Mongolia es uno de los sitios más remotos del planeta, sus tradiciones y costumbres están muy distantes de lo que es ahora el mundo moderno. Por ello es que sus pueblos antiguos todavía guardan una inmensa conexión con la naturaleza y han desarrollado lazos fuertes entre humano y aves, con las que forman equipo para cazar animales terrestres. Aunque estas tradiciones están en peligro de desaparecer a medida que la contemporaneidad avanza hacia los lugares más remotos del planeta. Estos poderosos retratos nos muestran a las últimas cazadoras de cetrería en Mongolia y el vínculo estrecho que desarrollan entre humano-águila, tan grande como el paternofilial.

Zamanbol a caballo con su águila
Leo Thomas

La caza con cetrería ha formado parte de los pueblos de Mongolia desde la antigüedad que se remonta a 6 mil años atrás. Incluso Genghis Khan y Kublai Khan, tenían bajo su resguardo a miles de aves de caza y sus expediciones de cetrería quedaron bien documentadas por Marco Polo. El arte conocido como berkutchi, ha pasado de generación en generación hasta infiltrarse en la modernidad. Y aunque los pueblos han formado una muralla impenetrable, defendiendo sus costumbres y tradiciones, aquellos cazadores con cetrería son cada vez menos. Tan sólo queda un grupo reducido de aproximadamente 250 cazadores, que en su mayoría son hombres.

El arte antiguo del berkutchi

Zamanbol es una de las pocas mujeres kazajas que aún siguen los pasos de sus ancestros y siguen practicando la caza con águilas. Su historia ha quedado retratada por el fotógrafo alemán, Leo Thomas, quien quedó cautivado por el estrecho vínculo entre ave y humano. Por esta razón, decidió emprender la aventura de capturar su esencia más pura en imágenes.

cazadores cetrería en mongolia

Zamanbol creció en el seno de una familia nómada kazaja y a menudo se le ve entrando con su compañera, un águila real. La acompañan su hermano Barzabai, quien también práctica el arte antiguo del berkutchi. Se les ve montando a caballo con sus águilas en mano y usando la vestimenta tradicional de los pueblos antiguos kazajos. Las imágenes muestran a una de las últimas cazadoras de cetrería que todavía sobreviven en Mongolia. Y además, nos hablan del vínculo inquebrantable que es posible desarrollar entre humano y animales. Contrario a lo que se cree, estos últimos son capaces de sentir, tomar decisiones y muestran su afecto hacia sus acompañantes más acérrimos de distintas maneras. 

zamanbol con su águila
Hanna Reyes Morales/ The New York Times