Una comunidad en México demuestra que la autonomía energética es posible

Los pueblos originarios son resilientes de maneras creativas e inspiradoras. En México, un pueblo tomó el control de las energías renovables, y el resultado es precioso.

Las comunidades energéticamente autónomas son un elemento que definitivamente ilumina el futuro próximo. Pero en el caso de Michoacán, en la comunidad de Ucareo, esto es ya casi un ejemplar e inspirador presente. 

A pesar de siglos de marginación y abuso, México puede aún presumir la existencia de cientos de comunidades indígenas o rurales. Lo cual, por cierto, es una maravillosa noticia, ya que estos grupos resguardan una gran porción del patrimonio biocultural. Por eso, cuando nos encontramos con un caso como el de Ucareo, todos debemos celebrarlo.

Ahí los habitantes han fundado un proyecto llamado Cooperen, por medio del cual se pretende construir una planta de paneles solares comunitarios. Con la colaboración de la organización Laboratorio de Investigación en Control Reconfigurable (LiCore), la comunidad está en proceso de construir esta planta, cuya energía será aprovechada para consumo local. Pero no sólo eso: los excedentes que se produzcan serán distribuidos para generar ganancias adicionales, de las cuales gozarán exclusivamente los habitantes de Ucareo.

 

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El lugar donde seguirán fructificando los árboles

Lo que están haciendo en Ucareo es un grito de emancipación con alcances globales, que demuestra que la energía renovable en México no tienen por qué convertirse en un bien de nicho, sino que es algo que las comunidades pueden gestionar para beneficiarse en múltiples sentidos, contribuyendo además en la lucha contra el cambio climático y por la sustentabilidad en general.

De hecho, el nombre del pueblo funciona como una metáfora perfecta para describir lo que quiere lograr la comunidad, pues Ucareo puede ser traducido al español como “lugar donde fructifican los árboles”. Que los árboles sigan fructificando en su territorio, resguardado de intereses ajenos que amenazan a las comunidades, es lo que Cooperen tiene como principal objetivo.

 

Autonomía energética y justicia económica

En las acciones de la comunidad de Ucareo subyace, así, un mensaje vital para todos nosotros: el respeto a la autonomía de las comunidades es esencial para estos grupos. Este es un caso opuesto a muchos otros, lo cual ha quedado demostrado, por ejemplo, en el istmo de Tehuantepec, donde la multinacional Iberdrola ha impuesto la construcción de generadores eólicos, pese a la oposición de los habitantes.

Ucareo sienta hoy un precedente que recuerda al pueblo oaxaqueño de Talea de Castro, el cual se convirtió, vía Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias A.C., en el primer grupo sin fines de lucro en el mundo que consiguió una concesión de telefonía celular operada por ellos mismos.



Un desierto en la India fue convertido en un bosque fantástico por una comunidad

Y una fotógrafa capturó su encanto (así como el de sus habitantes y visitantes).

Auroville es una de esas comunidades que están redefiniendo la utopía. Esta ciudad fue fundada en la India en 1968 con un solo objetivo: fomentar la sustentabilidad y la cooperación, oponiéndose al consumismo y el individualismo. Ahí no sólo se privilegia lo colectivo por sobre la propiedad privada y la colaboración por sobre la competencia, sino que además se hizo un auténtico milagro natural: se le devolvió la vida a un bosque.

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La ecléctica comunidad de Auroville, constituida por más de 2,000 personas de 50 naciones según la BBC, ha plantado 1 millón de árboles desde que Mirra Alfassa fundó la ciudad en esta zona al sur de la India. Así, esta comunidad global convirtió un desierto en un auténtico bosque fantástico donde crecen, entre otros árboles, los hermosos banianos. Esta es la misma especie que, en otro lugar de la India, ostenta el récord Guiness del árbol más grande del mundo –y que es tan masivo que se le considera un bosque–.

Pero, como pudo descubrir la fotógrafa Néha Hirve, esto no habría sido posible sin la comunidad del bosque, en la cual habitan 100 personas y que es aledaña a Auroville –aunque tiene menos protagonismo–. Se trata, por así decirlo, de la comunidad rural de la utópica ciudad. Un auténtico paraíso en medio del bosque donde se predican y practican formas alternativas de vivir, quizá aún más radicales que las de Auroville.

Desde 2015, viajeros de todo el mundo han plantado
más de 30,000 árboles en la comunidad
.

Esto ha sido posible gracias a la organización sin fines de lucro Sadhana Forest. Esta organización invita a los trotamundos a colaborar en la reforestación de esta área natural que la colonización europea dejó desierta tras construir varias ciudades en el apogeo de la revolución industrial.

