Sabemos que muchas marcas realizan regularmente estudios sobre sus productos para demostrar que no son nocivos para la salud –o por lo menos, no tanto–. Lo cierto es que dichos estudios, a menudo, no dicen la verdad, como lo demostró hace poco la marca Peñafiel, de la firma Keurig Dr Pepper.

Esta firma realizó, durante el mes de marzo de 2018, un reporte sobre niveles de arsénico en el agua embotellada Peñafiel, en el cual aseguraban que no había cantidades detectables de arsénico. No obstante, por presiones de Consumer Reports (CR) –una organización independiente que busca transparencia para los consumidores–, la marca Keurig Dr Pepper tuvo que hacer un nuevo estudio.

Así se demostró que el agua mineral Peñafiel tiene, en promedio,
17 partes por billón (ppb) de arsénico.

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Todo empezó, como puede leerse en el reporte original de CR, cuando se comprobó que una marca de agua embotellada en Estados Unidos, propiedad de Whole Foods, contenía altas dosis de arsénico, aun cuando sus ejecutivos habían asegurado que era “agua asombrosamente prístina”.

Entonces, CR realizó una exhaustiva investigación que los llevó a descubrir que la Food and Drug Administration estaba al tanto, desde hace mucho y por diversos reportes locales y de inspectores federales, de que Peñafiel tenía altas dosis de arsénico.

La FDA sabía que el agua Peñafiel tenía altas dosis de arsénico desde 2009.

Otras marcas en Estados Unidos también tienen dosis de arsénico que rebasan el límite establecido por la FDA, que es de 10 ppb en el caso de aguas y jugos embotellados. En total son seis marcas las que contienen niveles de arsénico más altos que los permitidos, entre ellas Volvic, de la marca Danone.

Esto es una paradoja, ya que si el agua embotellada cobró popularidad en todo el mundo –a partir de la década de los años 90 del siglo pasado–, fue porque, de una u otra forma, se vendió la idea de que el agua de la llave era nociva para la salud. En México, todo empezó con un brote de cólera que terminó haciendo de este país el primer consumidor de agua embotellada del mundo, aunque dicha epidemia sólo provocó 34 muertes en 1991.

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Peñafiel sólo suspendió la producción,
pero no retiró sus aguas embotelladas del mercado.

 

¿Es peligroso tomar las bebidas que siguen en el mercado?

No es mortífero, pero puede ser muy malo a largo plazo. El arsénico es un metal pesado natural que se crea por la erosión de las rocas –aunque también puede surgir como consecuencia de la minería– y que fácilmente puede contaminar aguas subterráneas o de manantial, como las de la marca Peñafiel. También puede contaminar cultivos, por lo cual es fácil exceder el consumo de este químico.

La exposición o consumo prolongado de arsénico se asocia con mayores tasas de cáncer de piel, vejiga y pulmón, así como con enfermedades del corazón. Así que lo mejor es que no compres, por ahora, agua embotellada Peñafiel, y que evites en lo posible cualquier tipo de agua embotellada, ya que como CR comprobó, no sólo Peñafiel tiene este metal en altas dosis.

 

¿Y cómo tomar agua pura sin dañar la salud y el ambiente?

Tomar agua limpia y con todos los minerales que necesitas es posible, purificándola ya sea con los diversos purificadores que se venden en el mercado, o con la opción más sustentable: el carbón activado. Investiga cuál es tu mejor opción y adquiere algún método para purificar el agua. Así le harás un favor a tu organismo y al organismo planetario.