Parece que no sólo las drogas desequilibran la conciencia humana. Giovanni Caputo, científico italiano, descubrió que la mente también puede alterarse peligrosamente a través de un método muy sencillo: mirar fijamente a alguien a los ojos.

Después de cinco años de su primera investigación, Caputo volvió a realizar el experimento que, considera, abre las posibilidades para entender el actuar del cerebro humano

 

Un nuevo experimento 

En 2015 analizó la mente de diferentes personas para identificar las alteraciones que sufre el cerebro después de exponerlo a un periodo prolongado de miradas fijas. 

Parecería cosa de juego, pero este experimento reveló los posibles efectos en la conciencia si esta se expone a una situación fija. 

Las instalaciones de la Universidad de Urbino, en el sur de Italia, fueron las que recibieron a los 20 participantes de esta nueva prueba.

En grupos de dos fueron pasando a una sala en la que ambas personas debían sentarse a un metro de distancia y mirarse fijamente durante 10 minutos. 

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Una luz tenue iluminaba la atmósfera, mientras el rostro de cada integrante era iluminado con luces brillantes para garantizar la claridad en la mirada. 

Los experimentos terminaron y los resultados arrojaron lo que Caputo había sugerido en 2010 (durante su primer experimento): la vista fija tienen un profundo efecto en la percepción visual y en el estado mental de las personas

Varios de los participantes aseguraron haber experimentado sensaciones extrañas, además de algunas experiencias fuera del cuerpo, alucinaciones, deformación del rostro, ver a familiares fallecidos e incluso ver la cara de animales. 

 

Las alucinaciones que crea la mente 

A este fenómeno se le nombró “adaptación neuronal“: la acción en la que las neuronas se detienen o se vuelven más lentas como respuesta a una situación estática. 

Es decir, cuando miras fijamente un objeto o persona por un periodo prolongado es posible que tu percepción mental produzca alucinaciones, al menos hasta que parpadees o la escena frente a ti cambie. 

Nuestra mente está acostumbrada a decodificar y observar miles de imágenes diariamente que hacen trabajar rápido a las neuronas para entender lo que está sucediendo. 

Ahora, imagina qué puede suceder con esas neuronas si las mantienen en un sólo lugar durante mucho tiempo: obligas a que se detengan y a reconocer esa información una y otra vez hasta que causan alucinaciones. ¿Tiene sentido, no? Es como ver una película muchas veces hasta que te aburre.