Tanto el polo sur como el polo norte del planeta Tierra experimentan un fenómeno físico. El agujero en la capa de ozono en realidad se divide en dos: uno se encuentra sobre el Ártico, un mar de hielo ubicado en el hemisferio norte, mientras que el segundo está sobre la Antártida, un continente en el hemisferio sur.

En cada polo hay un agujero en la capa de ozono. La diferencia está en que uno es más grande que el otro, además de que sus condiciones y causas son tan distintas como sus ubicaciones. Sin embargo, recientes noticias han aclarado el estado actual de ambos agujeros, y en verdad son polos muy distintos.

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En mayo del 2020, los científicos anunciaron que el agujero sobre el Ártico se cerró por completo. Esta es una noticia que debe celebrarse. Las dinámicas del planeta permitieron que el agujero de 1 millón de kilómetros cuadrados se cerrara.

“Este agujero fue básicamente un síntoma del gran problema del agotamiento del ozono, y se cerró debido a los ciclos anuales locales, no a una curación a largo plazo. Pero hay esperanza, la capa de ozono se está curando, aunque lentamente”, aseguran los expertos.

Del otro lado del planeta, el polo sur no se encuentra en tan buenas condiciones como el polo norte. El agujero de la Antártida continúa creciendo, y los expertos están preocupados por las dimensiones que podría alcanzar este hoyo.

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El agujero en al capa de ozono sobre la Antártida

El 2020 sorprendió a la ciencia con otra noticia no tan positiva: el agujero en la capa de ozono en la Antártida alcanzó su extensión máxima anual. Esto significa que este es, hasta ahora, el agujero más grande en la atmósfera.

Con un tamaño de unos 23 millones de kilómetros cuadrados, el agujero es el más profundo y grande de la historia. Los científicos del Servicio de Monitoreo Atmosférico Copernicus de la Unión Europea estiman que su tamaño es casi el doble de Estados Unidos. La principal causa del aumento de este agujero es nuestro predilecto gusto por utilizar sustancias que destruyen la capa de ozono.

Es cierto que por sí solos estos elementos no desgastan la capa; el otro ingrediente que se necesita es la luz solar que, para nuestra buena y mala suerte, abunda en el universo. Este agujero se hace más y más grande conforme la luz solar llega a la región antártica. En el momento en que la luz reacciona con los contaminantes, los compuestos de la capa de ozono se agotan y desaparecen.

Aunque esta situación empeoró este año, hay una pequeña posibilidad de que el año próximo el agujero vuelva a reducirse. La variabilidad de los eventos en los agujeros en la capa de ozono es constante cada año.

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En general la proyección científica es que este agujero en la Antártida se reducirá, aunque ello depende de que reduzcamos nuestras emisiones de sustancias en la atmósfera de la Tierra. El agujero se puede recuperar, tal como sucedió en el Ártico, pero en este caso puede ser algo más complicado debido a las condiciones climáticas.

La recuperación de la capa de ozono está en nuestras manos. Los productos que consumimos pueden desaparecer de nuestra vista, pero se acumulan en lo más alto del planeta. Si no queremos que el sol ataque duramente la superficie de la Tierra, es nuestro deber mantener sana esta capa de protección.

 

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