Las ilusiones ópticas son fascinantes (mira esta que hace desaparecer los colores de tu vista)

Con sólo mirar este video durante 15 segundos, puedes experimentar la magia de un curioso efecto que modifica la percepción visual.

Cualquier ilusión óptica tiene la cualidad de ser fascinante. Cualquier ilusión no sólo nos permite transgredir momentáneamente la realidad, sino que también puede ser una manera de entender cómo funciona el cerebro y los sentidos.

En el caso de la ilusión óptica que te presentamos aquí, el efecto perceptivo podría ser cercano a los míticos estados psicodélicos que pueden provocar, por ejemplo, los estados de profunda meditación. Pero sin más preámbulo, mejor comprueba tú mismo cómo los colores desaparecen al quedarte viendo fijamente un punto central en la siguiente imagen por lo menos durante 10 segundos:

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Esta ilusión óptica funciona por un principio llamado Troxler fading, nombrado así por el físico y filósofo suizo Ignaz Paul Vital Troxler, quien descubrió en 1804 que mirar fijamente un elemento en un campo visual puede ocasionar la lenta desaparición de la imagen en cuestión. Esto es conocido como filling-in: cuando experimentamos algo aunque no nos sea dado de manera directamente sensorial.

La ilusión óptica que te compartimos demuestra la existencia de movimientos involuntarios de los ojos, que ocurren incluso cuando nuestra vista parece estar fija en algo. Esto es lo que permite que las neuronas no se desensibilicen frente a los estímulos, ni dejen de enviar señales al cerebro: si no fuera por ello, los conos y las células ganglionares de la retina se adaptarían a todo aquello que enfocáramos, haciéndolo desaparecer lentamente.

El efecto Troxler también aparece en animaciones como la siguiente. Observa fijamente el centro y veras cómo el espacio entre los puntos rosas se vuelve verde y, poco a poco, parece que “borra” los puntos rosas por completo:

Es realmente sorprendente que el mundo, y nuestra percepción de él, dependan de cosas tan extravagantes e insospechadas. Algo en lo que incluso una simple ilusión óptica nos puede poner a pensar.

 

*Referencias: Illusion Index



Los futuristas carteles de Buckminster Fuller: tesoro visual

Antes de que el diseño gráfico estuviera en auge, este visionario creó estas geniales piezas de diseño científico para dar a conocer sus inventos.

Buckminster Fuller fue un pragmático soñador. Su objetivo como inventor era la sustentabilidad y autosuficiencia de sus creaciones: obras de asombrosa geometría, como el domo geodésico, o de curiosa ingeniería, como el automóvil Dymaxion, que tenían la finalidad de crear “un mundo que funcionará al 100%”, como él mismo decía.  

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Pocas mentes pensaban en sustentabilidad en la década de los 30 ­­―apenas haría su aparición el pensamiento ecológico de Rachel Carson en 1960­―; pero la mirada de Bucky Fuller atravesó, antes que muchos, la necesidad de pensar en la sustentabilidad; mejor aún, desde la preciosa perspectiva de mirarnos como un Todo, como el Universo. Fuller supo que, en un mundo cada vez más competitivo y reñido, eran tan necesarios sus inventos como el darlos a conocer de la manera más original y accesible posible.  

Por eso volteó su mirada al diseño gráfico, e hizo él mismo algunos alucinantes carteles con la ayuda del galerista Carl Solway.

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Para hacer sus inventos llamativos, Fuller se valió de técnicas del diseño gráfico; ciencia del diseño, arquitectura y futurismo dialogan en estos posters. 

El diseño gráfico en aquel entonces no era sino una incipiente tendencia que había nacido a finales del siglo pasado, de la mano de los modernistas. Pero hasta aquel entonces no había nada parecido a lo creado por Fuller, que con la técnica de la doble exposición ―ahora tan de moda― logró un doble objetivo: mostrar sus inventos por fuera y por dentro.

Bucky Fuller anteponía los planos de sus inventos, repletos de cálculos y medidas, con fotografías de sus inventos.

El resultado eran estos geniales carteles que estarán en exhibición hasta el 2 de noviembre en el Edward Cella Art + Architecture de Los Ángeles, como parte de la exposición R. Buckminster Fuller: Inventions and Models.  

Según el sitio de la galería:

“Los objetos y planos de Fuller funcionan no sólo como modelos de las propiedades matemáticas y geométricas que subyacen a su construcción, sino también como elegantes obras de arte. Como tales, las obras representan lo hibrida de la práctica de Fuller, y su legado en los campos del arte, el diseño, la ciencia y la ingeniería.”

Sin duda, una obra de arte que admirar desde decenas de perspectivas. Un legado más de los muchos que nos heredó el cósmico Bucky Fuller.

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¿Magia o neurociencia? Genial ilusión óptica en video te hará ver lo que no existe

Después de ver esto, quizá no vuelvas a confiar en tu cerebro.

Vivimos una época donde escasea el asombro. Aun así, las ilusiones ópticas son algo que siempre logra despertar nuestra curiosidad y, querámoslo o no, también nuestro asombro.

Además, las ilusiones ópticas tienen la capacidad de educarnos, pues nos ayudan a entender cómo funciona el cerebro y los sentidos. Todas son producto de los avances en campos de la física y la neurociencia, y surgen a partir de estudios sobre los movimientos y cómo estos son captados cognitivamente.

Así que no son sólo cosa de niños…

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Por eso aquí te mostramos una original ilusión óptica en video que consiste, no en ver algo desvanecerse, sino en ver algo… ¡que ni siquiera existe!

Investigadores de Caltech llevaron a cabo un estudio sobre los efectos que la luz y el sonido tienen en el cerebro, generando una ilusión óptica llamada el Illusory Rabbit, la cual demuestra lo que nuestro cerebro es capaz de hacer –y que no debemos confiar tanto en él–.

Sólo concéntrate en la cruz y cuenta el número de luces que veas debajo de ella:

¿Qué fue lo que realmente viste?

Dos luces. Aunque no lo creas, tu cerebro produjo la tercera luz. Todo es cuestión de la repetición de un mismo acontecimiento. Según la investigadora encargada del estudio y creadora de la ilusión, Noelle Stiles:

Cuando los últimos pares de luz y sonido son presentados, el cerebro asume que debe haber “perdido” una de las luces, porque la asocia al sonido que, no obstante, sí se escuchó. Así que, literalmente, el cerebro se cuenta a sí mismo la historia de que debió de haber “perdido” la luz.

Así, el cerebro puede “inventarse” la luz que en realidad no existió, haciéndonos creer que el patrón visto anteriormente se repitió de manera idéntica y que no verlo fue “su error”. Es por eso que vemos la luz en el mismo lugar donde debía aparecer, según un patrón de repetición que el cerebro asume debido a que, además, lo relaciona al sonido.

Esto es importante para indagar en cómo funciona la predicción y la toma de decisiones a nivel neuronal, y comprueba que ciertas estimulaciones pueden jugar un papel clave en estas conductas cerebrales. 

¿Sigues creyendo que las ilusiones ópticas son cosa de niños?