Confirma de una vez por todas si eres adicto a las redes sociales (TEST)

La adicción a las redes sociales es un fenómeno reciente del que sólo nuestra voluntad puede salvarnos. Enfréntate a ti mismo con este test y descúbre si la convivencia digital está siendo nociva para ti.

Quizá la más sencilla pero mejor definición de una adicción sea aquella que se refiere a la adicción como cualquier actividad que se interponga entre nosotros y los otros como algo nocivo.

Tal descripción la hizo la lúcida Mary Shelley, autora de la reconocida novela Frankenstein. Ella no conoció las redes sociales, pero su reflexión puede aplicarse facilmente al fenómeno que hoy se conoce como adicción a las redes sociales.

La autora añadía acertadamente a su definición de las actividades “malas para el intelecto” aquellas que “nos alejan de los placeres sencillos”, algo que sin duda están haciendo las redes sociales en la actualidad. Por eso, es vital que sepamos lo que esta adicción implica, pero sobre todo que nos evaluemos a nosotros mismos para saber si padecemos (o podríamos padecer) esta condición.

 

Adicción a las redes sociales: ¿la padeceré?

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La adicción a las redes sociales es un fenómeno que está siendo especialmente nocivo para las nuevas generaciones: entre los jóvenes los “social mediaparecen haber desplazado incluso a otras adicciones. Esto podría parecer positivo a primera vista, pero recientemente se ha estudiado que los gadgets con los que navegamos por las redes sociales provocan en el cerebro los mismos cambios químicos que la ingestión de ciertas sustancias. Esto saca a relucir que estamos frente a un hábito capaz de modificar radicalmente nuestra vida, algo que no podemos tomar a la ligera.

Sn embargo, todavía son muy pocos los estudios que se han hecho sobre esta grave condición. Lo que ya se ha comprobado es que muchas personas experimentan ansiedad, insomnio e incluso vulnerabilidad por el uso de redes sociales.

Ante la falta de investigaciones al respecto, y de programas que ayuden a quienes ya experimentan signos de adicción a las redes sociales, lo mejor que podemos hacer es ser sinceros con nosotros mismos, realizando una evaluación de nuestro estado y tratándonos en caso de ser necesario.

Para eso te invitamos a hacer este test y, ya sea que tu dependencia sea moderada o alta, buscar métodos y hacks que te ayuden a combatir cualquier síntoma de adicción a las redes sociales.

 

*Imagen principal: 1) Álvaro Domínguez



Consejos para evitar que la adicción a las redes sociales acabe con tu vida profesional

La dopamina nos vuelve adictos a ver las notificaciones de nuestro celular, pero retrasar ese momento de recompensa puede beneficiarnos a la larga.

Hoy en día, las redes sociales nos brindan grandes oportunidades para relacionarnos con otras personas, e incluso para encontrar empleos. El problema viene cuando las redes se vuelven un fin en sí mismo, en lugar de un medio para alcanzar nuestros propósitos.

Según informes de Facebook, el usuario promedio pasa al menos 1 hora al día en el sitio. Y aceptémoslo, es lo primero que muchos hacemos apenas al despertar, incluso antes de salir de la cama. Las investigaciones muestran que, de hecho, mientras más tiempo pasas en redes sociales, más puede verse afectada tu autoestima y tu salud mental.

En una encuesta a 1,300 padres, más de la mitad consideró que sus hijos son adictos a las redes sociales.

Entender el mecanismo fisiológico que nos hace adictos a las redes sociales puede ayudarnos a darle propósito a nuestras interacciones y a utilizar mejor nuestro tiempo en línea.

 

La dopamina nos vuelve ratones de laboratorio

Querámoslo o no, somos parte de un experimento social inédito en la historia humana. Millones de seres revisando compulsivamente un aparato electrónico que suena y vibra, exigiendo atención constante, mucha más atención que nuestras relaciones personales o nuestros retos intelectuales.

El mecanismo de estímulo-respuesta es el mapa neuronal que entra en juego cada vez que tu teléfono te envía una notificación. En menos de 1 segundo, tu cerebro produce una hormona llamada dopamina, la cual está involucrada en distintos procesos de atención, pero también produce una sensación placentera.

Dicha sensación puede ser adictiva, pues tendemos a buscar el placer y evitar el dolor. Mientras más notificaciones tenemos, más placer sentimos, aunque revisarlas nos distraiga de estudiar para un examen o terminar un trabajo.

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¿Podemos desconectarnos de la Matrix?

El problema es que no podemos simplemente bloquear todas nuestras notificaciones y desconectarnos para ser más productivos: ¿qué pasa si ocurre una emergencia? ¿o si recibimos un email de un cliente importante, o un mensaje de texto de la persona que nos interesa románticamente?

Hay que comprender que somos seres humanos, y que no podemos programarnos como una app para evitar todas las tentaciones de este mundo distractor.

