La contaminación del aire es un problema ambiental que se ha vuelto una crisis de salud pública. UNICEF advirtió que cerca de 1 millón de niños mueren al año de neumonía relacionada con la contaminación.

Es por eso que las pequeñas partículas que están suspendidas en el aire y entran directamente en el organismo se han convertido en los principales enemigos de la población infantil de México. Las partículas contaminantes viajan desde los pulmones a la sangre y de ahí se trasladan al cerebro. Esa sigilosa estadía en uno de los órganos más importantes del cuerpo humano puede producir un déficit cognitivo a una edad temprana.

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EFE

En 1990, la neuropatóloga y pediatra Lilian Calderón decidió investigar los efectos de la contaminación del aire en el desarrollo del cerebro de los niños, y descubrió que existe una correlación entre las partículas contaminantes y algunos signos de neurodegeneración que provocan muertes repentinas.

Este estudio reveló que los cerebros de las personas fallecidas tenían algo en común: además de ser habitantes de la Ciudad de México, todos tenían partículas ultrafinas oscuras que habían inflamado algunas zonas del cerebro.

 

Los efectos de la contaminación del aire en los niños 

Sin embargo, el objetivo más importante del estudio era averiguar el daño que produce la contaminación del aire en niños con vida. Es por esto que Calderón y su equipo realizaron pruebas de comportamiento e imágenes cerebrales.

Los resultados indicaron que los niños que viven en la Ciudad de México pueden padecer un sustancial deterioro cognitivo en los lóbulos prefrontal, parietal y temporal. Asimismo, las conexiones tanto del habla como del lenguaje se ven afectadas, específicamente el tronco encefálico auditivo.

La neuroinflamación en niños de la ciudad es mucho peor que la de niños que viven en zonas menos contaminadas. Esta no es la primera vez que se nos informa sobre el impacto de la contaminación del aire en la salud, pues la doctora Calderón ya nos había advertido sobre el Alzheimer en jóvenes y bebés.

Lo anterior no quiere decir que todos los niños sufren de una degeneración neuronal; sin embargo, sí es cierto que la contaminación es una crisis ambiental que debemos atender si queremos evitar severos daños para la salud de las futuras generaciones.

Permanecer poco tiempo al aire libre es una sencilla solución para evitar daños a la salud, pero mantener a los niños en un solo lugar puede volverse la peor opción. Aún hay tiempo para limpiar el aire y reducir la producción de contaminantes; no obstante, esto sólo se podrá lograr con mejores formas de convivencia en la ciudad.

 

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