Así define tu personalidad el tipo de sangre

En Japón y otros países asiáticos, los grupos sanguíneos no sólo clasifican cualidades de la sangre sino también de la psique.

Muchas cosas influyen en la manera en la que nos desenvolvemos. Pero pensar que nuestro grupo sanguíneo define nuestra personalidad es algo que trasciende todo aquello en lo que hayamos creído hasta ahora.

Y sin embargo, esta es una creencia bastante extendida. La primera aproximación que se hizo al respecto fue en Japón. Un profesor, de nombre Takeji Furukawa, publicó en 1930 un ensayo donde aseguraba que el grupo sanguíneo definía la personalidad, conclusión a la que llegó realizando decenas de encuestas.

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El ketsueki-gata uranai u horóscopo sanguíneo propuesto por Furukawa es más importante en la cultura japonesa de lo que podríamos imaginar. De hecho, en Japón esta correlación entre grupo sanguíneo y personalidad ha tomado casi un cariz astrológico, convirtiéndose en una guía similar al horóscopo zodiacal. Además, en la primera cita los jóvenes japoneses suelen intercambiar sus grupos sanguíneos para corroborar ante el otro algunos de sus rasgos identitarios, y el grupo sanguíneo bien puede determinar cómo se acomoda una planilla de trabajo o a un grupo escolar.

En Japón, estos son los rasgos destacados según el tipo de sangre:

Tipo de sangre Rasgos positivos Rasgos negativos
A Serio, pulcro, sensible, confiable, atento, concienzudo, perfeccionista, cauteloso, responsable Obstinado, ansioso, reservado, intenso, nervioso, tímido
O Sencillo, socialmente flexible, liderazgo, optimista, pasional, intuitivo, cauteloso, resiliente, agradable Insensible, arrogante, inseguro, ambicioso, celoso, impredecible, despreocupado
B Pasional, creativo, indeciso, aventurero, fuerte, sin pretensiones, alegre, curioso, poco convencional Egoísta, salvaje, irresponsable, indeciso, impredecible, relajado
AB Talentoso, excéntrico, racional, artístico, sociable, diplomático, misterioso, confiable, sensible, espiritual Indeciso, impaciente, vulnerable, complicado, tímido, huraño, crítico, reservado

 

Y la ciencia, ¿qué opina?

Cuando se trata de sangre la ciencia se ha concentrado en general en lo que los grupos sanguíneos dicen de nuestra salud, y no tanto de nuestra personalidad, pues de esto no se tenía sospecha hasta el ensayo de Furukawa. Los grupos sanguíneos (A, B, AB y O) fueron catalogados, de hecho, para poder diferenciar sus características, presentes en la superficie de los glóbulos rojos y el suero de la sangre, así como en la diferencia en el número de antígenos de cada grupo. 

Lo anterior sirve para saber qué sangres son compatibles. Pero también puede servir para evaluar la salud de una persona. Por ejemplo, algunos estudios han concluido que el tipo sanguíneo AB tiene propensión a desarrollar problemas cognitivos, mientras que las personas con sangre tipo O tienen mayor riesgo de padecer cáncer estomacal.

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Pero quizá lo más cercano que ha llegado la ciencia a determinar algo parecido a las teorías japonesas de correlación entre el grupo sanguíneo y la personalidad es la cualidad de la sangre tipo A de facilitar la generación de cortisol (la hormona del estrés). Esto bien podría ser un rasgo distintivo de la personalidad en individuos con este grupo sanguíneo, pues el estrés ciertamente transforma a quien lo padece.

Pero esto resulta no ser sino sólo una pequeña casualidad que no alcanza a explicar la teoría japonesa, ni mucho menos el fenómeno cultural que ésta desató en Japón. No obstante, el hecho de si nuestro grupo sanguíneo determina algo más que nuestra salud sigue siendo una incógnita.

 

* Fotografía: Laura Makabresku

* Con información de tofugu.com



Orgía de luz: miles de luciérnagas se reúnen para aparearse en los bosques de Japón

Fertilidad, luz y movimiento, todo en un bosque. No muchos escenarios parecieran más atractivos que este, y cuando observamos lo que ahí ocurre entonces se cumplen las expectativas. En el bosque de Nagoya, Japón, durante una corta temporada al año, entre junio y julio, se reúnen cientos de miles de luciérnagas para aparearse, particularmente tras […]

Fertilidad, luz y movimiento, todo en un bosque. No muchos escenarios parecieran más atractivos que este, y cuando observamos lo que ahí ocurre entonces se cumplen las expectativas. En el bosque de Nagoya, Japón, durante una corta temporada al año, entre junio y julio, se reúnen cientos de miles de luciérnagas para aparearse, particularmente tras las tormentas eléctricas.

