Líderes con ingenio: niñas y niños destacados por sus hazañas e inventos

Las niñas y los niños son la inspiración más genuina para estas épocas.

La invención es el gran poder que tienen los niños. Algunos son capaces de realizar los inventos que estaban en su imaginación, otros encuentran desde muy pequeños su vocación y manifiestan una conciencia por el bien común y el deseo de ayudar a los demás.

A veces, la vida rural o la falta de recursos es una motivación para activistas precoces; también hay chicos y chicas que viven en condiciones más holgadas y gozan de ciertos privilegios, pero expresan su meta de abogar por otros. Verlos conmueve, da esperanza y alegría a sus familias, a sus vecinos y a quienes reciben su ayuda.  

Atestiguar el alcance de su candoroso ingenio es un incentivo para todos. Sin embargo, al menos en América Latina existen numerosas trabas que impiden que la imaginación infantil se dispare en favor de un futuro mejor para todos. Marita Perceval, defensora de los derechos de los niños y directora regional de Unicef para América Latina y El Caribe, reportó el año pasado que existen problemas sustanciales que atender para proteger el desarrollo de las niñas y los niños latinoamericanos. Los puntos más urgentes a reparar, según la filósofa y política, son: desigualdad, pobreza, registro al nacer, migración infantil (o abandono por parte de padres o madres migrantes), violencia y educación.

Como adultos tenemos la responsabilidad de proteger a los niños mexicanos y prevenir los riesgos de ser niño en México, pero tenemos que admitir que hay mucho, muchísimo que podemos aprender de las niñas y los niños.

Te compartimos una lista de pequeños líderes desde temprana edad:

 

Xóchitl Guadalupe Cruz López 

Con tan solo 8 años es la primera niña en todo México que recibe el Reconocimiento ICN a la Mujer, otorgado por el Instituto de Ciencia Nuclear de la UNAM. Xóchitl ha demostrado múltiples aptitudes sobresalientes para el trabajo de divulgación científica.

 

Diego Ramírez Calvo

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De 13 años de edad, creó la aplicación Safe Live Alert, sistema que difunde múltiples alertas; la más importante es la sísmica. El 7 de septiembre del 2017, su app notificó 2 minutos antes de que el sismo tocara la CDMX.

 

Xiuhtezcatl Martínez

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Es un joven de ascendencia náhuatl, pero creció en Colorado, Estados Unidos. A los 6 años, se presentó frente a la Asamblea General de la ONU para hablar de cambio climático y así empezó una carrera de activismo medioambiental. Ahora tiene 17 años y ha puesto una demanda contra el presidente Donald Trump por incumplimiento de los acuerdos internacionales firmados para frenar el calentamiento global.

 

Paco Orihuela

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Un grupo de turistas que visitaban Acapulco en el 2016 publicó el video de un muchacho que vendía empanadas en diferentes idiomas. En YouTube el video tiene cerca de millón y medio de reproducciones. Paco se presenta como “el mercadólogo del futuro” y a sus 15 años ha demostrado inteligencia para los números, la economía y las ventas. Aunque Carlos Slim le ofreció una beca, sus padres dicen que con el empleo que ambos tienen pueden apoyar el futuro de Paco.

 

Joshua Smith

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Un niño afroamericano de 9 años que, consciente de la crisis por la que atraviesa Detroit, instaló un puesto en un parque, donde vendía ponche de frutas y limonada con el fin de recaudar dinero para darle mantenimiento a los parques en abando y descuido debido a la crisis. La Fundación Rosa Parks le otorgó una beca al terminar sus estudios de secundaria.

 

Felix Finkbeiner

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A la edad de 10 años, Felix fundó Plant-for-the-Planet, una iniciativa infantil que busca sensibilizar a los niños y a los adultos sobre los problemas del cambio climático y la justicia global. Felix se inspiró para ello en un trabajo sobre el cambio climático que le pidió uno de sus maestros de escuela.



