Como la vida, como la naturaleza, el pensamiento va de dentro hacia fuera antes de ir de fuera hacia dentro

Si tenemos una falsa idea del destino y de su marcha en medio de la naturaleza es porque ya no sabemos mirar la naturaleza, porque ya no sabemos sentir la vida en su totalidad.

[La metafísica de la naturaleza] ha querido pensar como un hombre. De la misma forma que ha hecho evolucionar a unos hombres, así también ha hecho evolucionar a unas rocas. 

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La juventud  […] no desea místicas, desea que se deje de alucinar al espíritu; tiene hambre de una verdad humana, humana sin engaños.

Esta juventud siente la vida, nosotros sentimos la vida, como una sola cosa, una cosa que no admite teorías. Invocar actualmente a la metafísica no es separar la vida de un mundo que la sobrepasa, es volver a introducir en la noción económica del mundo todo lo que se ha querido retirar de éste; y volverlo a introducir sin alucinaciones.

Para la juventud, la razón es la que ha inventado la desesperación contemporánea y la anarquía material del mundo, al separar los elementos que estaban reunidos por una cultura verdadera.

Si tenemos una falsa idea del destino y de su marcha en medio de la naturaleza es porque ya no sabemos mirar la naturaleza, porque ya no sabemos sentir la vida en su totalidad

[…]

Lo que el paganismo ha divinizado, Europa lo ha mecanizado.

Estamos en contra de esta racionalización de la existencia que nos impide pensar, es decir, sentirnos hombres; y existe en nuestra idea del hombre una idea de la fuerza del pensamiento.

Hay en la vida tres fuerzas, como lo enseña una vieja ciencia conocida por toda la antigüedad.

La fuerza repulsiva y dilatante.

La fuerza comprensiva y astringente.

La fuerza rotativa.

El movimiento que va de fuera hacia dentro y que se llama centrípeto, corresponde a la fuerza astringente, en tanto que el que va de dentro hacia fuera y que se llama centrífugo, corresponde a la fuerza dilatante y repulsiva.

Como la vida, como la naturaleza, el pensamiento va de dentro hacia fuera antes de ir de fuera hacia dentro. Comienzo a pensar en medio del vacío y del vacío voy hacia lo pleno; y cuando he alcanzado lo pleno, puedo volver a caer en el vacío.

Voy de lo abstracto a lo concreto y no de lo concreto hacia lo abstracto.

Detener el pensamiento afuera y estudiarlo en lo que puede hacer, es desconocer la naturaleza interna y dinámica del pensamiento. Es no querer sentir al pensamiento en el movimiento de su destino interno que ninguna experiencia puede captar.

Llamo poesía al conocimiento de este destino interno y dinámico del pensamiento.

Antonin Artaud

El hombre contra el destino, México, 1936.

 

 

* Fotografías de Land Art por Andy Goldsworthy



El futuro del cine según Antonin Artaud

Antonin Artaud predijo, en los mismos inicios de la cinematografía, el peligro de trivialización que el nuevo arte corría en su explotación comercial, y definió las líneas maestras de lo que para él debía ser el cine futuro.

El público podrá ver… una obra verdaderamente significativa, cuyas innovaciones no consisten en múltiples hallazgos técnicos, en externos y superficiales juegos de formas, sino en una profunda renovación de la materia plástica de las imágenes, en una verdadera liberación, en ningún caso azarosa, sino ligada y precisa, de todas las fuerzas ocultas del pensamiento.

 

Con esta contundencia recomendaba Antonin Artaud la película basada en su guión La concha y el reverendo, dirigida por Germaine Dulac. Diferenciaba de este modo la verdadera innovación cinematográfica, que según su parecer debía penetrar en los entresijos ontológicos del medio para extraer de él todas sus potencialidades, de la mera apariencia vanguardista por la innovación técnica.

antonin artaud y el cine teatro
Extracto del filme La coquille et le clergyman

La relación de Artaud con el cine siempre fue tirante. Trabajó como actor en numerosas ocasiones, llegando a estar bajo la batuta del legendario Abel Gance en Napoleón y en Lucrecia Borgia, y a las órdenes del genial Carl Theodor Dreyer en La pasión de Juana de Arco. En su contacto con el cine,  Artaud pronto se dio cuenta de que estaba ante un medio de expresión artística dotado como ningún otro para dar forma a los imprevisibles movimientos del pensamiento. El creador del teatro de la crueldad intuyó como nadie el poder específico de las imágenes para penetrar en la psique del espectador y conducirlo a experiencias vedadas en el arte teatral. Lo que en el teatro depende de la presencia física y del voluntario juego de ficción, en el cine se vuelve participación mágica, involuntaria; el espectador es absorbido por un mundo autónomo hermanado por forma y movimiento con su propio mundo interior.

