Si no sabemos estar solos, no sabremos quiénes somos

En un mundo masificado es un riesgo olvidar que, para saber quiénes somos, necesitamos estar solos.

Mamíferos agrupados, entes existenciales. Como seres vivos dependemos de un sentido de pertenencia a un grupo. Pero, como entes pensantes, los humanos necesitan de soledad para indagar sobre cuestiones existenciales que determinan el proyecto de vida de cada uno.

En el budismo se ha dicho que “cuando estés solo actúa como si estuvieras rodeado por las personas que te conocen; cuando estés en medio de una multitud actúa como si estuvieras solo…”. Esta frase trata de trazar la idea de que cada personalidad se edifica de forma individual y en grupo, alternando esta sutil simultaneidad.

soledad-estar solo budismo psicologia

En la segunda mitad del siglo XX, el budismo influyó mucho en la psicología. El concepto del “yo” (self) se ha re-enmarcado y esto trae a cuento una reflexión en torno a la soledad y cómo diferenciarla del aislamiento.

El ego vendría a ser lo que se ha llamado “small self”, es decir, un yo social más condicionado por la familia, el entorno, la idiosincrasia, las limitaciones. En contraste con esto hay un “big self”, el potencial único de un yo que cada quien puede llegar a desarrollar de manera espiritual o psicológica.

Cuando en el budismo se dice que no hay un yo o que hay que “dejar ir el ego”, esto no quiere decir que el ego es un chip intercambiable, sino un proceso cambiante. Para dejar ir el ego es necesaria una personalidad integrada, cohesionada, completa, y para que esto ocurra hay que aprender de los patrones de nuestros círculos viciosos, aprender a ser menos dependientes y a estar solos.

resuena de manera positiva en nuestro interior

Para la psique el mundo masificado constriñe la experiencia de estar solo, mientras que la presión social, prejuicios económicos y la precarización laboral imponen un sobreestímulo y el desafío de aprender a relacionarnos uno a uno en medio de multitudes estresadas.

El individualismo que se ha impuesto en el mundo global aísla a todo aquel que no sea sujeto de consumo o que haya terminado su ciclo productivo; esto no se debe entender como soledad, sino como marginalización (por ejemplo, de los adultos mayores, de inmigrantes en otro país, etcétera).

Si aprendemos a estar solos, podemos aprender a colaborar mejor en grupo; por eso te presentamos este video realizado por The School of Life que retrata este punto de manera amigable:

 

*Fotografías: Sanja Marusic



Científicos encuentran cocaína en camarones de río

Los camarones analizados en ríos del Reino Unido contienen trazos de cocaína y pesticidas nocivos para la salud.

La contaminación no solo vicia el aire que respiramos; nuestros residuos también llegan al mar. Cada vez más animales marinos se ven afectados por el plástico, que se encuentra hasta en nuestros propios cuerpos. Pero el daño va más allá. Científicos del Reino Unido han encontrado cocaína en los camarones provenientes de sus ríos. Así es: hay trazos de droga en los mariscos que varios consumimos. 

No se trata de un caso aislado ni un suceso extraño. El estudio publicado en Environment International, que puede consultarse aquí, tomó muestras de 15 sitios en julio 2018, que abarcan 5 zonas del área de Suffolk. A través de un biomonitoreo cauteloso, se determinó que había pesticidas y farmacéuticos en dichos entornos. ¿Qué quiere decir? Que aquellos químicos utilizados por la población terminan en el río e impregnan a sus habitantes acuáticos. 

Este no es un problema reservado al Reino Unido, pues claramente no son los únicos consumidores de farmacéuticos. Los trazos de farmacéuticos que se liberan a través de la orina y que llegan a los ríos por el drenaje son los principales culpables, y un estudio realizado en México quizá arrojaría datos similares. 

Otras drogas descubiertas en los camarones fueron ketamina, un tranquilizante de alta potencia, y tramadol, un opioide utilizado para tratar dolores crónicos. También se hallaron muestras de pesticidas que el Reino Unido ha prohibido por su grado de letalidad, como fenuron. La transparencia de los ríos no oculta ninguna práctica nociva; todo lo que se hace en tierra firme puede encontrarse en ellos. 

¿Significa que comer camarones importados nos afectará? No en primera instancia. De acuerdo al estudio, las concentraciones halladas en los camarones no son suficientes para causar un daño inmediato en quien lo consuma. Pero no por eso debemos respirar tranquilos. Sabemos que el daño acumulativo puede ser real si comemos productos contaminados a largo plazo. 

Este sorprendente hallazgo sirve para recordarnos que nuestros hábitos dejan huella. De alguna forma u otra, lo que desechamos acaba por regresar a nosotros. No estamos separados del lugar que habitamos, hay una conexión que nos une al resto de los seres que viven en el entorno. Por eso el desarrollo de una conciencia sobre lo que compramos, consumimos y tiramos es vital para mantener este delicado equilibrio. 

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El ministerio de la soledad: algunos esfuerzos humanos para prevenir la soledad como epidemia

Sin importar tu edad, ¿sientes que no tienes con quién hablar? ¿Qué tan seguido te encuentras esperando que alguien te busque?

La soledad debida al aislamiento social puede ser una amenaza y tener un impacto mayor que la obesidad. En este siglo, quedarse y sentirse solo es un problema de salud pública y es algo que está afectando a personas de todas las edades, en distintos puntos del mundo.

Está comprobado que tener contacto con otras personas, establecer vínculos y sociabilizar en general puede reducir la muerte prematura hasta en un 50%. Somos individuos, pero necesitamos del grupo, de tiempo de calidad en nuestras relaciones y compartir lo que pensamos y sentimos.

Sentirse acompañado no es sólo cuestión de salud mental, está probado que las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y otras enfermedades autoinmunes están relacionadas con el grado de soledad o segregación que alguien puede llegar a experimentar.

En el Reino Unido han visualizado el alcance de este problema de salud pública y la manera en que está incidiendo en la salud de los británicos, por eso han sido los primeros en inaugurar un Ministerio de la Soledad. Esta institución abrió sus puertas debido a que alrededor de 200 mil personas mayores en el Reino Unido no tienen con quién hablar.

Para algunos la soledad puede derivar en una epidemia; por eso el gobierno británico estudiará las posibilidades estadísticas de ayudar a las personas que se sienten solas, pero también a las organizaciones de voluntarios, activistas, profesionales y empresarios que asuman un rol de ayuda para este sector de las sociedades que se va viendo más y más aislado.

El individualismo, el culto a la juventud, las redes sociales sólo a través de Internet, los empleos sustituidos por máquinas y la falta de espacios públicos y puntos de encuentro son algunos factores que han cambiado la forma en que nos relacionamos con los otros y con nuestra soledad.

Esta nota sobre el Ministerio de la Soledad ha dado la vuelta al mundo a pocos días de haber sido anunciada la creación del mismo. El eco que ha tenido en diversos medios denota la gravedad del hecho de que, en una época de gran conectividad, hay “interacciones menos significativas”.

Queda por ver cómo podría afrontar México este problema –ya que no es sólo un problema de países desarrollados; en España, 4 millones de personas se sienten solas de manera habitual–. En México, dada la extensión de su territorio y el contraste de sus concentraciones urbanas, en comparación con las zonas rurales inaccesibles, mantener el tejido social es complejo.

Lo más sustancial que se ha suscitado con la fundación del Ministerio de la Soledad es pensar y repensar cómo dirigir la vida moderna y redimensionar la noción de bienestar, y esa es una misión que compromete a todos. 

 

Imágenes: Jaanelle Yee y Lauren Konopacki