Cuestionable ley de biodiversidad da marcha atrás en México; estas son las principales razones

¿Una ley de biodiversidad que atenta contra la megadiversidad y la dignidad de un país? Este es el proyecto de ley del Partido Verde que se ha quedado en la banca.

Afortunadamente, una perjudicial reforma a la Ley de Biodiversidad dio marcha atrás, a pesar de haber sido aprobada en el senado en una modalidad fast track. Aunque ello ocurrió debido a que no se alcanzó el número de votos necesarios, el PVEM ha desistido, pese a que fue este partido el que sembró esta propuesta incendiaria, ya que, por el lenguaje ambigüo con que fue redactada, no quedaba claro si la Ley protegía las reservas naturales de México o si facilitaba que empresas privadas e internacionales emprendieran proyectos de minería y fracking.

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Fotografía: Jonathan Levinson para Mongabay

La iniciativa de ley se elaboró sin la consulta previa, libre e informada, de buena fe y de común acuerdo con los pueblos indígenas, campesinos y la sociedad en general. Este punto fue detonante entre organizaciones en pro del medioambiente como Greenpace y 50 organizaciones civiles más que expresaron su descontento a través de una petición en Change.org, así como académicos que manifestaron su rechazo a esta ley.

El académico Luis Felipe Crespo señaló:

Los pueblos indígenas y comunidades equiparables han preservado, domesticado y usado la biodiversidad como un bien común, lo cual les permitió generar, hasta nuestros días, a través del uso de su memoria colectiva, un enorme patrimonio biocultural que implica bancos genéticos comunitarios de plantas y animales domesticados y semidomesticados, agroecosistemas (paisajes bioculturales), plantas medicinales, conocimientos (tradicionales), rituales y formas simbólicas de apropiación de los territorios.

 

Las razones por las que la ley de biodiversidad del Verde atenta contra la diversidad e integridad del territorio mexicano

La Red Nacional Indígena (RNI) presentó esta semana a la prensa su posición respecto a la mencionada ley. Afirmaron que ésta, además de abrir las puertas a la explotación de recursos en áreas naturales protegidas, legaliza el despojo de los recursos genéticos y el conocimiento tradicional de los pueblos indígenas, conocimiento que ha sido construido a lo largo de muchas generaciones. Demandaron que se realice la consulta correspondiente y exigieron a los diputados del PRI y el PVEM que “rectifiquen su posición de promoción de la Ley General de Biodiversidad que afectaría a todas y todos los mexicanos, en beneficios de intereses empresariales”.

La materia de la iniciativa incide directamente en el patrimonio biocultural (genes, especies, ecosistemas, agroecosistemas y paisajes), en los territorios y tierras de los pueblos indígenas y comunidades equiparables que albergan en su seno la mayor biodiversidad de México. Por ello, que esta iniciativa se haya detenido representa una gran oportunidad para que más personas puedan estar informadas, y defender el patrimonio natural en caso de que se volviera a echar a andar un proyecto tan contradictorio como el que emprendió hace casi 1 año el PVEM.

Según alertaron organizaciones de la sociedad civil, la Ley General de Biodiversidad que se discute en el Senado de la República representa un retroceso en la protección y conservación de la vida silvestre en México, al dejar en la indefención a tortugas marinas, primates y psitácidos (loros, pericos y guacamayas), además de que abre la puerta para que los animales regresen a los circos.

En una carta enviada al presidente Enrique Peña Nieto, Greenpeace, el Centro para la Diversidad Biológica, el Grupo Ecologista del Mayab, Animal Heroes y el Frente Ciudadano Pro Derecho Animal, entre otras agrupaciones, advirtieron que esta iniciativa presentada para su discusión desde el 25 de octubre del 2016 y que dejaría sin efecto la actual Ley General de Vida Silvestre, violaría convenios internacionales suscritos por nuestro país.

El proyecto de ley plantea que seis de las siete especies de tortugas marinas que hay en el mundo, que se encuentran en peligro de extinción, se puedan capturar en México a través de un aprovechamiento extractivo y de subsistencia, hecho que contraviene la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de Tortugas Marinas (CIT).

Además, se autoriza la importación de primates exóticos con el “falso argumento” de su conservación, aun cuando no existan programas de reproducción en sus países de origen.

La propuesta contempla también eliminar, después de 8 años, la prohibición de capturar y comercializar psitácidos mexicanos silvestres, cuyas poblaciones se encuentran muy disminuidas por el tráfico ilegal.

La Ley General de Biodiversidad elimina el capítulo dedicado al Trato Digno y Respetuoso a la Fauna Silvestre (que permite a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) regular en torno a este tema), al incorporar únicamente el concepto de bioética, que quedaría a la interpretación de cada persona.

La intención es borrar nueve artículos que obligan a la adopción de medidas para evitar o disminuir en los animales la tensión, el sufrimiento, los traumatismos y el dolor durante su aprovechamiento, traslado, exhibición, cuarentena, entrenamiento, comercialización y sacrificio.

