Como siempre, parece que la ciencia nunca le acaba de ganar a la naturaleza. Al contrario: la ciencia se nutre recurrentemente del ingenio resiliente que caracteriza a los ecosistemas.

La inspiración en la naturaleza ha ayudado a generar tecnologías relacionadas a la obtención de agua del aire, llamadas “atrapanieblas”, que funcionan incluso en las zonas más áridas donde rara vez cae una gota de lluvia, como el desierto de Atacama, en Chile.

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El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y un puñado de investigadores chilenos comprobaron que estos sistemas de cosecha de niebla pueden obtener agua del aire aun en los ecosistemas más áridos, como los desiertos. ¿Cómo pensaron que esto era posible? Insipirándose en la naturaleza y el conocimiento sobre ésta; en el hecho de que la atmósfera es vital en el ciclo del agua, no sólo en los ecosistemas húmedos sino también en los desérticos, y que los insectos y plantas lo saben.

Tanto las plantas como los insectos utilizan mecanismos para la obtención de agua del aire proveniente de la niebla que se forma por los océanos y que está en la atmósfera. Como explica el ingeniero mecánico Konstantin Avdienko, insectos como el escarabajo del desierto de Namib, en África, logran sobrevivir gracias a la recolección de agua del aire a través de puntos hidrofóbicos en sus alas, que luego acumulan en su caparazón.

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La tecnología que el MIT está desarrollando está completamente inspirada en este pequeño escarabajo: consiste en modelos hidrodinámicos que predicen la cantidad de niebla y que usan fibras especiales de nanomateriales hidrofóbicos e hidrofílicos, como los que naturalmente tiene el escarabajo en sus alas.

Con este tipo de tecnología resiliente se espera poder abastecer de agua a cientos de regiones áridas en un futuro. Según los investigadores chilenos, si sólo el 4% del agua contenida en la niebla pudiera ser capturada, sería suficiente para abastecer todas las necesidades de la zona norte de Chile, incluyendo todo el desierto de Atacama. 

Con la tecnología que está desarrollando el MIT, es probable que se pueda recolectar hasta el 10% del agua de niebla.

En la actualidad los recolectores de agua del aire ya se usan en muchos países, como en Perú, donde se ha logrado abastecer de agua potable a cientos de comunidades que sufrían de escasez. Y lo mejor es que están hechos de materiales orgánicos.

Convertir la niebla en agua es un homenaje a la naturaleza y su inteligencia. Pero además, si se desarrollan mejores tecnologías y estos atrapanieblas se pueden implementar en todas las zonas donde sea posible, estaremos combatiendo de manera sustentable y efectiva la inminente escasez de agua generalizada que se vivirá en todo el mundo para el 2050, que será todavía más grave en países como México.

 

*Fotos: 1) CNN; 2 y 3) Neil Hall (Fog catchers of the Atacama)