Este mapa muestra de qué país son todas las razas de perro que conoces

Casi la mitad de las razas de perro del mundo vienen de sólo 3 países.

Existen más de 300 razas de perro: las características únicas de cada una no son casualidad, sino que son producto de la cría selectiva de razas de perro nativas. Ésta se ha hecho desde hace miles de años, en el caso de algunas razas, y desde hace un par de siglos en el caso de otras.

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Gracias a ello es que en la actualidad contemos con una gran variedad de razas de perro, que difieren sobre todo en tamaño, pelaje y carácter. Pero lo curioso es que toda esta variedad proviene en su mayoría, según el mapa Dogs of the World elaborado por Lili Chin, de sólo tres países:

Gran Bretaña y Francia tienen 57 razas de perro registradas,

mientras que Alemania tiene 47 razas de perro registradas

Para darte una mejor idea puedes consultar el mapa, donde cada país adopta el tamaño de la cantidad de razas que tiene (sólo por practicidad), mostrando así una predominante Europa que le ha dado al mundo el 80% de las razas de perro oficiales.

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Parece que el eurocentrismo está presente también en el mundo canino, pues incluso la raza de perro oficial de Cuba –que es también la única en la isla– es de origen europeo. Esto se deduce de que en Cuba desaparecieron los perros autóctonos durante la conquista, siendo el havanese, también llamado “bichón habanero”, reproducido en la isla para ser perro de compañía de la aristocracia, el que a la larga se convirtió en el perro oficial.

No obstante, tanto en el continente americano como en Asia, las razas son de lo más interesantes y exóticas. Es el caso del xoloitzcuintle mexicano, el Inca Orchid de Perú o el Shiba Inu de Japón. Así que más allá de cantidades, lo cierto es que cada cultura ha aportado algo valioso al mundo de los canes.

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Ahora, si no sabes de qué país proviene la raza de tu perro, puedes averiguarlo viendo a detalle esta interesante cartografía canina, a la que puedes hacer zoom en Doggie Drawings. También puedes adquirir este mapa para apoyar a la artista Lili Chin de Los Ángeles, quien además elabora bellas ilustraciones de nuestros perros favoritos.



Los perros de Chernóbil: los habitantes olvidados de la zona de exclusión necesitan tu ayuda

Un grupo de voluntarios está cuidando de esta población canina (y tú puedes colaborar).

Más de 250 perros viven en el área de exclusión de Chernóbil, la ciudad ucraniana donde en 1986 se desató uno de los mayores y más graves accidentes nucleares de la historia. Fue tras este aparatoso suceso que los habitantes de Chernóbil y otras ciudades aledañas tuvieron que dejar sus hogares. Pero muchos de ellos dejaron atrás no sólo su vida como la conocían hasta entonces, sino también a sus mascotas.

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Los perros que hoy habitan en la planta nuclear son los descendientes de los perros abandonados tras el accidente. Y es que, pese al intento del ejército soviético de exterminar a todos los canes para evitar que propagaran la radiación, el ejército no pudo dar con todos. Algunos voluntarios de la organización Clean Futures Fund descubrieron esto en un viaje a Chernóbil, y decidieron lanzar la campaña Dogs of Chernobyl en 2017 con el fin de vacunar y dar atención veterinaria a todos estos perros, así como esterilizarlos para evitar que se sigan reproduciendo.

Ahora que el tema del accidente nuclear ha cobrado relevancia a partir de la serie Chernobyl de HBO, la campaña Dogs for Chernobyl ha aprovechado para animar a la gente a ayudar a los perros de Chernóbil. Lo mejor es que, estemos donde estemos, podemos colaborar con este esfuerzo donando cualquier suma de dinero directamente a la organización Clean Futures Fund, aquí.

Así que el éxito de Chernobyl podría traerle buena fortuna a estos perritos. Ahora que lo sabes, sólo necesitan de tu solidaridad.

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* Imágenes: Clean Futures Fund



¿Qué ve un perro en el espejo?

La respuesta nos hace pensar que los perros son más budistas que muchos de nosotros.

