Estoy aquí para persuadirlos de no tener trabajo: el mensaje de Brian Eno para que todos seamos creativos

Esta breve reflexión del músico Brian Eno puede provocar que nos replanteemos nuestra vida entera (y el futuro de la colectividad).

En la actualidad, ser creativo es para muchos un sacrificio, y para otros algo inalcanzable. Miles de artistas tienen trabajos alternos, o se ven forzados a vender sus creaciones para subsistir. Otros ni siquiera pueden aspirar a ser artistas, pues viven absortos en sus trabajos. Es por eso que, desde los 9 años, Brian Eno decidió que “no iba a tener un trabajo corriente”.

Una radical decisión que provino de una reflexión profunda: los trabajos nos agotan a tal grado que coartan nuestra creatividad. Por eso, Eno busca reflexionar con nosotros cuáles son los viacrucis a los que se enfrenta la creatividad en nuestro tiempo, cuando millones de jornadas laborales son de más de 8 horas.

El consejo que abre toda la reflexión de Eno es simple: si quieres conservar tu creatividad, no consigas un trabajo. No porque el trabajo sea malo per se, sino porque en nuestra sociedad hemos perdido la conciencia sobre lo que es un trabajo saludable, que no nos robe todo nuestro tiempo (que, por ejemplo, podemos ocupar creando).

Más aún, hemos perdido la noción de lo que es la creatividad, la cual pareciera estar secuestrada por el mercado y pertenecer sólo a algunos afortunados que son parte de la “industria creativa”. Los demás están condenados a no poder crear, o a hacerlo con base en el sacrificio.

Es por eso que Eno aconseja:

Trata de posicionarte de manera que hagas las cosas que quieres hacer con tu tiempo y obtengas la máxima ventaja de cualesquiera que sean tus posibilidades.

Que nuestra creatividad persista y que el arte vuelva a ser un verdadero espacio de libre expresión (y no un producto más) requiere, según Eno, de que:

trabajemos por un futuro donde todos estén en posición de hacer eso [lo que queramos con nuestro tiempo]. 

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Para ello, nuestras sociedades deberían garantizar, fundamentalmente, nuestro bienestar: todos deberíamos tener trabajos justos y bien pagados, lo cual no se logrará sólo mediante una equitativa distribución de la riqueza, sino que será necesario que cambiemos nuestros paradigmas sobre el funcionamiento de la sociedad en su conjunto. 

También, como afirma Eno, la clave está en revalorar el trabajo colectivo, y dejar de lado nociones hiperindividualistas como la de que existen unos cuantos “genios” que son los “importantes”:

Las grandes ideas son normalmente articuladas por individuos, pero son siempre generadas por la comunidad. 

Más aún…

Creo que lo que veo es un desperdicio: el desperdicio que hacemos de la inteligencia cooperativa.

Las reflexiones de Eno nos dejan un cúmulo de ideas en las cuales pensar; no sólo en cómo poder desplegar nuestra creatividad sin atenernos a trabajos explotados y sacrificios casi irrealizables, sino en todo lo que conlleva conseguir eso, individual y colectivamente.

Podríamos empezar por pensar que todos somos creativos y, como tales, deberíamos ser libres de desplegar dicha creatividad. Habrá que empujar porque en un futuro, como dice Eno, ese planteamiento se haga realidad y la creatividad se libere.

 

 *Imágenes: 1) Loff; 2) Chris DeLorenzo



Dibuja un árbol y conocerás el universo: esto es el ‘rakugaki’

Para el diseñador japonés Bunpei Yorifuji, dibujar no se trata de hacerlo bien. Descubre el porqué.

Encontrar los dibujos de la infancia, ya sea por accidente o porque tus padres los presumen, es un momento mágico que puede provocar alegría y nostalgia. Al mirarlos, ¿quién no ha extrañado a su niño interior del pasado? Esa máquina de historias y dibujos de personajes en mundos fantásticos. ¿Cuántas personas dejaron de hacerlo, ante las críticas de su profesor de arte sobre la falta de realismo?

Pero para el diseñador e ilustrador japonés Bunpei Yorifuji (1975), dibujar es decir lo que piensas. Es una forma de dar vida a tus ideas y entrenar la imaginación. No se trata de talento innato, de estilo, ni de hiperrealismo, sino de interpretación. 

Dibujar significa observar dentro, y fuera de nosotros (…) Lo que nos interesa o nos mueve.

Estas y otras ideas están incluidas en su libro Rakugaki: Cómo potenciar la imaginación a través del dibujo (Blackie Books, 2017).

 

 

Con ejercicios muy sencillos, el ilustrador japonés se convierte en un guía del rakugaki, término japonés que podría traducirse como “grafiti” o “garabato”. Algo así como “dibujo hábil y rápido”. En palabras del autor, es:

(…) el dibujo más pequeño con que se puede representar el universo más grande que existe.