El espectáculo que se genera con esta danza de amor bio-lumínico es evidentemente onírico. Un sueño finamente confeccionado para estimular los sentidos y acariciar la imaginación, para transportarte a tu niñez o propulsarte hacia un destino incierto pero precioso; todo cortesía de uno sólo de los incontables discursos estéticos de la naturaleza.

Takaaki Ishikawa, autor de algunas de las imágenes que aquí te compartimos, lleva retratando luciérnagas durante años.

Las luciérnagas son criaturas muy delicadas, así que es importante no atraparlas o molestarlas. Cuando alguien ve mis fotografías con frecuencia refieren a escenas que verían en sueños. Yo encuentro a las luciérnagas muy encantadoras. 

Imágenes de larga exposición para grabar en tu memoria las coreografías de las luciérnagas (y recordar que la magia está ahí afuera, siempre latiendo)

 

Imágenes: Kei Nomiyama, 1 y 2; Takaaki Ishikawa, 3-5 



¿Hay más microbios en la Tierra, o estrellas en la galaxia?

¿Pensar en grande o en pequeño? ¿Qué será más infinito?

Vivimos en grupos conectados entre sí; dependemos unos de otros para la supervivencia, e incluso mantenemos la comunicación con el otro como una de las cualidades más características de nuestra especie. Estos lazos también obedecen a un orden en la naturaleza. Su ritmo y sintonía se construye dentro una hipérbole narrada por el cosmos, y cuando no encuentra un ritmo, las consecuencias son desdichadas.  

Este pensamiento cosmológico nos remite a la idílica correspondencia del macrocosmos y el microcosmos, algo así como el espejo del universo, que no se limita a replicar su reflejo en diferentes tamaños. La vida de una persona Así, uno puede encontrar que, hay tantas estrellas en nuestro universo como granos de arena en el océano de nuestro planeta.

Una afirmación de tan precisas magnitudes no podría ser menos que poesía, y si usted quiere, una lección de vida. 

Hasta hace no mucho, la mente humana creía haber registrado todas las especies del planeta, calculando unas 10 millones. Pero esto es falso, puesto que dicha cantidad sólo contabiliza al mayor numero de especies “visibles” en nuestro mundo. Incluso los biólogos de toda la orbe tienen la certeza de que siempre podrán descubrir una especie nueva, pues la cantidad de seres animados es infinita. 

Para asegurar con más firmeza lo anterior, hoy nos aventuramos al azaroso, oculto y sofisticadísimo microcosmos natural, el de los microorganismos. Ya de por sí, la palabra augura un gran complejo.

Bacterias, protozoos, hongos y algas dominan el mundo. Se trata de la forma de vida más abundante en la Tierra, algunas sugerencias científicas se arriesgan a sumar a la lista de especies algunos de estos seres, contabilizando al menos 1 billón de especies en total. Pero, desde hace más de dos décadas, los microbiólogos han empezado a contabilizar a estos seres por medio de ADN extraído del océano, de las plantas, o la tierra. El supuesto más acertado hoy en día para la ciencia es que, existe aproximadamente 1 nonillón de micro especies distintas, una cantidad incalculable para el tiempo de vida humano, de no ser porque le hemos puesto un nombre. 

Dicho también de otra forma, existen más microbios en la tierra que estrellas en la Vía Láctea.

Pues tan sólo se han calculado entre 200,000 millones y 400,000 millones de estrellas.

El ejemplo de algunos estudiosos, para entender lo anterior, es que tan sólo el phylum (o categoría) bacteriano al que pertenece el ser humano, el Chordata, abarca unas 65,000 especies de animales más, que poseen una varilla esquelética, y que incluye mamíferos, peces, anfibios, reptiles, pájaros y tunicados. Esto quiere decir que tan sólo una de los 8 clasificaciones taxonómicas puede abarcar un sin número de especies distintas entre sí.    

No podemos dimensionar el número de especies microbianas que existen, y tampoco tenemos el tiempo suficiente para observar la cantidad de vida que puede brotar de cada una de ellas. De lo que sí estamos seguros, es que la vida de nuestro planeta aflora tantas posibilidades como Big Bangs en el Universo, y esa relación, como demuestra la correspondencia macro y micro cosmos, se puede trasladar a todas las dimensiones de la vida. 

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Editora y música. Coordinadora editorial en Ecoosfera. Le interesa utilizar la información para construir conciencias.