginoso calentamiento global, los animales han estado lidiando con el aumento de temperaturas de distintas maneras y una de ellas es que han comenzado a modificar el tamaño de sus cuerpos para enfriarse más rápidamente en tiempos más cortos. Así lo estipula una investigación de la Universidad de Deakin, Australia, que ha encontrado cambios en orejas, colas, picos, y otros apéndices, en aves que intentan adaptarse al calentamiento global.

calentamiento global afecta a animales

El artículo explica que con anterioridad ya se conocía que los animales usan sus apéndices (partes del cuerpo unidas) para regular su temperatura interna. Los elefantes, por ejemplo, bombean sangre caliente hasta sus enormes orejas que luego aletean para dispersar el calor. En el caso de las aves, son sus picos los que realizan esta función, el flujo sanguíneo se desvía hacia sus picos que luego dispersan el calor.

La regla de Allen 

En la década de 1870 el zoólogo inglés Joel Allen se percató de un hecho sorprendente en animales de sangre caliente. Notó que tendían a poseer apéndices más pequeños en climas fríos, mientras que los habitantes de zonas cálidas poseían apéndices mucho más grandes. Este patrón se conoce entre los zoólogos como la regla de Allen y ha sido respaldada por diversas investigaciones.

En ese sentido, Sara Ryding y su equipo de la Universidad de Deakin, se propusieron comprender cómo es que el calentamiento global está afectando a los animales y si ha ocasionado modificaciones en el tamaño de sus cuerpos. Y pese a que la adaptación es un proceso que lleva largos periodos de tiempo, encontraron que efectivamente las aves han estado cambiando sus cuerpos para soportar el calor.

Los animales más afectados 

Varias especies de loros australianos mostraron un aumento entre el 4% y el 10% en el tamaño de sus picos desde 1871. Datos que Ryding piensa están estrechamente relacionados con el aumento de las temperaturas de las últimas décadas. Pero también se encontraron cambios en mamíferos, como la musaraña enmascarada cuya cola y patas han aumentado de longitud significativamente desde 1950. El gran murciélago de hoja redonda por su parte, presenta un aumento en el tamaño de sus alas en un 1.64% durante las últimas siete décadas.

murciélago

La investigación muestra el cambio físico al que los animales han tenido que recurrir para adaptarse al ascenso de temperaturas ocasionado por el calentamiento global. Pero también al aumento de lluvias derivadas del cambio climático. Los autores apuntan a la importancia de conocer estos hechos, ya que si bien esta es una muestra de supervivencia, existirán otras especies que no lograrán adaptarse a los cambios en el equilibrio planetario.

Referencias:
Ryding, S. Klaassen, M. Tattersall, G. Gardner, J. Symonds, M. (2021). Shape-shifting: changing animal morphologies as a response to climatic warming. Trends in Ecology and Evolution. DOI