Cuando pensamos en los mejores tés del mundo nuestra mente vuela hacia el oriente: China o la India. Sin embargo, uno de los tés de más alta calidad mundial se produce en Europa, en el archipiélago portugués de las Azores, uno de los secretos mejor guardados de ese continente.

São Miguel es la isla más grande de las nueve que conforman el archipiélago y en ella se cultivan diversas variedades de té negro y té verde únicas en el mundo, sin un solo fertilizante químico ni aditivos de ningún tipo.

Además, el agua de São Miguel, filtrada en piedra volcánica, con una alcalinidad muy baja y partículas de hierro no oxidado, reacciona a los antioxidantes del té verde de forma extraordinaria, proporcionando a los visitantes un espectáculo visual inusitado: el té verde se torna poco a poco violeta con destellos tornasol.

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La alcalinidad del agua transforma el té verde en púrpura (Imagen: National Geographic)

El suelo volcánico de São Miguel proporciona nutrimentos únicos para el crecimiento de los cultivos de té, por lo que la isla, desde los aires, parece cubierta por un hermoso terciopelo verde y morado.

Pero no nos dejemos engañar por este idílico paisaje, pues ese mismo suelo volcánico es el responsable de la gran cantidad de terremotos y erupciones que ocurren en la isla cada año. A pesar de su aparente tranquilidad, vivir en esa isla requiere un gusto afilado por la adrenalina.

Por el momento, una corta temporada vacacional parece ser la mejor idea cuando se trata de islas en medio del mar con una fuerte actividad volcánica.