El cine es un excitante notable. Actúa directamente sobre la materia gris del cerebro. Cuando el sabor del arte se haya amalgamado en proporción suficiente con el ingrediente psíquico que detenta, dejará atrás largamente al teatro… El cine tiene, sobre todo, la virtud de un veneno inofensivo y directo, una inyección subcutánea de morfina.

Artaud soñó una nueva época en la que el dominio de la lógica convencional tocaba a su fin y un nuevo período, comprometido con los abismos de la psique, se anunciaba fértil a este nuevo arte del movimiento. 

El cine se acercará cada vez más a lo fantástico, ese “fantástico” que cada vez se advierte más claramente que es en realidad todo lo real, o no vivirá.

El cine deseado por Artaud era un cine sin historia, caracterizado por el fluir dialéctico de imágenes cuya significación no se debía a una lógica consensuada, sino que brotaba de su misma esencia interna y en su mutuo contacto.

Que Artaud hiciera estas reflexiones sobre un arte que prácticamente acababa de nacer nos da una idea de lo visionario de sus concepciones. Incluso el aparentemente novedoso sistema de imagen tridimensional ocupó un lugar en sus elucubraciones, tratado con un no menos profético desdén:

Probablemente, en un futuro próximo, se llegará al cine en relieve, y aun en colores. Pero todos estos no pasan de ser medios accesorios que no pueden añadir gran cosa a lo que es el sustrato específico del cine.

Cuando, al día de hoy, visionamos el único de sus guiones materializado en imágenes, La concha y el reverendo, encontramos serias dificultades para penetrar en el misterio de sus transiciones, en la desconcertante lógica de su onirismo, en su aparente insensatez. La lucha de Artaud por liberar al cine de las garras metálicas de la industria y los dogmas heredados del teatro, continuada posteriormente por autores como Andrei Tarkovsky o Robert Bresson, no parece haber dado, sin embargo, grandes resultados. En un tiempo de carteleras copadas por productos comerciales carentes de toda profundidad, sus opiniones sobre lo que pudo y debió ser el cine, aunque nos puedan parecer extremas, son un buen revulsivo para nuestras miradas, en su mayoría amaestradas por el contacto soporífero con narrativas convencionales preocupadas exclusivamente por el valor de cambio. 

 

* Fuente: Antonin Artaud, El cine (Alianza Editorial)



“The Peyote Dance”: Patti Smith participa en homenaje sonoro a Antonin Artaud

El resultado es un álbum surreal que sonoriza las experiencias sagradas que tuvo el poeta en la Sierra Tarahumara.

Fue en México donde Antonin Artaud escribió El hombre contra el destino. Esta conferencia es una especie de invitación a reconciliarnos con lo original, con la naturaleza.

Fueron precisamente estos deseos profundos de volver a las raíces lo que llevó a este poeta surrealista a buscar experiencias sagradas en la Sierra Tarahumara. En este territorio árido, el francés conviviría con los habitantes de estas tierras únicas, y una de las culturas más enigmáticas de México: los rarámuri.

Ahora esa experiencia ha sido sonorizada en el álbum The Peyote Dance.

Son las enseñanzas orgánicas que Artaud nos da vía esta experiencia sagrada las que Patti Smith y Soundwalk Collective recuperaron para homenajear al poeta en el álbum The Peyote Dance, estrenado el 31 de mayo. En este álbum nos permiten realizar un viaje sonoro a las entrañas de la Sierra Tarahumara que nos da acceso a las visiones que este surrealista relató en sus textos de viaje.

El primer video oficial es una hipnótico collage de secuencias de Artaud. El montaje es sonorizado por la igual de hipnótica canción “Ivry”, cuya letra es medio cantada y medio narrada por la voz de Smith que flota sobre guitarras tarahumaras, cajas de batería chapareke y las campanas mortuorias de la Sierra. 

Y es que Soundwalk Collective es un proyecto creativo cuya composición combina antropología, etnografía, narrativa no lineal, psicogografía, observación de la naturaleza y exploraciones en el registro y la síntesis. El enfoque que este colectivo le da al sonido como parte vital de la cultura, los hace siempre salir a la naturaleza para buscar su materia prima. En ese sentido, The Peyote Dance no fue la excepción, pues estos artistas incluso visitaron la cueva donde Artaud vivió en la Sierra.

Y en cuanto a Patti Smith… bueno, ella no necesita presentación. Es la madrina del punk. Cantante y poeta siempre interesada en la creatividad y su vínculo místico con el chamanismo, como demuestra en esta entrevista con David Lynch.

Afortunadamente, el álbum The Peyote Dance ya se encuentra completo en YouTube. Este álbum es una especie de llave a una nueva concepción del mundo. Una experiencia sonora sagrada que es una oportunidad imperdible para ahondar en el pensamiento del gran Antonin Artaud. Y con ello, en la mística del cosmos.