Algunas especies de arañas se caracterizan por su dimorfismo sexual, con grandes diferencias entre las hembras y los machos. Los desafortunados y diminutos machos deben competir entre ellos para enamorar a la hembra que les quintuplica el tamaño. Por si la aventura no fuera ya bastante dificultosa, existen casos como las tejedoras de orbes dorados en donde deben hacer una danza sigilosa o de lo contrario, terminarán siendo deglutidos por su conquista. Los expertos acaban de descubrir que para emprender la difícil aventura de apareamiento, las arañas macho siguen las mismas leyes de los planetas orbitando una estrella.

Apareamiento de las arañas tejedoras

La araña Trichonephila macho es significativamente más pequeña que la hembra, por ello el apareamiento es un desafío con todas sus letras. Debe entrar con sigilo en la red y acercarse a la hembra sin ser notado, cualquier paso en falso activará el mecanismo caníbal de la hembra y terminará siendo devorado. Pero no es el único que intenta conquistarla, la red está repleta de otros machos que intentan probar suerte de igual manera.

Con todos ellos sobre la delicada telaraña, mantenerse en el anonimato se vuelve una aventura extrema, pues la red captará cualquier tipo de movimiento. Sin embargo, estas arañas apenas si cuentan con un cerebro funcional, digamos que no poseen un sistema superinteligente para el difícil apareamiento. Por lo que han sido objeto de sorpresa ya que al menos uno de ellos logrará tal precisión que terminará por cumplir la misión. Entonces ¿cómo se las arreglan para lograrlo?

apareamiento de arañas Trichonephila 
Hembra Trichonephila rodeada por machos.

Amir Haluts y su equipo del Instituto de Ciencias Weizmann, han quedado asombrados por este comportamiento y han emprendido una investigación para comprender el mecanismo detrás del éxito de los machos. Y parece que la solución está en el magnetismo animal, es decir, en las fuerzas físicas que los machos y hembras ejercen sobre la superficie elástica de la tela. Tal como si se tratase de planetas atraídos por la deformación del espacio-tiempo producida por su estrella huésped.

Leyes planetarias para la conquista

Descubrieron que los machos siguen las leyes físicas de los planetas para evita ser devorados. Para comprenderlo hay que imaginar a una estrella masiva en el espacio, tan masiva que genera una deformación del espacio-tiempo, lo que conocemos como gravedad. Los planetas y objetos cósmicos que se encuentren a su alrededor comienzan a acercarse a su campo gravitatorio. Estos son los pequeños y valientes machos de araña.

Sin embargo, si tales objetos se acercan demasiado rápido o en el ángulo incorrecto, corren el riesgo de quedar atrapados en el atractivo tirón gravitacional. Entonces ocurrirá una colisión entre ambos objetos y dejará a los planetas reducidos a polvo cósmico. En el caso de las arañas ocurrirá algo similar, salvo que el macho será deglutido por la hembra por invadir su territorio sin su consentimiento.

hembra de araña Trichonephila 

Para evitar este fatídico destino, los machos también se atraen entre sí, acercándose inicialmente al rival percibido. Y luego hacen lo contrario, es decir, se repelerse entre sí a medida que se acercan más y más. De esta manera se comportan más como electrones alrededor de un núcleo.

“El movimiento de estos machos se asemeja a interacciones entre partículas que se atraen o repelen entre sí dependiendo de la distancia entre ellos”, explica Amir Haluts, autor principal de la investigación. Lo más sorprendente es que no necesitan de una maquinaria cognitiva pesada para realizar estas tareas. Lo hacen mediante la compensación de vibraciones, así la hembra en el mejor de los casos no logra descubrirlos y alguno de ellos terminará por conquistarla. 

Referencias:
Haluts, A. Garza, S. Gorbonos, D. Jordan, A. (2021). Spatiotemporal dynamics of animal contests arise from effective forces between contestants. PNAS. 118, (49). DOI.