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Hirve, una fotógrafa radicada en Estocolmo e interesada en este proceso, viajó hasta allá para documentar la vida al interior de la comunidad. Y no fue nada fácil. Pero ahí descubrió que lo que le damos a la naturaleza, la naturaleza nos lo devuelve con creces. Y es que todos los que habitan en esta comunidad arbórea, así como quienes van de paso para ayudar –o para tomar fotografías–, se vuelven capaces de curar sus heridas, como explicó Hirve para National Geographic. Pero lo más importante es que regresan a su lugar de origen con todo un bagaje sobre vida orgánica, pues en la comunidad del bosque aprenden a vivir sin electricidad, sin Internet y sin mayores comodidades que las que ofrece la naturaleza –que en realidad son muchas–. 

Así, el trabajo de esta fotógrafa es una invitación a conocer la insólita historia de la comunidad del bosque y de su masiva reforestación. Además, sirve de ejemplo para demostrarnos que otras formas de vida son posibles. La naturaleza es el límite, y eso es mucho decir.

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¿Qué es una empresa de Economía Social y Solidaria?

Son organizaciones con un objetivo explícito de beneficio a la comunidad y al medio ambiente.

Es muy común revisar en los periódicos o noticiarios sobre la situación económica a nivel mundial y la diferencia que resulta de las clases sociales. Según el reporte de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y la Organización Internacional del Trabajo (CEPAL/OIT) sobre la situación del trabajo en América Latina y el Caribe en 2016, expone escenarios donde las brechas económicas no se han reducido, sino al contrario, ya no distingue entre espacios rurales o urbanos pues las condiciones y generación de empleo es más limitado en cualquier ámbito ya sea público o privado.

Una de las razones que motiva esa desigualdad radica en el modelo económico que ha dominado en los últimos años y que ha promovido una acumulación progresiva, fundamentado en una riqueza focalizando el capital y dejando a un lado el sentido sostenible de las personas y el entorno.

Ante este escenario surge un modelo que propone una manera diferente de hacer economía, denominada “Economía Social” la cual busca priorizar la persona antes del capital, así como promover valores y principios como la democracia y la solidaridad a través del trabajo organizado. Esta corriente se remonta a mediados del siglo XIX. Los historiadores consideran que el primer ejemplo moderno de economía social fue la creación de la “Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale”, en Gran Bretaña (1844). Sin embargo, el concepto en sí ya se había difundido, poco antes, en Francia con Charles Dunoyer, quien publicó en 1830 su Nuevo Tratado de Economía Social.

Es así como nacen las “Empresas de Economía Social y Solidaria”, que en su mayoría recogen el concepto de las cooperativas como una figura legal representativa que poco a poco va cobrando más fuerza a nivel mundial. Tan solo a través del World Co-operative Monitor Project en 2013 mediante sus encuestas, muestran que existe una estimación de 1.926 cooperativas de 65 países, con una facturación total de 2,623.1 millones de dólares anuales, una verdadera fuente de ingresos en donde el fin es dignidad del colaborador además de incluir aspectos más amigables con el medio ambiente.

Pero entonces: ¿Qué es una empresa de Economía Social y Solidaria?

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Graciela Lara en el 2011 en su libro Gestión de empresas sociales, hace un recuento interesante sobre la evolución histórica del concepto donde cita a la European Research Network (EMES, 2008) la cual define a la empresa social como: Organizaciones con un objetivo explícito de beneficio a la comunidad, creadas por un grupo de ciudadanos y en las que el interés material de inversores capitalistas, se encuentra sujeto ciertos límites. Estas organizaciones dan un alto valor a su independencia, así como a la capacidad factual que poseen riesgos económicos en relación a una actividad económica sostenida.

También es interesante resaltar como Vázques-Maguirre, 2014, menciona que aun no existe un consenso sobre la definición de la empresa social, sin embargo, concluye que las empresas sociales ofrecen una solución sustentable que permite a la comunidad hacer uso de su autonomía, creatividad y solidaridad para afrontar las problemáticas que se presentan, entre las que se destacan las condiciones de exclusión y marginación en que se ven inmersas.

