¿Qué es el equinoccio de primavera? (símbolos, rituales y significado)

El día 20 de marzo empieza la primavera, y detrás de ella el equinoccio que resuelve la dualidad luz-oscuridad con la victoria de la luz

El equinoccio de primavera es un día cargado de simbolismo. Ya sea desde la ciencia, desde la magia, o quizá sólo desde los sentidos, es un instante que no pasa desapercibido para ninguna conciencia ni cuerpo, y que es vital en más de un sentido.

El equinoccio de primavera, que este 2018 ocurrirá el 20 de marzo a las 16:15 horas (UTC), marca el inicio de la primavera, con el Sol en el ecuador y saliendo exactamente por el este y poniéndose por el oeste. Es el fenómeno astronómico donde la noche es igual al día (excepto en los polos) y que, si estuviéramos flotando en el espacio, nos permitiría ver nuestro planeta perfectamente dividido entre luz y oscuridad.

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Así, este día es parte de la peculiar trayectoria elíptica de la Tierra alrededor del Sol durante el año, y se repite para marcar la entrada del otoño en septiembre.

 

El equinoccio, símbolo de la arquetípica dualidad

Por donde queramos verlo, el equinoccio de primavera es una dualidad, algo que es sin duda parte de su importancia simbólica, que ha trascendido a todas las culturas y tiempos (pues actualmente sigue siendo un momento crucial para decenas de religiones y prácticas). La arquetípica dualidad que está simbolizada en todas las culturas hace del equinoccio de primavera un momento metafórico, donde se hacen presentes las clásicas dicotomías que más le han importado al ser humano: bien y mal, verdad y mentira… luz y oscuridad.

Esta última quizás sea la más importante, pues precisamente el equinoccio es el momento en el que la luz, que empieza a ganar terreno a la oscuridad desde el solsticio de invierno, logra equilibrarse con las tinieblas, y sigue creciendo hasta el próximo equinoccio, que ocurre en los últimos días de septiembre.

 

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La victoria de la luz y la infancia de la Tierra

Ya que el equinoccio de primavera resuelve la dualidad luz-oscuridad con la victoria de la luz, no es de extrañar que sea un día ritual y sagrado en todo el mundo. Incluso en la práctica del yoga, el equinoccio es un día al que está dedicada una de las secuencias más importantes, llamada “saludo al Sol” o Surya Namaskar: una forma de honrar a la luz que nos ilumina, así como a nuestra propia luz interior, y que se practica desde hace más de 2 mil años.

Este día es además un momento donde, literalmente, podemos festejar el reverdecer de la naturaleza y los nuevos ciclos agrícolas. Es la bondadosa primavera, cuya etimología remite a lo que está en crecimiento, la estación que comienza en este momento de armonía. Es un momento poético donde la Tierra vuelve a ser niña, como dice el gran Rilke:

La primavera ha vuelto. La tierra es como una niña otra vez, que sabe poemas.

Y curiosamente, el equinoccio marca el inicio del zodiaco: el Sol ingresa al signo de Aries, que está asociado al fuego y al comienzo. Pero todo esto pasa en un hemisferio de la Tierra. En el otro, de hecho, el simbolismo es completamente opuesto: el sur se prepara para afrontar la muerte de un ciclo de la naturaleza.

 

Un momento de reflexión y de festejo

Como puede verse, las dualidades (o contradicciones) jamás se resuelven por completo: en la Tierra, como nos enseñan los equinoccios, siempre habrá luz y oscuridad, danzando y conviviendo siempre, de maneras alternativas. Se trata de algo que podemos reflexionar con la llegada de este equinoccio de primavera, pues la Tierra y el cosmos nos demuestran cada año que la existencia es un cúmulo de procesos sin fin. Pero esto no es malo: cada momento, cada estación, tiene su razón de ser. Finalmente, lo que se siembra en primavera se cosecha en otoño, así que sintonízate con los ritmos cósmicos y naturales: festéjalos, como sugería el místico, alquimista y filósofo Aleister Crowley, porque existen “rituales de los elementos y festejos de los tiempos”. Los equinoccios eran, para Crowley, momentos para alimentar el espíritu con festejos y aprovechar las energías cambiantes del cosmos.

