Mindfulness para redes sociales: 10 formas de llevar una relación sabia y consciente con ellas

Lo que piensas y dices afecta cómo te sientes, incluso en las redes sociales. Con esta guía basada en el mindfulness harás un uso consciente y sabio de los social media.

Facebook y el resto de las redes sociales han supuesto un cambio casi civilizatorio: han transformado por completo la manera en la que nos comunicamos e interactuamos con los otros. Pero como son cambios relativamente nuevos (además de que han sucedido muy rápido), no es extraño hablar de trastornos ansiosos provocados por estos canales de comunicación, o que existan generaciones enteras cuya comunicación (para bien y para mal) se ha limitado al lenguaje de memes y emoticones. 

Muchos han llegado al límite de abandonar sus actividades cotidianas para pasar el tiempo scrolleando. Sin embargo, estos nuevos hábitos no son el problema, sino la fuerte influencia que tienen en nosotros sin darnos cuenta; por ejemplo, ¿has contado el número de horas al día que destinas a ver Internet?, ¿eres consciente de los efectos que causan en ti las redes sociales?

2018/06/mindfulness-para-redes-sociales como usar responsablemente consciente

Es hora de preguntarnos cómo es que Instagram o Twitter nos hacen sentir y comportarnos. Las redes sociales no son una representación completa (y ni siquiera real) de la vida de alguien. Si olvidas esto, caes en la trampa de comparar tu vida con lo que otra persona decide compartir.

Esto es peligroso. Lo que piensas y dices afecta cómo te sientes. Los pensamientos positivos conducen a sentimientos positivos y los pensamientos negativos a sentimientos negativos.

Por eso aquí te van algunas recomendaciones basadas en el mindfulness para que hagas un uso consciente y sabio de las redes sociales (porque es necesario).

 

10 formas de llevar una relación sabia y consciente con las redes sociales

Yoshi Sodeoka

1. Establece una intención

Antes de llegar a las redes sociales, deténte, respira y recuerda que tu objetivo es tener una experiencia positiva.

 

2. Manténte presente

Nota cómo se sienten tus manos al tocar la pantalla, siente tu cuerpo sentado en el sofá o la silla, y concéntrate en tu respiración tan a menudo como sea posible, para evitar perderte en pensamientos.

 

3. Haz una limpieza de personas a las que sigues

Deja de seguir a las personas que se quejan o publican contenido negativo, y elige conscientemente seguir a personas y páginas más positivas. Esto hará una gran diferencia, porque así recibirás información nutritiva (no destructiva).

 

4. Identifica la motivación que hay detrás del uso de las redes

Lo que vemos en las redes sociales es una imagen estrecha, irreal y personalizada de las vidas de otros.

Cuando te das cuenta de que las personas están publicando lo que quieren que vean los demás, en lugar de cómo son realmente sus vidas, entonces puedes disminuir la influencia que las redes sociales tienen sobre tu autoestima.

 

5. No esperes una cierta cantidad de likes

¿Sientes algo diferente sobre una situación cuando tienes menos likes? ¿Comparas la cantidad que obtienes con la que recibe otra persona?

Esto es parte de las cosas que debes comenzar a notar. Te sentirás más feliz cuando tengas confianza y creas en lo que estás publicando.

 

6. Experimenta ahora, comparte luego

Tomamos tantas fotos y videos para recordar cosas que lo más probable es que, después, jamás los miremos. Mientras tanto, nos hemos perdido la versión en vivo, con la altísima resolución y ‘pantalla’ completísima de la vida real. Por eso: experimenta ahora, comparte luego.

 

7. Sé activo, no reactivo

Muchos tienen configurado su teléfono para mostrar notificaciones de actividad de todo tipo: mensajes de WhatsApp, email, comentarios y mensajes en Facebook, retweets, etc. Toma una decisión más consciente de cuándo conectarte a las redes y cuándo reservar tiempo para ti.

 

8. Descarga el News Feed Eradicator

Esta extensión para tu navegador reemplaza tu suministro de noticias de Facebook con citas inspiradoras. Dado que el suministro de noticias fomenta las comparaciones sociales, el uso de esta herramienta podría resultar muy beneficioso.

