Anualmente, la ciudad de Taiji en Japón se convierte en el foco de distintos defensores de animales, la razón: la controvertida caza de delfines. Un acto que se resguarda bajo un sentido de tradición y deja como resultado la muerte de miles de delfines de distintas especies. Ahora, la pregunta es ¿qué tan dispuesta está una cultura a cambiar?

Alrededor de la caza de delfines en Taiji se extienden múltiples factores; está la tradición, el consumo, los recursos, la conservación y mucho más. Pero, podemos ir paso a paso. El organizador detrás de esta caza es la Asociación de Pescadores de Isana y tiene una cuota de 1,849 delfines al año. El propio gobierno de Japón permite anualmente que se cubra la cuota con nueve distintas especies de delfines que incluyen a los delfines de nariz de botella, delfines rayados, ballenas cabeza de melón y delfines Risso. Desde septiembre hasta marzo, la mayoría son asesinados mientras que otros son seleccionados con cautela para vivir en cautiverio. Se selecciona a los ejemplares más adecuados para el entrenamiento y luego se destinan a los más de 70 delfinarios de todo el país. Cifra que supera a los delfinarios de cualquier otro país.

captura de delfines
Adrian Mylne / Reuters

El mundo se entera de la caza de delfines en Japón

Según el Dolphin Project, anualmente se seleccionan entre 100 y 200 delfines que serán capturados vivos para luego destinarlos a los delfinarios de Japón y China. Este sigue siendo el negocio más fructífero para los cazadores, ya que cada delfín vivo puede venderse entre los 8 mil y los 12 mil dólares. El resto de ejemplares serán asesinados para luego vender su carne a la industria alimenticia del país. 

¿Pero cómo es que ahora sabemos de esta caza y qué se puede hacer al respecto? La controvertida caza anual de delfines en Japón saltó a la vista mundial en 2009, luego de que se publicara el documental The Cove. El cortometraje revela cómo los pescadores de Taiji conducen a miles de delfines hacia las zonas de captura, para terminar con su vida. El gobierno de Japón y las autoridades de Taiji han defendido estas acciones bajo los argumentos de que no se asesina con crueldad, además de considerarlo parte de las tradiciones de la costa. 

No obstante, según los informes de activistas del Dolphin Project, aunque los pescadores clavan puntas debajo de sus orificios nasales para luego cortar la médula espinal muchas veces este método no mata de inmediato al animal. Testigos dicen haber observado a delfines intentando escapar o produciendo distintos movimientos mucho después de la intervención de los pescadores. Un hecho que eleva todavía más el debate sobre la caza. 

marineros capturando delfines

Cultura vs libertad

Tras la publicación de The Cove, las protestas mundiales han ido en aumento para intentar frenar la caza de delfines. Luego de que el mundo atestiguara la crueldad con la que se da fin a miles de vidas anualmente, han surgido campañas de protesta que se trasladan hasta Japón para combatir la caza. Y aunque estas defensas parecen estar dando frutos, lo hacen lentamente por un razón.

Sabemos que en distintas partes del mundo, las culturas han aprendido a lo largo del tiempo a relacionarse con la flora y fauna que los rodea. Por ejemplo, las culturas de la Amazonia se regocijan entre los bosques y aprenden de ellos para sobrevivir. En lugares más inhóspitos como el ártico están los inuit, una cultura que se comunica con los osos y respira el espíritu ártico. En Japón, está Taiji donde sus habitantes hablan del soporte que les brindan los animales del mar, una sociedad que se ha formado con base en delfines y ballenas. 

caza de delfines en Japón
Doug Cress

Ante nuestros ojos, la conexión entre Taiji y los animales marinos va en la dirección incorrecta (pero esa es nuestra opinión). Sin embargo, hay culturas que nos muestran otras formas de relacionarnos equilibrada y respetuosamente con los seres que habitan el planeta. Reconocemos que de alguna forma nuestra supervivencia depende de otros, sino no existiría la cadena alimenticia. Pero ¿acaso no podemos reescribir los métodos o plantear nuevas costumbres?

En 2015, la Asociación Japonesa de Zoológicos y Acuarios (JAZA), prohibió a sus miembros la compra de delfines procedentes de la caza de Taiji. Este hecho se logró gracias a la presión ejercida por la Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios, una organización internacional. En el último año de caza se ha observado a decenas de protestantes japoneses en la ciudad de Taiji. Con carteles que exhortan a liberar a los delfines y tratarlos con respeto, parece que el movimiento nacional de protesta va en ascenso. Después de todo, una nueva visión podría cambiar el destino de miles de delfines y determinar nuevas costumbres que nos mantengan en una equilibrado sintonía con otros seres.