Pero también hay que entender que podemos ganar mucho más en el largo plazo si aprendemos a retrasar el momento de la recompensa neuronal.

Tal vez tengamos que interrumpir nuestro trabajo si recibimos un mensaje de emergencia; pero si se trata sólo de que alguien comentó nuestra nueva selfie o que apareció el tráiler de esa nueva serie que tenemos tantas ganas de ver, podemos intentar retrasar conscientemente el momento de picar el botón de notificación para más tarde.

Aprender a priorizar tiene que ver con ganar agencia en nuestras vidas, es decir, con ser agentes activos y no pasivos de los eventos que ocurren a nuestro alrededor.

Pero tampoco es necesario recurrir a la culpa y la lamentación por pasar algunas horas de vez en cuando (énfasis en de vez en cuando) en YouTube viendo videos de gatitos: somos personas de nuestra época y, a menos que elijamos recluirnos en un monasterio y dedicarnos a la meditación, encontrar el equilibrio entre las responsabilidades y las recompensas es una lucha diaria.

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* Imagen principal: Matt Chase/Washington Post



Comprobado: reducir el uso de redes sociales disminuye la depresión

La sobriedad tecnológica puede restituir la felicidad en tu existencia. ¿Cuál es el tiempo máximo que debemos usar las redes y por qué?

Editar nuestra vida constantemente, compararnos con otros y procrastinar en el infinito scrolleo –que sustituyó al zapping de la televisión– nos está haciendo miserables. Incluso Facebook tuvo que admitir que pasar demasiado tiempo utilizando su plataforma puede ser nocivo para la salud.

Y es que el uso de las redes sociales se ha vuelto compulsivo. Quizá sea un síntoma de suplencia, pero lo cierto es que también tiene una explicación neurocientífica, porque los gadgets modifican la química de nuestro cerebro y vuelven a la tecnología tan adictiva como cualquier sustancia.

Por eso, y como toda adicción, las redes sociales tienen la capacidad de producir ansiedad y depresión en sus usuarios. En un estudio, se comprobó que las que más agudizan estos trastornos son Instagram y Snapchat. Pero ahora, una investigación reciente fue más allá de la correlación entre depresión y redes sociales, y logró comprobar que limitar nuestro consumo de redes sociales genera profundas transformaciones en la vida cotidiana.

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Lo que sucede tras reducir el uso de redes sociales

Un estudio publicado en el Journal of Social and Clinical Psychology examinó el impacto tras reducir el uso de redes sociales. Para ello se utilizó una app para iPhone especialmente programada para la investigación, que se usó para monitorear y examinar a 143 usuarios jóvenes de redes sociales y lo que pasaba cuando reducían el uso de estas plataformas.

La ventaja es que la app le permitía a los usuarios expresar los efectos de esta sobriedad tecnológica.

A la par, los jóvenes fueron encuestados para medir sus características psicológicas y saber su tendencia a la depresión y la ansiedad, así como sus preocupaciones básicas. La misma encuesta fue realizada varias veces más durante las 3 semanas que duró su relativa “sobriedad”, en la cual se le pidió a algunos usuarios que navegaran en las redes el tiempo regular, mientras que a otros se les pidió hacerlo sólo por 10 minutos al día.

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Tras analizar la data, la conclusión fue que limitar el uso de redes tuvo significativos impactos en el bienestar psíquico y emocional de los usuarios. Algunos dijeron sentirse mucho más positivos. Pero sobre todo, declinaron los síntomas clásicos de depresión, que pasaron de una media de 23 puntos a una de 14.5, lo que constituyó un resultado inesperado.

La mayoría dijeron sentirse en mayor sintonía, más conectados a su entorno real y con una conciencia expandida. Incluso, quienes no usaron las redes sociales aseguraron haber sido más felices durante el tiempo que duró el estudio, y haber tenido un mejor desempeño escolar.

 

Dosifica tu uso de redes sociales

Primero checa qué tan adicto eres a las redes sociales. Si experimentas insomnio, vulnerabilidad, ansiedad o depresión, esto será señal de que debes hacer un cambio cuanto antes. Luego reflexiona algunas cosas: por ejemplo, ¿cuáles redes son realmente indispensables y cuáles no? ¿qué tan necesario es cambiar tu foto de perfil y por qué lo haces? ¿qué buscas cada vez que subes una publicación?

Después prueba el minimalismo digital. Reduce el uso de redes sociales a un máximo de 60 minutos y ve bajándolo paulatinamente hasta llegar a 30, que es el máximo recomendado tras estudios como este. Si lo haces así es más probable que lo logres, pues ni siquiera notarás el cambio –ya que de por sí, el tiempo en redes se disuelve de una manera increíble–. Si quieres saber cuánto tiempo pasas en cada red social o cuántas veces desbloqueas tu teléfono al día, puedes usar apps como QualityTime.

 

* Imágenes: 1) Hugo A. Sanchez; 2) Bob Al-Greene; 3) CC