Caminar para estimular la creatividad: el secreto de estos escritores

La ciencia ha comprobado que este viejo método es infalible.

Desde el furtivo paso de nuestros ancestros nómadas hace milenios hasta el día de hoy, que cada individuo realizó una caminata para llegar hasta donde se encuentra en este preciso momento… No cabe duda que caminar es un acto más poderoso de lo que solemos imaginar. Caminar es arte.

Las mentes más lúcidas de la historia lo han sabido. La sabiduría antigua está repleta de registros sobre las veleidades de caminar, que algunas de las plumas más insólitas del siglo XX supieron recoger y adaptar. Más aún, caminar ha sido el habito favorito de escritores y filósofos por igual: una forma de explorar la mente y desatar la creatividad, sin leyes establecidas. Porque Ernest Hemingway podía relatar que, en un momento dado:

Era más fácil pensar si estaba caminando.

Simplemente porque caminar es una tarea sencilla, cotidiana y casi imperceptible que nos sumerge en una especie de trance –que la psicología llama flujo­–. Es como meditar en movimiento. Sin embargo, cada uno tiene su ritmo; por eso, alguna vez Charles Dickens dijo:

Si no pudiese caminar lejos y rápido, creo que sólo debería explotar y perecer.

A su vez, no podríamos olvidar lo que dijo Henry Thoreau:

Cada caminata es una suerte de cruzada.

Y es que uno se encuentra consigo mismo en esos momentos. Más si caminamos rodeados de naturaleza –sin duda un templo de bienestar–. Una actividad que, por cierto, baja el estrés: sobre todo si caminamos bajo los árboles. Aunque habrá a quien le funcione hacerlo en una ciudad.

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Ferdinand Hodler

Pero el escritor escocés, Kenneth Grahame, también intuía que lo mejor es hacerlo en parajes naturales. En su ensayo The Fellow that Goes Alone se encuentra quizá la prosa más bella dedicada al acto de caminar.

El regalo particular de la naturaleza para el caminante, a través del semi-mecánico acto de caminar ­–un regalo que, por cierto, ningún otro tipo de ejercicio puede transmitir al mismo nivel– es poner a la mente a correr, hacerla locuaz, exaltada, quizás un poco chiflada, ciertamente creativa y suprasensible.

¿Te suena familiar? Quizá tú también has experimentado al caminar lo que estos escritores mencionan. Pero si te queda duda…

La ciencia lo ha confirmado

Varios experimentos hechos por los investigadores Marily Oppezzo y Daniel Schwartz han concluido que caminar desata la creatividad. Luego de estudiar a 200 estudiantes mientras caminaban, pudieron observar que estos mostraban una marcada tendencia al aumento de habilidades creativas.

La investigación de Oppezzo y Schwartz comprendió cuatro experimentos con 176 estudiantes universitarios que completaron tareas utilizadas para evaluar el pensamiento creativo. Tres de los experimentos se basaron en una prueba de creatividad de “pensamiento divergente”.

El pensamiento divergente es un proceso de pensamiento o método utilizado para generar ideas creativas al explorar muchas soluciones posibles. En estos experimentos, los participantes tenían que pensar en usos alternativos para un objeto dado. Se les dieron varios conjuntos de tres objetos y tuvieron cuatro minutos para obtener la mayor cantidad de respuestas posible para cada conjunto. Una respuesta se consideró novedosa si ningún otro participante del grupo la usó.

El estudio encontró que la gran mayoría de los participantes en estos tres experimentos fueron más creativos al caminar que al sentarse. De acuerdo con el estudio, la producción creativa aumentó en un promedio del 60 por ciento cuando la persona caminaba.

Además, también se ha comprobado que caminar nos hace más inteligentes… Así que razones sobran para salir a dar un paseo ya.

*Imagen principal: Ernest Hemingway practicando su caminata “lambeth”, popularizada por el musical Me and My Girl