Seguro lo has intentado: hacer que tu perro se vea en el espejo. Muchas veces, pareciera que sólo están viendo una pared. Otras, parecieran reticentes a verse a sí mismos y desvían la mirada para todos lados. Y en muchas ocasiones, se enojan consigo mismos…

Pero, ¿acaso son conscientes de que son ellos los que están del otro lado del espejo?

La prueba del espejo se ha realizado en decenas de especies. Se trata de una prueba para comprobar hasta dónde llega la conciencia animal, y consiste en embarrar un poco de pintura en la cara del animal para ver si, al verse al espejo, intenta quitársela, lo que señalaría que es consciente de que está viendo su reflejo.

Los bebés humanos saben reconocerse a sí mismos en un espejo aproximadamente a los 18 meses de edad. Precisamente, ellos se tocan y se intentan quitar cosas que reconocen que les son externas. Este comportamiento también se ha visto en bonobos y orangutanes (primates), así como en delfines, orcas, elefantes, urracas y palomas.

Pero los perros no han pasado la prueba del espejo.

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El hecho de que haya animales que sí se reconocen en el espejo le hace creer a los expertos que existen especies conscientes de sí mismas. Pero entonces, ¿qué son nuestros perros? ¿una especie de autómatas?

Esto es algo que muchos científicos, incluido Stephen Hawking, han cuestionado. A partir de estudios sobre el funcionamiento de las redes neuronales se ha llegado a la conclusión de que la conciencia no está sólo en ciertas zonas del cerebro, sino en esos circuitos que todas las especies compartimos. Y esto no necesariamente implica que un animal se reconozca en un espejo, sino que tenga ciertos comportamientos que van más allá.

Así que más bien tendríamos que preguntarnos si no es necesario remodelar un poco nuestros conceptos de “conciencia” e “inteligencia”. Porque sabido es también que ecosistemas como los bosques funcionan de manera compleja: sus raíces son como neuronas, y la tierra como la red que conecta los circuitos. Y en cuanto a la conciencia, se trata de un concepto tan antiguo como nosotros mismos. Pero en Occidente, está más involucrado con el “yo” de la psicología que con la comunidad de la naturaleza.

¿Y si algunos animales, como el perro, no se reconocen en el espejo porque no piensan en términos individuales?

Pocos animales son tan leales como los perros. Y en general, las especies de cánidos dependen de vivir en jaurías en las cuales se generan intensos lazos, como en el caso de los lobos, cuya forma de procurarse unos a otros es realmente conmovedora.

Así que sería factible pensar que los perros no están pensando en sí mismos: esperan encontrar a alguien más en el espejo, y por eso siempre creen que lo que ven es a otro perro. Este es el caso de los elefantes, que sólo pasan la prueba del espejo la mitad de las veces que son puestos en dicha situación; y sin embargo, son seres cuya sensibilidad raya en lo poético. Esto haría de animales como los perros seres más cercanos al budismo que muchos de nosotros, pues no tienen una noción “yoica” tan arraigada como la nuestra, ni tampoco parece que les importe tanto su cuerpo –o sea, lo material–.

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Eso sí: algunas pruebas –por demás interesantes– han demostrado que los perros están más interesados en su propia orina que en la de otros perros. Estas pruebas han buscado encontrar señales de que los perros sí tienen nociones de identidad pero éstas podrían tener más que ver con otros sentidos, como el del olfato, mucho más desarrollados en ellos que en nosotros.

¿Qué pasaría si los perros nos hicieran pruebas de olfato? Quizá pensarían “A ese humano le falta conciencia” cuando vieran que nosotros no podemos detectar nada que no esté a unos cuantos metros de distancia. Porque quizá el concepto canino de conciencia esté en el olfato o en algún lugar insospechado en el que no buscamos por falta de imaginación, pero sobre todo, por falta de empatía.

 

Pero entonces, ¿qué ve un perro en el espejo?

Se cree que hay dos posibilidades. Una es que vean algo que se mueve pero que al no tener olor, no lo identifican como algo vivo. Otra es que crean estar frente a otro perro, pero que sea la falta de olor la que los haga comportarse más agresivos. Hasta ahora, esas son las dos hipótesis que se manejan. ¿Tú qué opinas?