Abajo en las aguas marinas y sobre todo en los arrecifes de coral, la vida es una expresión de explosión de colores. Con corales de tonalidades vibrantes y peces igualmente coloridos, este ecosistema es un espectáculo visual en sí mismo. Pero dentro de él se puede encontrar también a un rey del camuflaje, cuyo descubrimiento tardó mucho tiempo por su habilidad para perderse entre las gorgonias marinas. Se trata del caballito de mar pigmeo, uno de los vertebrados más pequeños del mundo y cuya habilidad de camuflaje supera todo lo visto por el humano.

Una serendipia afortunada 

El caballito de mar pigmeo (Hippocampus bargibanti), pertenece a la familia de los signátidos y es tan hábil para el camuflaje que hasta hace unas décadas no se tenía conocimiento alguno sobre él. Pero en 1969 mientras se examinaban unas muestras de coral obtenidas del Triángulo de coral, los investigadores se sorprendieron al descubrir a un diminuto hipocampo cuya apariencia era casi idéntica a su casa coralina. Desde entonces se le categorizó, aunque aún a la fecha es muy difícil encontrar a estos pequeños en las profundidades del océano por su magistral habilidad para camuflarse entre su entorno.

caballito de mar pigmeo camuflaje

De hecho, tras su descubrimiento en la década de los 60, no se volvió a encontrar otro ejemplar hasta el año 2000 cuando se encontraron un puñado de ellos. Hoy en día se sabe que habitan en el Triángulo de coral que abarca desde Filipinas, Japón, Indonesia y llega hasta la Gran Barrera de Coral en Australia. Aunque sigue siendo un reto encontrarse con uno de ellos por su magistral camuflaje y además por su diminuto tamaño.

El caballito de mar pigmeo es uno de los vertebrados más pequeños del mundo. Apenas alcanza los 2 centímetros desde su cola hasta la punta de la nariz. Tamaño que se reduce todavía más cuando se le observa encorvarse como todos los hipocampos. No sólo es uno de los caballitos de mar más pequeños, sino que es uno de los vertebrados más diminutos de todo el reino.

El arte del camuflaje del caballito de mar

La perfección con la que se camufla lo convierte en el rey de este arte. Suele crecer para formar tubérculos calcificados en la superficie de su diminuta figura, para imitar la apariencia de las gorgonias (Muricella paraplectana), que es el tipo de coral que toman por hogar. Así se entremezcla con el paisaje de su entorno ya que su diminuto tamaño lo coloca en una posición muy vulnerable ante los depredadores marinos.

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Lo más sorprendente es que desarrollan sus cuerpos para tomar el color de los corales en donde vivirán. De esta manera se pueden encontrar caballitos de mar pigmeos de distintas coloraciones que van desde el amarillo, pasando por el morado y hasta rojos vibrantes. Sin duda el caballito de mar pigmeo es el rey del camuflaje marino.

Según investigadores de la Universidad de California, cuando los bebés de caballito de mar salen del vientre de su padre, lo hacen siendo todos del mismo color. Con una tonalidad marrón, los bebés de hipocampo nacen siendo iguales. No obstante, conforme deciden su hogar y se esparcen entre su ecosistema, poco a poco irán tomando forma del entorno en el que habitarán. Y aquí es donde entra en acción el sorprendente camuflaje del caballito de mar pigmeo. Una criatura, aunque diminuta, grandemente asombrosa.  

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