En todo el mundo, la escasez de agua se está volviendo una constante. Ante la posibilidad de que más de 5 mil millones de personas sufran cortes en el suministro de este líquido para el año 2050, la comunidad científica está trabajando en todo tipo de soluciones tecnológicas que, no obstante, tienen algo que recuerda más bien a la antigua magia alquímica.

Es el caso de un nuevo artefacto que promete sacar agua del aire; pero no de cualquier parte, sino del aire del desierto, lo que podría solucionar las sequías en ciudades rodeadas por ecosistemas desérticos.

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Un equipo de seis investigadores de la Universidad de Berkeley dieron a conocer este nuevo recolector de agua: un artefacto que raya en lo alquímico, pues su método consiste en sacar agua del aire a través de un polvo y la energía del sol. Funciona realmente de manera muy sencilla, como demuestran en el siguiente video:

El polvo que utilizaron los científicos está hecho a base de moléculas orgánicas y metálicas; éste es colocado en la parte superior del curioso artefacto que semeja un microondas. Por la noche, el polvo actúa como una esponja que recolecta el agua de la atmósfera, mientras que el calor hace que el líquido se evapore, adhiriéndose a las paredes de la caja. Después se recolecta y se puede beber al momento, ya que tiene toda la pureza del aire desértico.

Según el director de estas investigaciones, Omar Yaghi, este recolector debería poder ser hecho a gran escala, con lo cual se podría beneficiar a ciudades desérticas de todo el mundo, como California –sede de la Universidad de Berkeley, y que atraviesa por sequías cada vez más graves–.

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Podemos pensar también cuánto ayudaría poder sacar agua del aire a las urbes en zonas desérticas de México. Tan sólo en Sonora las condiciones de sequía han afectado este año al 75% de los municipios, según la Comisión Nacional del Agua. Así que sin duda nos vendría bien un poco de esta tecnología alquímica, que además sería sustentable incluso a gran escala, o por lo menos mucho más que las actuales plantas de desalinización, cuyos procesos requieren mucha energía –razón por la cual la más grande de estas plantas está en Arabia Saudita, pero no todos los países tienen los recursos energéticos de dicho país–.

A la par, y desde una perspectiva de contribución individual, tenemos que inventar nuevas maneras de cuidar el agua, algo que se puede hacer adoptando sencillos hábitos cotidianos que no requieren ninguna ciencia ni alquimia, sino muchas ganas de combatir la escasez futura de este líquido cósmico.

 

* Imágenes: 1) Garcia German Arquitectos; 2) Patrick Pleul