Música para reconfortar el ánimo y refrescar el momento: “Aura”, de Andrés Oddone

Tal vez una dosis de música áurica es justo lo que necesitas para atemperar tu vida; este disco es una invitación a reconectar contigo mismo.

IDM, tenue noise, ambient, minimal progresivo, dub trascendental y otras muchas etiquetas musicales, son algunos de los géneros que incluye este álbum, mientras que grabaciones de campo, sampleos, una intención generosa, una disposición a percibir, y agradecer lo percibido, son algunas de las fuerzas que en él confluyen.    

Tras visitar en dos ocasiones uno de los países más intensos y magnéticos del planeta, durante lo cual aprovechó para documentar mental y electrónicamente la mayor cantidad posible de sonidos, Andrés Oddone eligió la música como el lienzo para digerir, y luego compartir, sus vivencias en la India

Vengo del mundo del IDM y la electrónica experimental. Pero lógicamente el uso del material de India, y las líneas de pensamiento que me llegaron en esos viajes, me dieron la posibilidad de hacer algo que para mí fue nuevo: me permití jugar con lo emocional como nunca lo había hecho.
 
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El primer estado al que nos remite el álbum Aura (2017) es a la apertura de la percepción, ejercicio fundamental tanto en los viajes como en la vida. La cantidad de estímulos que conviven en sus 12 tracks es una clara invitación a explorar y sentir lo explorado: atmósferas ricamente entretejidas –como pliegues en un ensueño–, que a pesar de su profundidad jamás dejan de ser reconfortantes y que atienden deliciosamente a tus sentidos. 
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Después viene esa brisa trascendental que se desata sólo cuando hay de por medio una verdadera sustancia –ya sea musical, espiritual o mundana, lo mismo da–. Se trata de sonidos que, como vientos ligeros, te confrontan y confortan; éstos, en conjunto, terminan inspirando a cuestionar rítmicamente tu presente e ir un poquito más allá (lo que sea que eso signifique para ti). Este es el caso de, por ejemplo, “Happiness is a Side Effect”, un tónico sonoro que el ánimo agradece y uno de los tracks predilectos de este álbum –junto con “Pasajes de Kerala”–.

Dicen que después de visitar la India podrían ocurrir dos cosas: que el viaje te mueva y regreses creyendo que, gracias a que fuiste movido, ahora estás en una posición más avanzada o consciente que los demás, o que el viaje te mueva y como parte de ese proceso te percates sobre lo poco que sabes y lo mucho que te falta por andar.

En entrevista para Ecoosfera, y al preguntarle el por qué del nombre, Oddone nos comparte:

Finalmente, me sentí muy parecido a esos blancos que buscan lo místico sin siquiera llegar a entender ni de qué se trata eso en lo que están allá. De allí salió “aura”, una palabra usada por un occidental que no tiene ni idea de nada, pero que igual trató de contar de alguna forma difusa lo espiritual y los elementos de los que se pudo empapar en esos viajes.          

Las experiencias espirituales no son necesariamente complejas, y menos tortuosas. También germinan en vivencias coloridas, con sabores excitantes y fluctuaciones anímicas que se disfrutan. Aura, lanzado a través del sello Shika Shika, es una prueba de lo anterior.

Prepárate entonces para una inmersión en un recorrido refrescante pero profundo, un aliento rítmico para no sólo navegar las aguas de la vida, sino también disfrutar del viaje.  

 

* Si disfrutas el álbum aquí puedes adquirirlo, al precio que tú elijas pagar.



Música fresca: un poco de lo mejor del momento sonoro (III)

Una carta de navegación sonora: recomendaciones de algo de la mejor música que se está creando hoy.

Una carta de navegación sonora…

Aquí compartimos algo de la música más estimulante, y siempre de reciente manufactura, que el camino nos va compartiendo. Géneros varios y artistas diversos, reunidos en breves selecciones bajo una sola constante: celebrar la sensibilidad que alimenta el imaginario musical y que acompaña nuestros soles y tormentas.  

Curaduría: Javier Barros

Ediciones anteriores:

Música fresca I

Música fresca II

Música fresca (III) 

1. Maria Somerville 

2. log(m) & Laraaji

3. Kikagaku Moyo

4. La Dispute

5. Tomas Nordmark

 

All my People (2019) / Maria Somerville

Dream pop identitario, que sabe a raíces del folclore irlandés y que, sobre todo, presume un espíritu genuinamente onírico; este álbum podría bien ser el sueño electrónico de una chica rural (y es precioso). 

Dream pop

 

 

The Onrush Of Eternity (2019) / log(m) & Laraaji

Un poco de dub astral, ecualizado con fino IDM, de la mano del discreto mago Laraaji en colaboración con los hermanos Rew & Lex MacCrimmon.

Dub, IDM, ambient

 

Masana Temples / Kikagaku Moyo – 幾何学模様

Muy fina psicodelia con pinceladas de jazz progresivo cortesía del cuarto álbum de estos exploradores japoneses. 

Rock psicodélico 

 

Panorama (2019) / La Dispute

Sus poderosas letras inducen a un estado literario que raya entre el shoegaze y el grunge; esta banda de Michigan demuestra en Panorama por qué es considerada el más refinado exponente del subgénero conocido como The Wave (o la versión “new wave del poshardcore“).

Wave 

 

Eternal Words (2019) / Tomas Nordmark

Dioramas sonoros compuestos por una miríada de texturas que, al condensarse, forman cuerpos de electrónica seducción; algo así es lo que este artista sueco hace germinar en este álbum.   

Abstract ambient

 

* Imagen principal: Anna Marinenko



El nuevo álbum de Nicola Cruz: otra oda a los rituales indígenas de América Latina

#MúsicaFresca: El nuevo álbum de Nicola Cruz, que incluye un track grabado al interior de un volcán, es una deliciosa brisa intercultural.

Desde hace unos años, Nicola Cruz se propulsó como el más popular exponente de la electrónica latinoamericana. La carrera musical de este franco-ecuatoriano se ha guiado por una búsqueda muy específica: reconectar con las raíces indígenas de la región latina. El resultado de esta exploración ha sido una meteórica carrera musical, que comenzó apenas en 2015 con su primer LP, Prender el alma, y que tras varios sencillos y EPs, retoma un punto climático en este 2019 con su segundo álbum, Siku.

Ritmos orgánicos con sabor a viento andino, envueltos en instrumentos tradicionales y un siempre refrescante beat. Así emana Siku, que toma su nombre de un instrumento de viento. Sonidos rituales, que advierten una inquietud espiritual por parte del músico de 30 años, refuerzan la línea sonora que Cruz despliega en su discurso creativo –incluido, por ejemplo, un remix EP de los cantos chamánicos de María Sabina–.

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El álbum abre con un track particularmente magnético. Se trata de “Arka”, una pieza grabada al interior de un volcán inactivo ubicado a las afueras de Quito. Junto con el flautista argentino Esteban Valdivia –una de las muchas colaboraciones que incluye Siku– Cruz hace resonar los ritos ancestrales destinados a honrar el fuego.

Pero en lugar de seguir describiendo nuestra experiencia con este disco te invitamos a escucharlo y, también, a excavar en busca de otros exponentes de la electrónica latino-ritual, un movimiento que obviamente va más allá del talentoso Nicola y que invita, de forma deliciosa, a resonar con las raíces del inspirador linaje indígena que todo latinoamericano debiera presumir.