5 hacks para que dejes atrás la dependencia a las redes sociales

Recupera tu libertad y tu sentido común: comienza a usar las redes sociales sin que parezcas un adicto

La adicción a las redes sociales es un hecho inobjetable, que ha crecido a la par que el uso de las nuevas tecnologías. Tan sólo en América Latina, más de la mitad de la población tiene alguna red social. En México, la cifra asciende hasta el 73% de personas conectadas por estas redes.

Y aunque existen pocas investigaciones respecto al tiempo que cada persona pasa conectada a las redes sociales, para muchos expertos la adicción al Internet y a los smartphones (principales herramientas por las que se accede a las redes) es una realidad preocupante. Esto, sobre todo, en lo que respecta al impacto que dicha adicción tiene en las nuevas generaciones.

Por eso, un grupo de ex empleados de Facebook, Google y Apple lanzó una campaña llamada Truth About Tech, con la intención de dar a conocer los métodos que ocupan estas compañías para hacer a los usuarios volver una y otra vez a sus redes sociales. Esto tiene el propósito de mostrar que la adicción –que, en mayor o menor medida, casi todos padecemos­– no proviene sólo de la falta de voluntad, y que la industria tecnológica puede hacer sus productos menos intrusivos y adictivos.

Tristan Harris, ex trabajador de Google, declaró que:

Las compañías tecnológicas más poderosas están tomando deliberadamente decisiones que ocasionan grandes daños.

Para Harris, estas compañías han creado una economía basada en retener la atención de la gente, lo cual ha conducido a utilizar métodos poco éticos con tal de lograrlo. Esto incluye modalidades de navegación de poco o nulo contenido educativo, más tendientes al entretenimiento vacío que nos hace “scrollear” sin fin. De hecho, Facebook ya ha admitido esto en comunicados oficiales, pero sus métodos para combatirlo no parecen ser los indicados para cortar de tajo el creciente problema de adicción a las redes sociales.

Harris y su equipo seguirán indagando sobre estos métodos y dándolos a conocer a través de su campaña Truth About Tech, lo que podrá consultarse en el sitio web Common Sense. Pero por lo pronto, ¿cómo podemos dejar atrás la dependencia a las redes sociales?

 

5 hacks para usar las redes sociales sin perder la libertad

Michael Seidlinger
  1. Cuenta el tiempo el tiempo que gastas en las redes sociales

Esto será suficiente para que sea más fácil seguir los demás hacks, pues seguramente cronometrar el tiempo que gastas en las redes sociales te espantará.

  1. Elimina atajos en tu celular

Si tienes una vía rápida para entrar a las redes sociales con un solo “clic”, es más fácil que lo hagas de manera compulsiva. Elimina tu aplicación de estas redes, para que sólo puedas entrar por el navegador.

  1. Hazte un hábito que sustituya a las redes sociales

¿En qué momento entras más a las redes? ¿Qué podrías hacer en su lugar? Las posibilidades son infinitas, y no tienen que excluir forzosamente el uso de tecnología. Puedes escuchar un podcast, dibujar, escribir a mano (lo cual es muy bueno para tu salud), salir a leer a un parque o realizar algún deporte.

  1. Desactiva las notificaciones y crea horarios

Éstas te ponen en un estado de alerta y te hacen querer revisar a cada momento la red social en cuestión. Piensa: ¿es siempre tan necesario que atiendas a la brevedad? Mejor haz horarios en los que cheques durante determinado tiempo cada red social.

  1. Coméntalo con tus amigos y compañeros de trabajo

Diles que sólo checas tus redes sociales a ciertas horas, y diles la verdad: que estás tratando de concentrarte en otras cosas y no perder tanto tiempo en las redes sociales. Y no olvides, de paso, recomendarles que también lo hagan.

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Consejos para evitar que la adicción a las redes sociales acabe con tu vida profesional

La dopamina nos vuelve adictos a ver las notificaciones de nuestro celular, pero retrasar ese momento de recompensa puede beneficiarnos a la larga.

Hoy en día, las redes sociales nos brindan grandes oportunidades para relacionarnos con otras personas, e incluso para encontrar empleos. El problema viene cuando las redes se vuelven un fin en sí mismo, en lugar de un medio para alcanzar nuestros propósitos.

Según informes de Facebook, el usuario promedio pasa al menos 1 hora al día en el sitio. Y aceptémoslo, es lo primero que muchos hacemos apenas al despertar, incluso antes de salir de la cama. Las investigaciones muestran que, de hecho, mientras más tiempo pasas en redes sociales, más puede verse afectada tu autoestima y tu salud mental.

En una encuesta a 1,300 padres, más de la mitad consideró que sus hijos son adictos a las redes sociales.

Entender el mecanismo fisiológico que nos hace adictos a las redes sociales puede ayudarnos a darle propósito a nuestras interacciones y a utilizar mejor nuestro tiempo en línea.

 

La dopamina nos vuelve ratones de laboratorio

Querámoslo o no, somos parte de un experimento social inédito en la historia humana. Millones de seres revisando compulsivamente un aparato electrónico que suena y vibra, exigiendo atención constante, mucha más atención que nuestras relaciones personales o nuestros retos intelectuales.

El mecanismo de estímulo-respuesta es el mapa neuronal que entra en juego cada vez que tu teléfono te envía una notificación. En menos de 1 segundo, tu cerebro produce una hormona llamada dopamina, la cual está involucrada en distintos procesos de atención, pero también produce una sensación placentera.