En el tema de los circos sin animales la redacción es ambigua, pues por una parte establece que “Queda prohibido el uso de ejemplares de vida silvestre en circos”, pero un párrafo más adelante se contradice al mencionar que se permiten predios e instalaciones que manejen vida silvestre en forma confinada, como zoológicos, espectáculos públicos y colecciones privadas.

Por lo pronto, en la plataforma Change.org, el Grupo Ecologista del Mayab y la doctora Patricia Escalante, investigadora del Instituto de Biología de la UNAM, que trabaja en el rescate de la guacamaya roja, subieron tres peticiones para que se mantenga el trato digno y respetuoso de los animales, no se permita la matanza de tortugas marinas y continúe la protección a las poblaciones silvestres de psitácidos mexicanos.

 

Conclusiones

La Ley de Biodiversidad, escrita en un lenguaje aún confuso, conlleva contradicciones respecto a otros acuerdos internacionales previamente firmados por México. La forma en que está redactada es una de las principales críticas.

Es tarea de todos que esto no sólo se decida con sesgos políticos, sino con el apoyo de científicos, investigadores y por supuesto, las comunidades indígenas. En el ánimo de preservar nuestro ecosistema, es responsabilidad de todos emprender formas creativas de informarnos.

 



Organizar tu día según la jornada de 8 horas te hace improductivo (y lo contrario te llena de energía)

Está demostrado que debemos tener muchos breaks durante la jornada.

La jornada de ocho horas de trabajo, por increíble que parezca, es el esquema en el que descansa el sentido que le damos al tiempo cada día. Pero, ¿por qué? Básicamente porque durante la Revolución Industrial, el galés Robert Owen concluyó que la fórmula “ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo, ocho horas de descanso” era la mejor para fomentar tanto la calidad en el trabajo como la calidad de vida de los trabajadores.

Pero, ¿es esta división en tres todavía funcional? Algunas empresas contemporáneas creen que no…

En un estudio conducido por la compañía tech, Draugeim Group, un grupo de investigadores rastrearon los hábitos de trabajo de empleados de la oficina mediante una aplicación. Ésta midió cuánto tiempo pasaron las personas en varias tareas y lo comparó con sus niveles de productividad.

Descubrieron algo que servirá en el futuro para desmontar la idea anacrónica de que la jornada debe durar estrictamente ocho horas, y que ésta debe llevarse de a cabo de manera consecutiva. Y es que los investigadores pudieron observar que la duración de la jornada no importaba tanto como la manera como los empleados estructuraban su día.

Al parecer, lo mejor es trabajar 1 hora y descansar 15 minutos.

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Esta estructuración del tiempo dio mayor energía y enfoque a los empleados. Y ella implicaba que estuvieran totalmente concentrados en su tarea durante la hora de trabajo, así como totalmente desconectados durante los 15 minutos de descanso. Siguiendo este ciclo, cada hora de trabajo fue mucho más eficaz.

Así que las nuevas dinámicas de trabajo requerirán que esto se tome en cuenta, dejando de ser tan rígidas si lo que quieren las empresas es una mayor productividad, una mayor calidad y cuidar la psique de sus empleados. Se trata de no condenar la procrastinación, pues otros estudios han demostrado que cuando “perdemos el tiempo” en internet –buscando información sobre productos, leyendo o viendo videos– es porque nuestra mente lo necesita. Y es que, en promedio, nuestra concentración no puede durar más de 20 minutos a su máxima potencia.

Eso sí: no podemos disolvernos en el internet y en las nocivas formas que tiene para acaparar nuestra atención. Se trata de estructurar nuestro tiempo y de hacer las cosas cuando debemos hacerlas –y no hacerlas cuando no debemos hacerlas, es decir: saber tomar verdaderos descansos–.

¿Qué hacer en los breaks?

Lo más importante es que te relajes. Si tu trabajo no te permite navegar mucho en internet, y crees que ahí encontraras sosiego, ¡adelante! Pero recuerda no todo son las redes sociales, y que éstas te pueden ocasionar ansiedad. ¿Y si mejor observas la foto del universo del día, cortesía de la NASA? ¿O qué tal si escuchas sonidos naturales de todo el mundo en este mapa interactivo. O descubre más música de los artistas que más te gustan. El punto es que pierdas el tiempo con sentido.

Pero si quieres estar offline, puedes simplemente salir al parque más cercano y sentarte a observar lo que pasa a tu alrededor. O aprovechar para respirar profundo por cinco minutos y oxigenar tu cerebro. Incluso puedes ponerte metas: como aprender origami, o aprender a tejer, pues las manualidades tienen la capacidad de relajar la mente. Verás que esos 15 minutos son mucho más tiempo del que parece.

*Imágenes: Max Löffler