Entre la frontera de la biología y la fantasía se encuentra el ajolote. Este ser tiene un lugar muy especial en el imaginario y la naturaleza mexicanos. Estos misteriosos anfibios impactan por su interminable juventud, ya que nunca completan el proceso de adultez, además de su cuerpo híbrido que vive entre el agua y la tierra.

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Su único hábitat se encuentra en México; sin embargo, muchos años estuvieron en peligro de extinción debido a la contaminación de su hogar. Ahora estos ajolotes han regenerado su especie. Su resiliencia natural ha sobrevivido a la grave afectación de la biodiversidad, y hoy podemos celebrar que han dejado atrás el riesgo.

Las 17 especies endémicas de ajolotes que poseen cualidades muy particulares se convirtieron en seres místicos y protegidos por la comunidad de Xochimilco. Pero existe una especie en especial que ha dejado la extinción para decantarse por la supervivencia.

 

Un ajolote especial y único que supera la extinción

El ajolote de Alchichica tiene un color pardo, tupido con manchas negras. Cada uno de los patrones de esta especie es distinto, no hay dos iguales entre su comunidad. Las branquias de este anfibio, o como decía Julio Cortázar, sus corales, son de color grisáceo oscuro.

Como otros ajolotes mexicanos, esta especie está en peligro de extinción debido a que la laguna en la que vive enfrenta una severa escasez de agua. La sobrepoblación alrededor de la laguna ha deteriorado el hábitat de los ajolotes de Alchichica, pero por suerte el biólogo José Alfredo Hernández inició una estrategia de conservación que ha sido exitosa.

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El resurgir de Alchichica

Se pusieron en marcha campañas de limpieza, concientización de la población de los alrededores y mantenimiento de la colonia en cautiverio, además de un monitoreo de los ejemplares de la laguna. Durante los primeros años, José Alfredo Hernández y su equipo monitorearon la zona.

Analizaron la calidad del agua, realizaron encuestas sobre la percepción de las personas respecto a la laguna y su fauna e iniciaron campañas de limpieza en Alchichica. Después, crearon una colonia de ajolotes en cautiverio en el zoológico Africam Safari donde mantienen el control de la especie. 

El último monitoreo se llevó a cabo en junio de este año y los resultados fueron favorables, con la captura de 30 ajolotes en el transcurso de 48 horas en la laguna. Además, la reforestación de la zona continúa desde 2017, así como la recolección de basura. 

Con su poder de regeneración y su capacidad de no envejecer, los ajolotes siempre han vivido escapando de la muerte. Después de 4 años de que el proyecto de conservación arrancara, los monitoreos indican que la población de ajolotes ha alcanzado una estabilidad.

Ciertamente, este progreso no se logra de la noche a la mañana. Un gran equipo de expertos ha trabajado para garantizar que la colonia de ajolotes de Alchichica tenga un futuro prometedor, así como la laguna que le permite seguir con vida.

 

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