Dicha sensación puede ser adictiva, pues tendemos a buscar el placer y evitar el dolor. Mientras más notificaciones tenemos, más placer sentimos, aunque revisarlas nos distraiga de estudiar para un examen o terminar un trabajo.

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¿Podemos desconectarnos de la Matrix?

El problema es que no podemos simplemente bloquear todas nuestras notificaciones y desconectarnos para ser más productivos: ¿qué pasa si ocurre una emergencia? ¿o si recibimos un email de un cliente importante, o un mensaje de texto de la persona que nos interesa románticamente?

Hay que comprender que somos seres humanos, y que no podemos programarnos como una app para evitar todas las tentaciones de este mundo distractor.

Pero también hay que entender que podemos ganar mucho más en el largo plazo si aprendemos a retrasar el momento de la recompensa neuronal.

Tal vez tengamos que interrumpir nuestro trabajo si recibimos un mensaje de emergencia; pero si se trata sólo de que alguien comentó nuestra nueva selfie o que apareció el tráiler de esa nueva serie que tenemos tantas ganas de ver, podemos intentar retrasar conscientemente el momento de picar el botón de notificación para más tarde.

Aprender a priorizar tiene que ver con ganar agencia en nuestras vidas, es decir, con ser agentes activos y no pasivos de los eventos que ocurren a nuestro alrededor.

Pero tampoco es necesario recurrir a la culpa y la lamentación por pasar algunas horas de vez en cuando (énfasis en de vez en cuando) en YouTube viendo videos de gatitos: somos personas de nuestra época y, a menos que elijamos recluirnos en un monasterio y dedicarnos a la meditación, encontrar el equilibrio entre las responsabilidades y las recompensas es una lucha diaria.

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* Imagen principal: Matt Chase/Washington Post



Comprobado: reducir el uso de redes sociales disminuye la depresión

La sobriedad tecnológica puede restituir la felicidad en tu existencia. ¿Cuál es el tiempo máximo que debemos usar las redes y por qué?

Editar nuestra vida constantemente, compararnos con otros y procrastinar en el infinito scrolleo –que sustituyó al zapping de la televisión– nos está haciendo miserables. Incluso Facebook tuvo que admitir que pasar demasiado tiempo utilizando su plataforma puede ser nocivo para la salud.

Y es que el uso de las redes sociales se ha vuelto compulsivo. Quizá sea un síntoma de suplencia, pero lo cierto es que también tiene una explicación neurocientífica, porque los gadgets modifican la química de nuestro cerebro y vuelven a la tecnología tan adictiva como cualquier sustancia.

Por eso, y como toda adicción, las redes sociales tienen la capacidad de producir ansiedad y depresión en sus usuarios. En un estudio, se comprobó que las que más agudizan estos trastornos son Instagram y Snapchat. Pero ahora, una investigación reciente fue más allá de la correlación entre depresión y redes sociales, y logró comprobar que limitar nuestro consumo de redes sociales genera profundas transformaciones en la vida cotidiana.

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Lo que sucede tras reducir el uso de redes sociales

Un estudio publicado en el Journal of Social and Clinical Psychology examinó el impacto tras reducir el uso de redes sociales. Para ello se utilizó una app para iPhone especialmente programada para la investigación, que se usó para monitorear y examinar a 143 usuarios jóvenes de redes sociales y lo que pasaba cuando reducían el uso de estas plataformas.

La ventaja es que la app le permitía a los usuarios expresar los efectos de esta sobriedad tecnológica.

A la par, los jóvenes fueron encuestados para medir sus características psicológicas y saber su tendencia a la depresión y la ansiedad, así como sus preocupaciones básicas. La misma encuesta fue realizada varias veces más durante las 3 semanas que duró su relativa “sobriedad”, en la cual se le pidió a algunos usuarios que navegaran en las redes el tiempo regular, mientras que a otros se les pidió hacerlo sólo por 10 minutos al día.

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Tras analizar la data, la conclusión fue que limitar el uso de redes tuvo significativos impactos en el bienestar psíquico y emocional de los usuarios. Algunos dijeron sentirse mucho más positivos. Pero sobre todo, declinaron los síntomas clásicos de depresión, que pasaron de una media de 23 puntos a una de 14.5, lo que constituyó un resultado inesperado.

La mayoría dijeron sentirse en mayor sintonía, más conectados a su entorno real y con una conciencia expandida. Incluso, quienes no usaron las redes sociales aseguraron haber sido más felices durante el tiempo que duró el estudio, y haber tenido un mejor desempeño escolar.

 

Dosifica tu uso de redes sociales

Primero checa qué tan adicto eres a las redes sociales. Si experimentas insomnio, vulnerabilidad, ansiedad o depresión, esto será señal de que debes hacer un cambio cuanto antes. Luego reflexiona algunas cosas: por ejemplo, ¿cuáles redes son realmente indispensables y cuáles no? ¿qué tan necesario es cambiar tu foto de perfil y por qué lo haces? ¿qué buscas cada vez que subes una publicación?

Después prueba el minimalismo digital. Reduce el uso de redes sociales a un máximo de 60 minutos y ve bajándolo paulatinamente hasta llegar a 30, que es el máximo recomendado tras estudios como este. Si lo haces así es más probable que lo logres, pues ni siquiera notarás el cambio –ya que de por sí, el tiempo en redes se disuelve de una manera increíble–. Si quieres saber cuánto tiempo pasas en cada red social o cuántas veces desbloqueas tu teléfono al día, puedes usar apps como QualityTime.

 

* Imágenes: 1) Hugo A. Sanchez; 2) Bob Al-Greene; 3) CC