 

9. Date a la fuga de Internet

Redes sociales, buscadores, correos, plataformas para llamadas y todo portal importante donde tengas una cuenta. Cada uno requerirá que llenes un formulario de eliminación individual para poder borrar la cuenta en cuestión. Sólo asegúrate, antes, de hacer copias de seguridad de todo aquello que quieras conservar.

 

10. Sé curioso sobre las historias que tu mente inventa

Recorre tu timeline de 5 a 10 minutos con toda tu atención, y observa todas las historias que tu mente inventa. Cuando surja algo, pregúntate si es útil para ti creer esa historia.

¿Te hace pensar que no eres lo suficientemente bueno? ¿Te provoca juzgar las elecciones o la vida de otra persona?



El ejercicio puede ser un momento mindfulness (tips para vaciar la mente)

¿Todas tus rutinas son intensas y están repletas de distractores? Mira esta propuesta.

Hacer ejercicio es la excusa perfecta para desconectarnos del mundo. Pero, ¿en verdad nos desconectamos?

Es cierto que la actividad física nos pone en un cierto ritmo, que suele ser muy parecido a eso que la psicología llama “fluir”: cuando nuestra mente se enfoca tanto en lo que estamos haciendo que se “desconecta”, y el tiempo pasa de otra manera.

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Pero para lograr ese estado psíquico –que raya en lo psicodélico– mientras hacemos algo tan complejo como es llevar nuestro cuerpo a su límite, la mayoría optamos por escuchar alguna playlist que se sintonice con la potencia que queremos dar al ejercicio. Y eso es excelente: la ciencia ha comprobado que la música realmente provoca mayor energía y gozo durante las rutinas.

No obstante, también debemos recordar que la vida se compone de equilibrios. ¿Qué tal te sonaría intercambiar esas deliciosas rutinas intensas por algunas donde lo más importante sea vaciar tu mente de distracciones? Es decir: introducir la práctica mindfulness a tus rutinas.

 

¿Qué es el mindfulness?

Brock Armstrong, un coach, lo define así:

Me gusta pensar en el mindfulness como una centralización calmada
que te mantiene enfocado y en “alerta media”
mientras estás por completo presente y en el momento.

Quizá pienses que la tranquilidad del mindfulness va a interferir con tus resultados, sobre todo si lo que buscas es tonificar o fortalecer tu cuerpo. Pero, ¡para nada! Y Armstrong sabe por qué. Según dijo este coach en Scientific American, un estudio que analizó la correlación entre salud cardiovascular y prácticas mindfulness concluyó que:

La práctica mindfulness está positivamente asociada a una mejor salud cardiovascular.

El mismo estudio no dejó de lado otros factores, como el índice de masa corporal, los niveles estables de glucosa, si los pacientes fumaban o su tipo de actividad física. Pero en general  se comprobó que cualquiera que fuese su situación, el mindfulness les aportaba mayor salud cardiovascular. Otras investigaciones han demostrado que existe una relación entre la constancia en el ejercicio y el mindfulness. En un estudio realizado con 62 pacientes mujeres se comprobó que quienes practicaban meditación de forma continua durante la semana tenían un nivel mucho mayor de movimiento a lo largo de los días.

Otra investigación concluyó que quienes se enfocan a través del mindfulness no renuncian a sus rutinas y se mantienen por mayor tiempo ejercitándose:

Los deportistas que tienen mayor atención son menos reactivos. Sus respuestas a las amenazas a su régimen de ejercicio son más enfocadas, lo que promueve una mayor constancia.

Los beneficios del mindfulness para hacer más eficientes las rutinas de ejercicio son muchos, y te permitirán ampliar los efectos antiestrés que la actividad física provee.

 

Acá 3 propuestas para que empieces a aplicar el mindfulness a tu rutina

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Encuentra tu enfoque

Antes de cada entrenamiento, como si se tratara de un ritual prerrutina, concéntrate en ti mismo y piensa en tus intenciones. ¿Qué quieres lograr con la rutina? Puedes ponerte objetivos tangibles: ser más fuerte, verte mejor, bajar de peso. Pero también puedes elaborar objetivos estimulantes: imagínate que quieres ser capaz de competir en unas olimpiadas, que te quieres preparar para ser astronauta o cruzar un océano entero. La imaginación será el límite, y esto te enfocará durante toda la rutina.

