Las predicciones que circulan por la nube anuncian una tormenta solar severa que se dirige hacia la Tierra y que podría causar problemas en los sistemas de comunicación. Incluso algunos medios internacionales han hablado de una categoría X1 que podría traer sobrecargas a los transformadores y mal funcionamiento de los GPS. Pero, ¿realmente se avecina una tormenta solar? La NASA responde.

explosión Sol NASA
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Las tormentas solares o también llamadas tormentas geomagnéticas, provienen de las poderosas explosiones de radiación que emite el Sol como parte normal de su ciclo. Cuando esto sucede, el astro mayor del Sistema Solar, libera una serie de partículas cargadas llamadas viento solar. Estas a su vez, viajan a través de todo el sistema y llegan hasta el límite de nuestro vecindario cósmico para conformar una burbuja protectora. Pero en su viaje a través del Sistema Solar, llegan hasta nuestro planeta e interactúan con la atmósfera terrestre.

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La radiación dañina de una llamarada no puedo atravesar la atmósfera terrestre, ni afectar directamente a los humanos. No obstante, cuando tiene la intensidad suficiente sí que puede causar perturbaciones en la atmósfera, que es el medio a través del cual viajan las señales de comunicación y GPS. Por esta razón, cuando se anuncia un mal clima espacial, existe el riesgo de que la tecnología falle y por ello, se alerta mundialmente de la situación.

No hay alertas encendidas

Pero en esta ocasión ninguna tormenta solar de clasificación X1 se avecina hacia la Tierra, más bien, esta ya sucedió. La NASA informó que se suscitó una llamarada solar significativa cuyo punto máximo se localizó el 3 de julio pasado. El Observatorio de Dinámica Solar de la NASA capturó el momento exacto en que el material solar explosionó a aproximadamente 6 millones de grados centígrados.

tormenta solar julio
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También informó que esta bengala alcanzó la clasificación de X1.5. La clase X denota las llamaradas más intensas, mientras que el número proporciona más información sobre su fuerza. Esta llamarada fue la más fuerte en aproximadamente 4 años, pero no causó graves fluctuaciones en las comunicaciones. Salvo por un par de apagones de radio ocurridos el mismo 3 de julio.

Cuando se presentan esta clase de eventos el Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC), emite una alerta antes de que la tormenta alcance la atmósfera terrestre. Hay que recordar que la luz solar y por ende las tormentas solares, tardan 8.3 minutos en llegar hasta la Tierra. De igual manera se emiten predicciones a corto plazo para tormentas geomagnéticas, pero en las próximas horas y semanas, el SWPC no he emitido ninguna alerta.

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El pronóstico para la primera semana de agosto describe “niveles muy bajos” de actividad solar. Los niveles actuales y previstos del índice K planetario (índice que cuantifica las alteraciones en el campo magnético terrestre), están muy por debajo de los niveles que causaron la advertencia el pasado 3 de julio. Así que no, ninguna tormenta geomagnética está ocurriendo ni se avecinan niveles de radiación provenientes de tormentas solares. La llamarada ya sucedió y no causó daños importantes en las comunicaciones terrestres. 

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