¿Amigables o peligrosas? Cuando se trata de arañas en casa, las posibilidades de determinar si son peligrosas o no se esfuma con rapidez. El primer acto de un ser humano al encontrarse arañas en casa el primer acto se traduce en arrebatarles la vida y, en cierto sentido, no hay remordimiento por tal acto. Pero ¿por qué salvar a las abejas y no a las arañas?

Millones de arañas suelen aparecer en hogares humanos poco después de que las lluvias comienzan. Algunas creencias culturales apuntan a que la humedad es la culpable, pues “las arañas sólo buscan un refugio del clima extremo”, decía mi abuela.

arañas casa
DANIELA C. RÖSSLER

Sin embargo, estoy segura de que en el planeta hay lugares mucho más extremos que el jardín de mi hogar. Incluso, algunos más húmedos y llenos de obstáculos. No obstante, el hogar de los humanos ciertamente parece una zona segura, cálida e incluso libre de peligros. Hasta que…

Una mirada se cruza con otra, dos cuerpos se quedan quietos esperando a que el otro haga el primer movimiento. Después, una lucha de rapidez se desencadena; el organismo más grande toma lo que parece ser un escudo, mientras el otro organismo intenta buscar una salida rápida. No pasa demasiado tiempo cuando ¡zas!… la cacería terminó.

Este es un escenario que con frecuencia experimentan las arañas en casa y seguramente lo has vivido más de una vez. Pocas arañas cuentan con finales felices una vez que cruzan hacia el interior de un hogar y es que el simple repiqueteo de sus patas o su peludo aspecto provoca que terminen aspirados, aplastados o envenenados. Pero…

¿por qué matamos a las arañas que encontramos en casa?

Por lamentable que parezca, el ser humano está acostumbrado de forma rutinaria a terminar con la vida de muchos animales. Desde la agricultura, la experimentación en laboratorio y hasta productos de belleza o para la salud.

No obstante, el “aracnicidio” es una situación muy especial. Para Jeffrey A. Lockwood, entomólogo y profesor de Ciencias Naturales de la Universidad de Wyoming, aunque en esencia no hay ningún beneficio directo de matar a una araña, hay diversas razones que alimentan nuestra sensación de rechazo hacia ellas.

De acuerdo con Lockwood, los arácnidos reúnen algunas características que en su combinación son una señal repulsiva para nuestros ojos. Una de las causas más obvias es que tenemos un miedo patológico a un ser físicamente muy diferente a nosotros. Además de que historias, noticias e información a nuestro alrededor ha creado un miedo irracional a las arañas. Lo mismo pasa con los tiburones y su famosa representación cinematográfica.

arañas

Ante nuestra mirada, las arañas son seres alienígenas; cuentan con ocho patas, pueden ser peludas en extremo, de colores llamativos, pueden tener hasta 12 ojos y, por si fuera poco, tienen colmillos.

Para la mente humana esta es la perfecta descripción de un monstruo, excepto porque, aunque no lo sepamos, compartimos un origen con ellas. Ciertamente, nuestros caminos evolutivos se separaron hace unos 530 millones de años, pero al menos se sabe que compartimos partes del cuerpo como las rótulas y sustancias químicas cerebrales como la dopamina.

En efecto, no se han dedicado muchas investigaciones a las arañas, pero se reconoce que al igual que los seres humanos- y muchas otras especies-, padres, abuelos y bisabuelos arácnidos sobrevivieron lo suficiente para dar vida a una araña. Tal vez aquella que pisoteaste en el baño esta mañana.

Ignorancia disfrazada de miedo

 La principal causa por la que matamos arañas en casa es porque creemos que son ajenas a nosotros, que no compartimos nada en común. En pocas palabras, no las conocemos. “Cuanto más tenemos en común con los demás, o cuanto más relacionados estamos, más compasión tenemos por ellos”. 

Entre menos dedicamos a explorar la vida de las arañas, su comportamiento y rol en la naturaleza, menos oportunidades les otorgamos para vivir. Una investigación en 2010 descubrió que, por cada artículo de investigación publicado sobre un anfibio había 500 sobre un gran mamífero. Ni siquiera la ciencia se ha dado la oportunidad de conocerlas.

La capacidad de aplastar el miedo y abrir las puertas hacia el cuidado de las arañas depende de nosotros. Y, dando respuesta a nuestra pregunta clave, matamos a las arañas que encontramos en casa porque a nuestro parecer carecen de vida mental, de emociones y propias mentes. Pero estamos equivocados y, aunque no hay señales claras, al matar una araña estamos haciendo algo desagradable.

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