Lo que se creía un suceso aislado se convirtió en el primer paso para hacer una de las investigaciones más insólitas sobre las abejas y su relación con las lágrimas. Un nuevo hito de la naturaleza que nos obliga a preguntarnos sobre los orígenes de esta especie de insectos polinizadores: las abejas sudorosas.

abejas en peligro de extincion

Todo comenzó con un titular de CNN que narraba la historia de una señora que había acudido al doctor por una inflamación en el ojo. Al analizarla, el doctor se encontró con las patas microscópicas de una abeja. Al terminar la consulta, salieron otras tres patas del ojo de la mujer.

La abeja sudorosa, especie recién descubierta, vive cerca de cementerios y árboles caídos, según explica CNN. Hasta donde se sabe, este peculiar insecto se alimenta del sudor y las lágrimas de los animales. Este hecho poco común marcó el inicio de una investigación sobre la historia de las abejas en distintas culturas del mundo. 

Sorprendentemente, en varios registros históricos de diversas culturas se relaciona a estos insectos con las lágrimas. Por ejemplo, Gene Kritsky cita en su libro Las lágrimas de Ra una inscripción obtenida de un papiro egipcio antiguo que describe la apicultura:

El dios Ra lloró, las lágrimas de sus ojos cayeron al suelo y se convirtieron en una abeja. La abeja hizo su panal y se ocupó de las flores de cada planta. Así que se hizo cera y también miel de las lágrimas de Ra.

En el libro The Sacred Bee in Ancient Times and Folklore, de Hilda Ransome, la historia es algo similar a la teoría egipcia:

Las abejas fueron creadas a partir de las lágrimas que Jesús derramó en la Cruz. Ninguna cayó al suelo, pero todas se convirtieron en criaturas aladas que se fueron volando con la bendición del Salvador para llevar dulzura a los hombres.

¿Será que, de forma inesperada, los creyentes de Bretaña extrajeron la historia original del papiro egipcio y la adaptaron en lachrymae Christi? Hasta ahora no tenemos respuesta a esta pregunta, pero lo que sí sabemos es que las abejas son un elemento muy importante para la existencia humana y el balance del planeta.

Prácticamente toda la red de la vida depende de las abejas. De acuerdo con las historias antiguas, estos polinizadores que se alimentan de lágrimas forman una parte esencial de la red de vida. Pero no sólo las culturas antiguas se detuvieron a explicar la conexión entre la vida humana y las abejas, también lo hizo la poesía. 

abejas-peligro de extincion-que hacen las abejas- que comen las abejas

 

Un poco de poesía de abejas

La poesía también fue un nicho adecuado para expresar la relación entre el ser humano y estos insectos. Más allá de la experiencia de la mujer con abejas en los ojos, poetas como Elizabeth Bishop, Andrew Marvell o John Greenleaf Whittier captaron de forma seductora el especial significado de las abejas y su nexo con el símbolo de la tristeza, las lágrimas.

Como extraído de un cuento particularmente triste, en cada trabajo poético las abejas se conectan con el sentido de la pérdida y la tristeza. En un poema de Bishop, el aguijón es comparado con el dolor que navega en una lágrima:

…Luego de las tapas

una lágrima, su única posesión, como el aguijón de la abeja, se desliza.

Slyly lo palmea, y si no estás prestando atención,

se lo tragará.

Para Marvell, la visión era distinta. Como una abeja navegando entre las flores en busca de polen, él era un poeta atravesando el mundo en busca de inspiración: 

He atravesado todos los jardines,

entre el rojo, el blanco, el ver,

y sin embargo, de todas las flores que vi,

no pude extraer miel, sólo estas lágrimas.

En la cultura, en la poesía y en nosotros mismos encontramos la presencia incesante de las abejas. Desplazándose entre los jardines y flores, estos insectos nos acompañan como un símbolo que extrae los momentos de pena para darles un nuevo sentido. Tal vez, estos pequeños animales nos enseñan más de lo que estamos dispuestos a reconocer. 

 

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