¿Tienes deseos de disolverte? Esta es música para intentarlo

¿Quieres diluirte mientras escuchas algo de la más fina electrónica del 2018? Entonces oye el álbum “Dissolvi”, de Steve Hauschildt.

Un paso esencial en la evolución humana es la disolución. Se trata de un hack arquetípico representado en incontables mitos y que se renueva a diario, como una herramienta psicológica disponible para cualquiera. Disolverte es un acto delicioso y obligado; por eso nos encanta que se ponga en la mesa –y en tu mente– a través de un álbum que más allá de su labor ontológica, está tan finamente confeccionado

Dissolvi (2018) es el primer lanzamiento de Steve Hauschildt con la atinada disquera neoyorquina Ghostly International. La disociación del ser y la sublimación del desapego son sólo un par de las reflexiones impresas en esta mezcla de ambient y minimal techno, con alusiones IDM y seguramente unas cuantas “etiquetas” genéricas más. El punto es que es un disco que, a pesar de la inteligencia secuencial que lo estructura, llega a planos definitivamente etéreos y, desde ahí, conversa con sensaciones originarias.  

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Ocho sensatos tracks integran este álbum, cuyo título y esencia están inspirados en la frase en latín cupio dissolvi (“deseo ser disuelto”). Además de la coherencia que los une cada track se sostiene, musical y quizá psicológicamente, por sí solo. Dissolvi te espera con pinceladas que recuerdan los “trabajos esenciales de ambient” de Aphex Twin (como al comienzo de “M Path” o ciertos momentos de “Dissolvi”) y que apelan, aunque en versión refrescada, a algunos de los más finos discursos sonoros del ambient noventero –incluido Future Sound of London–; en otros tracks, más hacia el minimal techno, aparecen por ahí otros fantasmas de la misma época, sumergidos en, por ejemplo, “Alienself” y “Syncope” –que quizá evocan algo de Akufen y hasta lo más ambiental de Juan Atkins–.   

Si te gusta la electrónica, probablemente disfrutarás mucho este álbum de Steve Hauschildt. Si coqueteas con procesos interiores que puedan propulsarte a la evolución o por lo menos permitirte sobrevivir estos tiempos, también eres buen candidato para apreciarlo.

A propósito de disolvernos: después de pasar por ahi uno tendría que re-unirse, sólo entonces se lograría lo que tal vez buscamos.  

Javier Barros del Villar
Autor: Javier Barros del Villar
Editor digital. Toma té y vive parte del tiempo en las montañas.


Escuchar este concierto de Grouper en una iglesia gótica tiene algo oscuramente celestial

Un esperanzador viaje sensorial.

Algo mágico ocurre cuando cierta música se conjuga con cierto lugar. A fin de cuentas, estamos presenciando una hermosa intersección entre dos dimensiones: el tiempo y el espacio. En la presentación de Grouper dentro de la iglesia gótica Dom, en Utrecht, Holanda, sucedió precisamente algo así.

En el marco del festival Le Guess Who?, en el 2017, Liz Harris hizo resonar (o resonó con) la iglesia gótica más antigua de este país, construida en el siglo XIII. La evanescencia no se hizo esperar, y a unos cuantos minutos de haber comenzado, la conexión tiempo-espacio ya era hipnótica.

Dicen que las catedrales góticas fueron erigidas en puntos marcados por los antiguos habitantes de Europa. Al parecer se trataba de lugares “especiales”, y hay quien afirma que correspondían a una suerte de cruceros de energía. En todo caso, una iglesia gótica tiene notables cualidades físicas –por ejemplo, la reverberación acústica– y metafísicas –la atmósfera sacra–.

Para corresponder a tal escenario, Grouper presentó un set que incluye algunas de sus piezas más conocidas, como “Cover The Windows And The Walls” y “I Saw a Ray”, grabaciones de campo y un par de tracks de su más reciente álbum, Grid of Points (2018) –que hasta ese momento eran inéditas–. 

El resultado es un esperanzador viaje sensorial, algo así como música para apapachar ángeles caídos y recordarles que pueden, como todos nosotros, levantarse. 



Música fresca: un poco de lo mejor del momento sonoro (I)

Una carta de navegación sonora: recomendaciones de algo de la mejor música que se está creando hoy.

Sin música, la vida sería un error.

F. Nietzsche

Una carta de navegación sonora…

Aquí compartimos algo de la música más estimulante, y siempre de reciente manufactura, que vamos encontrando. Géneros varios y artistas diversos, reunidos en breves selecciones bajo una sola constante: celebrar la creatividad sonora que alimenta el imaginario musical y que, por fortuna, acompaña nuestros soles y tormentas.  

 

Música fresca (I) 

1. Nils Frahm

2. Holy Motors

3. Casino Versus Japan

4. Kid Gusto

5. Steve Hauschildt

 

All Melody (2018) / Nils Frahm

Un disco minucioso, perfectamente construido y que tal vez representa el máximo punto que, hasta ahora, ha alcanzado este brillante músico alemán.

 

Slow Sundown (2018) / Holy Motors

Esta banda de Estonia nos convida psicodelia pop con un poco de melancolía cinematográfica; un álbum perfecto para imaginar historias y navegar la noche. 

 

Suicide by Sun (2018) / Casino Versus Japan

La celebración de los 20 años de una de las trayectorias más discretas y refinadas de IDM. 

 

Woza Beat REMIXED (2018) / Kid Gusto 

Invocando los dancefloors africanos de los años 70, con ligeras intervenciones de house, el productor, ingeniero y DJ angelino atinó a realizar un gran álbum. 

 

Dissolvi (2018) / Steve Hauschildt

Esta mezcla de ambient y minimal techno, con alusiones IDM, es una verdadera delicatessen electrónica. 

 

Curaduría: @Surrealindeath & @ParadoxeParadis