 

Fíjate en tu postura

El cuerpo, naturalmente o debido a nuestros hábitos, adopta ciertas posturas de manera inconsciente. Así que, cuando nos fijamos en la alineación del cuerpo, estamos viviendo corporalmente el presente de manera consciente. Antes, durante y después de tu rutina debes lograr que tu cuerpo esté firme y recto, que tus hombros no suban hacia las orejas, que tu cuello se estire, y nunca debes dejar de estar firmemente asentado al piso.

 

Respira profundo y con ritmo

No respirar correctamente es lo peor que podemos hacer. Esto afecta nuestro rendimiento, pero además afecta el funcionamiento de nuestro cerebro, que ve a su suministro de oxígeno volverse irracional. Esto también afecta nuestro estado psíquico, por lo cual debes cuidar de mantener una respiración con ritmo y lo más profunda que puedas, según el ejercicio que realices.

 

* Imágenes: 1 y 3) Bethan Mooney; 2) Eva Jauss



Aprende a cultivar la paciencia y domestica el enojo

Antes de reaccionar ante la ira, respira, percibe, contempla qué emoción te está visitando y escucha sus motivos. Aprender a convivir con la ira o el enojo es posible.

Ser humano es ser una casa de huéspedes. Como decía el poeta Rumi, “cada mañana hay una nueva llegada: alegría, depresión, miseria, cualquiera llega como un visitante inesperado”. Las emociones difíciles, así como las placenteras, existen para guiarnos. La frustración, la tristeza, el deseo, el miedo, todas pueden ser maestras si se está dispuestx a aprender de ellas. Surgen para ser escuchadas.

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Pero, ¿y si no queremos oírlas? Entonces toman mayor fuerza y se manifiestan en  gritos, cólera, golpes, arranques de ira, agresiones y violencia, que no dejan nada sino pérdida del control, arrepentimiento, culpa o frustración.

Cultivar la paciencia y aprender a convivir con la ira o el enojo no es fácil, pero tampoco es imposible. Casos como el del chef Éric Ripert nos demuestran que, más allá de la cólera, nuestra mente reclama un poco de entendimiento pacífico. 

Éric Ripert es chef del restaurante Le Bernardin, uno de los más famosos de Nueva York, que ofrece lo más moderno en marisquería francesa. Mantener el número 17 en el ranking de los mejores restaurantes del mundo debió de haberle provocar mucha tensión. Una olla a presión que en cualquier momento podría explotar; pero, ¿se puede cocinar con una filosofía amable?

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Durante mucho tiempo, su arte culinario se creaba en un ambiente hostil. La forma en la que el chef trabajaba con su equipo contrastaba, paradójicamente, con la nobleza que ofrecían sus platillos.

“La cocina es un ambiente muy difícil. Es caliente, hay objetos filosos, mucha gente; es un lugar peligroso para estar”, explica Éric; “es un ambiente potencialmente violento donde se levanta la voz, y muchas veces, los chefs tenemos temperamentos difíciles”.

budismo paciencia controlar ira-

Aventar platos, abusar verbalmente de sus empleados y humillar a su equipo eran parte de las prácticas diarias de este chef, hasta que aprendió a afrontar su enojo. Encontró la receta para domesticarlo.

Si no puedes soportar el calor, sal de la cocina. Pero si eso no es una opción, vas a necesitar una mejor estrategia.

En este sentido, el budismo fue para Ripert más que una religión, una ciencia y una filosofía. Las enseñanzas del budismo lo inspiraron a cultivar la paciencia, a cambiar su mente y la manera en la que reaccionaba ante el estrés. Además, halló la filosofía que le ayudó a conocerse mejor.

Practicar el budismo y llevar sus buenos hábitos a la cotidianidad  –por ejemplo, mirar árboles, respirar profundo o refugiarse en el silencio de vez en cuando– son algunas formas de ayudarnos a recuperar el dominio del ser, a dominar la cólera y desarrollar el coraje.

Ya lo concluían los intelectuales y las antiguas escuelas filosóficas: ser colérico es ser esclavo de sí mismo y de los otros; “[a los coléricos,] no importa quién, puede agitarlos, atormentarlos, enloquecerlos”, escribía Amado Nervo.

Así que antes de reaccionar al estilo de un juez de Top Chef, respira, percibe, contempla qué emoción te está visitando y escucha sus motivos; tal vez sólo necesites respirar fuerte y hondo durante unos minutos para entender claro.