Según Médicos sin Fronteras (MSF), que asisten a personas amenazadas por la violencia, las epidemias, los desastres naturales y la pobreza, no legalizar el aborto puede ser mortífero. Y es que se calcula que más de 40,000 mujeres mueren al año en el mundo durante –o a causa de– la realización de abortos no seguros, de acuerdo con la OMS. La mayoría de estas muertes ocurren en África y Latinoamérica.

La ONG advierte que el aborto clandestino

es una de las principales causas de mortalidad materna. 

Los abortos no seguros son la única causa de muerte materna que es casi totalmente prevenible, afirman los especialistas de MSF. Según esta ONG: 

Prevenir la mortalidad y el sufrimiento causados por un aborto no seguro requiere tres acciones principales: proporcionar anticonceptivos para evitar embarazos no deseados, ofrecer servicios de interrupción sin riesgos (incluyendo proporcionar asesoramiento a la mujer) y tratar las complicaciones resultantes del aborto. 

No cabe duda que la cuestión del aborto trae aparejados argumentos de todo tipo para estar a favor o en contra, entre los cuales están los de índole moral, religiosa o política. Pero los médicos que dedican su vida a procurar el bienestar de la salud global –y que a causa de ello desarrollan estrés postraumático– son quienes están a favor de la legalización del aborto. Sin duda, este es un testimonio que vale la pena escuchar y tomar en cuenta.

Además, como bien afirman los especialistas de MSF, penalizar el aborto no es una medida eficaz para evitar que las mujeres aborten.

Cuando una mujer está decidida a interrumpir su embarazo, buscará la forma de someterse a un aborto independientemente de si el procedimiento es seguro y legal o no. Y si no le es posible acceder a un aborto en condiciones médicas seguras, arriesgará la vida para interrumpir el embarazo.

 

Los abortos salvan vidas

Existen ejemplos sobre lo que legalizar el aborto puede lograr en términos de salvar vidas. De acuerdo con MSF, tras la legalización del aborto en Sudáfrica en 1996, diversos estudios confirmaron que las muertes por abortos no seguros se habían reducido en un 91% para el año 2000.

Se debe tomar en cuenta que los abortos no seguros perjudican mucho más a las mujeres pobres, como afirma la OMS. En ese sentido, que no se legalice el aborto, ¿demostrará cuán poco nos sigue importando la brecha salarial y la vulnerabilidad que acarrea para la mayoría? Siendo que se trata de personas pobres, y además mujeres –otro grupo vulnerado, pese a ser la mitad del mundo–, y siendo que ocasiona tantas muertes, deberíamos preguntarnos por qué hay tanta resistencia ante la legalización del aborto.

Más aún: deberíamos preguntarnos por qué tantas mujeres salen a marchar por esta cuestión en todo el mundo.

 

* Ilustración: Molly Brooks