Es cierto: agregarle color a las fotografías en blanco y negro produce más empatía en el receptor. En las últimas semanas, esto se comprobó a través de las fotos que retocó Marina Amaral.

Amaral es una artista brasileña que ha viajado en el tiempo a través de fotografías, y lo revive en tonalidades que humanizan el testimonio de muchos retratos. Rostros icónicos para la historia como una sobreviviente de Auschwitz, Martin Luther King Jr., John y Jackie Kennedy, Winston Churchill y hasta Elvis Presley, por mencionar a algunos.

Para Amaral ha sido inesperado el impacto que han tenido sus imágenes retocadas. La imagen de Czesława Kwoka, la niña de 14 años fotografiada en Auschwitz justo antes de ser asesinada, le ha dado la vuelta al mundo.

“Creo que los colores tienen este poder mágico para ayudarnos a comprender mejor nuestro pasado”. (Marina Amaral)

El pasado mes de marzo, el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau decidió recordar a Czeslawa cuando se cumplían 75 años desde su asesinato y mostró por primera vez su rostro a color gracias a la magia de la artista Amaral, quien pintó con minuciosidad el rojo de una herida en la boca de Czesława.

Crear un puente con el pasado es algo que puede lograr el color en las fotos de archivo. Los eventos históricos como la segunda guerra mundial son acontecimientos que pusieron a la humanidad en blanco y negro, en un todo o nada, y que son parte de un crudo pasado.

Investigar la iconografía de época puede significar un rescate de la memoria, una reflexión en matices y una forma de reinterpretar los duelos colectivos.