Con base al Instituto Nacional de la Economía Social (2013), existen entonces elementos que caracterizan a una empresa de economía social y que en el año de 1996, en la provincia de Quebéc, Canadá, se propusieron como un conjunto de principios que tienen en común todas las empresas de economía social a nivel mundial:

* El objetivo es servir a sus miembros o a la comunidad;

* La iniciativa económica es autónoma respecto al Estado;

* En sus estatutos y código de conducta, se establece un proceso democrático de toma de decisiones, lo que implica la necesaria participación de los trabajadores y usuarios;

* Se da prioridad a la gente y su trabajo por encima del capital en la distribución de los ingresos y excedentes;

* Sus actividades se basan en los principios de participación, empoderamiento, y en la responsabilidad individual y colectiva.

En el contexto mexicano, los instrumentos que norman la política en términos de economía social como La Ley de Economía Social y Solidaria, 2015, no definen claramente el concepto, pero si nombra a los grupos que en teoría están relacionados a la economía social, en donde incluyen a las organizaciones campesinas, ejidos y comunidades, cooperativas rurales, etc. Esta agrupación nos hace pensar la seria de agrupaciones que existen en México y que muy pocas asumen ese compromiso empresarial y más bien son creadas para bajar recursos gubernamentales y no realmente con un fin económico a largo plazo.

Dentro de estas agrupaciones hay ejemplos que llaman nuestra atención, desde cooperativas muy conocidas como: la Cooperativa La Cruz Azul, Sociedad Cooperativa Trabajadores de Pascual; y algunas otras de carácter más comunitario como La Unión de Cooperativas Tosepan, o como la Unión de

Comunidades Productoras Forestales Zapotecas y Chinantecas (UZACHI) entre otras.

Caso especial lo conforma La unión de Cooperativas Tosepan, ubicada en el municipio de Cuetzalan, del Progreso en el estado de Puebla, que cambió la forma de vida que tenían las comunidades indígenas Mexicas (mejor conocidas como nahuas) a lo largo de 39 años y que actualmente impulsa emprendimientos y proyectos de Economía Social. Desde 1997, cuando iniciaron con la primera cooperativa, han roto algunos paradigmas como: “Las personas indígenas no tienen la capacidad de pensar” “Las personas indígenas no pueden emprender negocios rentables” “Las personas pobres no ahorran” “Las personas pobres no tienen la cultura del pago”. A lo cual han conformado empresas con una visión diferente dentro del contexto regional constituyendo 8 cooperativas con diferentes iniciativas de negocio como: la comercialización; construcción; turismo; producción; salud; finanzas rurales; acopio y transformación del bambú, así como proyectos para el empoderamiento de la mujer, entre otras que se tienen proyectadas.

Por esta razón las empresas de economía social pudieran ser una alternativa a los modelos económicos vigentes, pues buscan armonizar elementos económicos, sociales y ambientales con un enfoque profundamente visionario donde:

* El fin es solventar necesidades a través de la oferta de productos y/o servicios que aporten valor.

* Generar empleos directos e indirectos con los proyectos emprendidos.

* Valorar a la persona por su trabajo y dignifican su esencia y su entorno.

* Propiciar la organización democrática donde cada socio tiene voz y voto.

* Conservar y respetar la naturaleza con una visión sostenible.

De esta manera las Empresas de Economía Social y Solidaria buscan abrirse camino como una alternativa viable y exitosa para mejorar las condiciones de vida abordando desde un enfoque más integral los retos de la pobreza en nuestro país así como el deterioro de nuestros ecosistemas, despertando la mentalidad emprendedora de las personas del ámbito rural y urbano.

Autores: 

Atzin Elihu Calvillo Arriola1

Efraín Martínez Bautista2

Alfonso Martínez Martínez3

 

Bibliografía

CEPAL/OIT, 2016. Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe, mejoras recientes y brechas persistentes en el empleo rural. Mayo, 2016. No. 14. Desde: http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—americas/—ro-lima/—sro-santiago/documents/publication/wcms_480311.pdf

Diario Oficial de la Federación. (2015) Ley de Economía Social y Solidaria Reglamentaria del párrafo octavo del artículo 25 de la constitución política de los estados unidos mexicanos, en lo referente al sector social de la economía. Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión.

EMES (2008). Las Empresas Sociales. Recuperado el 11 de abril de 2016, disponible en http://www.emes.net/index.php?id=386.

INAES, 2013. Diagnostico del programa de fomento a le economía social. Anexo 1 aproximación general al origen y evolución del concepto de economía social y el mundo. México, D.F.

International Co-operative Alliance. 2013. World Cooperative Monitor Project. http://monitor.coop

Vázquez-Maguirre, M., & Portales, L. (2014) La empresa social como detonadora de calidad de vida y desarrollo sustentable en comunidades rurales. Pensamiento & Gestión, (37), 255-284.

Autor: Red Ambiental Mexicana