Confirman que más del 50% de nuestro cuerpo no es humano

Por más sorprendente que te parezca, más de la mitad de ti no eres tú… el 57% corresponde al microbioma, es decir, son microbios.

No man is an island.

John Donne

Hace unos días, investigadores del prestigiado Instituto Max Planck nos dieron una extraña noticia: más de la mitad de nuestro cuerpo no es humano. Dicho en otras palabras, sólo el 43% de nuestra masa corporal está constituida por células humanas; el resto son, básicamente, colonias de microbios. 

En un plano científico, esto tiene implicaciones importantes. Si bien en años recientes la relevancia de lo que se conoce como microbioma ha crecido sustancialmente, el hecho de encontrarnos con la noticia de que ellos, los colonizadores microscópicos, ocupan más de la mitad de “nuestro territorio” nos obliga a redimensionar nuestra constitución y nos insta a buscar la mejor forma de relacionarnos con este dominante inquilino. O como advierte Ruth Ley, directora del Departamento de Ciencia del Microbioma de dicho instituto:

[Los microbios] son esenciales para nuestra salud, tu cuerpo no eres sólo tú.

¿Pero qué o quiénes son estos seres que, al menos proporcionalmente, son más nosotros que nosotros mismos? Pues te sugerimos que vayas cultivando tu amistad con bacterias, virus, hongos y arqueas (organismos unicelulares), pues el 57% de lo que hasta ahora creías que eras, en realidad son ellos.

Ya en un plano ontológico o apelando a reflexiones existenciales, la buena (o al menos extraña) noticia es que jamás estamos solos. Por más que corras y te ocultes, nunca dejarás atrás a tus millones de acompañantes inseparables que, como ángeles guardianes, no te dejarán solo ni un instante.

Ahora que sabes que eres más microbio que humano, ¿cómo influirá esto en tu autopercepción? Sin importar tu respuesta, esta noticia es una franca invitación para repensarte y, por qué no, reconocer que la naturaleza es simplemente fascinante, casi fantástica.  



El segundo genoma: hay más microbios en tu cuerpo que células humanas

Los genes de las bacterias, virus, hongos y otros microorganismos del microbioma superan por mucho el número de genes humanos en “nuestro” cuerpo.

Tal vez sea un golpe al ego de la humanidad, pero el cuerpo humano está en desventaja con respecto a las bacterias, de acuerdo con numerosas investigaciones. Y es que, según los más recientes estimados, las células humanas conforman apenas el 43% de las células de nuestro cuerpo.

El 57% restante son bacterias, virus, hongos y microorganismos arcaicos conocidos como arqueobacterias.

Aunque el sentido común nos enseñó que los virus y las bacterias provocan enfermedades (lo que es cierto, claro), este cúmulo de microorganismos no humanos que nos habita es esencial para nuestra salud.

En una entrevista con la BBC, el profesor Rob Knight de la Universidad de California en San Diego, afirmó tajantemente: “Eres más microbio de lo que eres humano”, pues las células de otros microorganismos son mucho más numerosas que las nuestras.

 

El segundo genoma

Sin embargo, esto no es lo más increíble. El genoma humano se compone de unos 20,000 genes, cada uno de los cuales contiene instrucciones sobre cómo está constituido el cuerpo de cada uno de nosotros.

Pero existe un segundo genoma, compuesto por los genes de cada uno de los organismos que componen el microbioma. Si tomamos en cuenta dicho genoma, da un total de entre 2 y 20 millones de genes no humanos.

La importancia de este segundo genoma aún está siendo estudiada, pero el profesor Sarkis Mazmanian, de Caltech, afirma que su función es “aumentar la actividad del nuestro”. Y añade:

Lo que nos hace humanos, en mi opinión, es la combinación de nuestro ADN con el ADN de los microbios de nuestro intestino.

Este nuevo entendimiento del cuerpo humano como una mezcla simbiótica de distintos organismos podría tener importantes repercusiones en el futuro, no solamente en nuestra salud (aunque ya se investiga el impacto del microbioma en enfermedades como el Alzheimer, por ejemplo) sino también en nuestra concepción filosófica de lo que es ser humano.

Si nuestro cuerpo no es completamente “nuestro”, ¿debemos comenzar a pensarnos como pequeñas colonias de microorganismos? ¿como transportadores gigantes de bacterias? En todo caso, tal vez la evolución no nos dotó a los humanos de microbiomas, sino que dotó a los microorganismos de recipientes capaces de alimentarlos y albergarlos, tal vez mientras encuentran mejores formas de sobrevivir y prosperar

 

* Imagen principal: bbsrc.ukri.org



¿Las bacterias podrían fungir como un poderoso antidepresivo?

La bacteria “mejoró significativamente la calidad de vida del paciente”: los pacientes estaban más felices, expresaban mayor vitalidad y gozaban de un mejor funcionamiento cognitivo.

En Ecoosfera hemos hablado acerca de los poderosos beneficios del microbioma, el conjunto de bacterias que habitan en nuestro sistema digestivo y son capaces de regular el funcionamiento mental de un individuo. Existen alimentos que promueven la salud del microbioma, como los probióticos; sin embargo, poco se sabía del injerto de microbios del suelo en los cuerpos humanos. 

De acuerdo con un estudio realizado por Mary O’Brien –oncóloga del Royal Marsden Hospital, en Londres– en 2004, la inyección de microbios en el cuerpo es capaz de restablecer la relación ancestral entre bacterias y humanos. En su investigación, O’Brien inyectó una bacteria de suelo llamada Mycobacterium vaccae en pacientes con cáncer de pulmón, y los resultados fueron inesperados: el microbio no sólo ayudó al organismo a luchar contra una tuberculosis pulmonar resistente a fármacos, sino que también potenció la reacción del sistema inmunológico. Es decir que si bien no redujo los síntomas del cáncer, la bacteria “mejoró significativamente la calidad de vida del paciente”: sus pacientes estaban más felices, expresaban mayor vitalidad y gozaban de un mejor funcionamiento cognitivo. 

Ahora, unos años después, Christopher Lowry, un neurocientífico de la Universidad de Bristol, inyectó M. vaccae en ratones con niveles altos de estrés. A lo largo de su investigación, Lowry encontró que los ratones con la bacteria mostraban una conducta más resistente y tolerante al estrés. El investigador comparó el efecto de la bacteria con un antidepresivo, pues los cerebros de los ratones a los que se les había administrado la inyección producían mayor cantidad de serotonina y desarrollaron una mayor fortaleza en el sistema inmunológico. Esto ayudó a relacionar el sistema inmunológico y la salud emocional. 

Si esta evidencia es comprobada con estudios más específicos, esto ayudaría a reducir la incidencia de enfermedades como asma y alergias. Curiosamente, los niños que se encuentran en granjas –que pasan su tiempo en establos con animales y beben leche de granja– cuentan con una mayor resistencia a este tipo de enfermedades que niños que habitan en ciudades, lejos de este tipo de bacterias que fortalecen al sistema en general. 

 

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