El rakugaki permite ver las cosas desde otro punto de vista. Dibujar se trata de interpretar y no de copiar, de dar vida a mundos imaginarios través de las líneas.

Tomemos un árbol como punto de partida. Normalmente dibujamos el tronco, el follaje y el pasto base. Pero esto es sólo una “ínfima parte de lo que podemos dibujar”, dice el autor. El ser humano tiene distintas visiones de su realidad. Puede dibujar el árbol a través de la clorofila de sus hojas (visión microscópica), sus raíces bajo la tierra (estructural), o incluso el árbol a través del tiempo (visión temporal).

O mejor dicho:

No se trata de simplificar una forma al plasmarla, sino más bien integrar en una línea sencilla posible las experiencias, conocimiento de lecturas, sensaciones y la propia imaginación.

El dibujo ha sido importante para la ciencia y las artes. Los dibujos de Leonardo da Vinci fueron sumamente importantes para sus creaciones finales, y la esencia en el trabajo de Pablo Picasso o Keith Haring.  

Keith Haring

Cat, de Picasso

 

En el caso de Bunpei Yorifuji, el dibujo es el inicio de todo. Y algunas veces, puede ser la mejor manera de decirle algo al mundo. ¿Qué te parece?

 

Rakugaki: Cómo potenciar la imaginación a través del dibujo (Blackie Books, 2017)

Autor: Alex GR


Escucha los tonos de celular que Brian Eno compuso (una excusa para reflexionar sobre los propósitos de la música)

Estas miniaturas sonoras podrían parecer una frivolidad, pero esconden una genialidad.

Podría parecer un sinsentido reflexionar sobre la música a partir de la limitada gama de tonos que ofrecían los celulares hace 10 años. Y Brian Eno estaría de acuerdo, pues en una entrevista del año 2000 aseguró que componer tonos de celular –si a eso se le puede llamar componer– sería algo “demasiado triste” que jamás haría.

Excepto porque, 7 años después, el propio Eno compondría los tonos del celular Nokia 8800:

La escritora Gemma Winter lo interpelaría al respecto, recordándole lo que había dicho anteriormente sobre la tristeza que sería componer tonos para celular, y la contradicción que implicaba que lo hubiese hecho algunos años después.

La respuesta de Eno al respecto abre una dimensión que rodea su trabajo como compositor –y como la mente detrás de toda una revolución musical–. Esto es: el propósito de la música en el mundo contemporáneo.

Las cosas cambiaron, [los celulares] ya tenían tonos polifónicos; así que de hecho podías acceder a sonidos más complejos. [Aun así] no es un gran medio para componer música.

Componer tonos de celular cuando éstos ya ofrecían posibilidades polifónicas era mucho más estimulante. Pero seguía siendo un reto. Implicaba una especie de microcomposición, repleta de restricciones sonoras. Y eso fue lo que encandiló a Eno, motivándole a escribir los tonos para el Nokia 8800.

Pero no sólo eso: años antes había compuesto el característico campaneo de inicio para Windows 95. Éste, según le había pedido la empresa, debía ser “activo, juvenil, inspirador, sabio, estimulante, activo”, y muchísimos otros adjetivos que el tono tenía que reflejar en un minúsculo espacio de tiempo:

¡Al final decía que la pieza no debía durar más de 3 segundos y 1/4 de duración!

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Estas pequeñas incursiones en los nichos mercadotécnicos de la tecnología no tuvieron la intención de lucrar, pues sabido es cuánto detesta Brian Eno nuestra cultura del trabajo, que mata la creatividad. Más bien, fue una manera de ponerse un reto estimulante: de aquellos que evolucionan la vida, lo cual es el propósito de la música y el arte.

Porque tal como precisó Nietzsche: la vida sin música sería un error. Y eso se afirma en la creencia darwiniana de Brian Eno sobre el arte, según la cual éste se concibe como una actividad orgánica, necesaria para disfrutar la vida y no sólo sobrevivirla.

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En ese sentido, componer música jugando y experimentado es una forma de arte muy elevada, incluso si es para los tonos de un celular. Porque para Eno, se trata también de crear sobre lo cotidiano. De hecho, transformar la cotidianidad es el propósito del arte, porque de acuerdo con la definición que dio en una conferencia en 2007:

Arte es todo lo que no tenemos que hacer.

Y sin embargo, lo hacemos. He ahí la belleza del arte, y también su omnipresencia e importancia. No existe un ser que no esté involucrado en el arte, de una u otra manera, de forma directa o indirecta, planeada o espontánea.

Por eso, es innegable que las miniaturas sonoras compuestas por Eno para Nokia y Windows forman parte del vasto universo que él ha creado, y en ese sentido son continuidad de su obra; una obra que siempre tiene mensajes interesantes sobre los cuales reflexionar.