Así que te sugerimos escuchar a Crowley y aprovechar este equinoccio para hacer algo especial, por ejemplo:

Comparte con Ecoosfera otros planes para no dejar ir sin festejo el equinoccio de primavera, y reverdecer junto con ella.

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El encanto melancólico del equinoccio de otoño: símbolos, rituales y significado

Este 22 de septiembre será el equinoccio de otoño, y te proponemos aprovecharlo para reconectar con el cosmos.

No ha habido nada más importante –y esto es vigente en nuestros días– que el movimiento del sol en relación con la Tierra: los solsticios y los equinoccios son momentos que rigen la vida natural.

Pero además, el conocimiento humano de estos sucesos cósmicos (la astronomía y, con ella, la astrología) modifica las propias relaciones humanas, lo que puede constatarse en cientos de expresiones culturales que hay en torno a los eventos astronómicos. Así, el cosmos rige la totalidad de nuestra existencia. 

Los equinoccios son momentos para reflexionar en torno a esa idea, y reconectarnos con el encanto especial –y a veces melancólico– que tienen las fechas en las cuales suceden las maravillosas sincronías entre el sol y nuestro planeta.

Este 22 de septiembre será el equinoccio de otoño en el hemisferio norte, a las 22:54 UTC.

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Este evento marca el principio del otoño y un momento de equilibrio en el cosmos. Por eso, en torno al equinoccio (literalmente “noche igual”, aequus-nox) suceden todo tipo de rituales y festividades, pues además de representar la transición, son un instante de equilibrio en la incesante lucha de fuerzas entre la oscuridad y la luz.

Durante el equinoccio de otoño (que aunque se festeja durante días enteros, en realidad dura un instante) el sol cruza la línea celeste del ecuador, que es la división imaginaria que divide a nuestro planeta. Así, la Tierra se parte con precisión en dos mitades: una de luz y otra de tinieblas. La duración del día durante este suceso habrá sido la misma que la de la noche; pero el resto de las noches en el hemisferio norte comenzarán a ser más largas a partir del equinoccio de otoño y hasta el invierno.

Todo esto hace del equinoccio de otoño un portentoso suceso energético, con una ligera carga de melancolía debido a que implica despedir al verano –una época de luz y flores–.

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Nancy Holt

 

Simbolismo y rituales en torno al equinoccio de otoño

Para las culturas mayas conocidas, esta época marcaba el inicio de las cosechas. Así lo devela la arquitectura de templos y edificios, la cual estaba milimétricamente sincronizada con el paso de la luz en este día del año, creando juegos de sombras que simbolizaban la importancia ritual que le daban al equinoccio las civilizaciones mayenses.

En otras culturas, la oscuridad es la fuerza a la cual se le rinde tributo durante esta época definitoria. En la mitología pagana (donde el equinoccio es llamado Mabon, o “segunda cosecha”), los rituales giran en torno al tributo a las tinieblas venideras, así como al necesario ahorro de energía que se debe priorizar –por razones simbólicas, pero también físicas y naturales–.

Esto tiene una expresión actual: los neopaganos druidas, herederos de la sabiduría filosófica y astrológica de la Europa céltica, hacen rituales de agradecimiento por las cosechas y de preparación para la oscuridad venidera, recibiendo los equinoccios en el mítico Stonehenge.

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El equinoccio de otoño es también un momento de conexión cíclica con la muerte, la cual estará presente en la naturaleza durante el otoño –en el marchitar paulatino de hojas y flores–. De hecho, en el budismo japonés se cree que el reino de la muerte está en el Occidente, que es donde el sol se pone. Por eso, tanto el equinoccio de primavera como el de otoño simbolizan las transiciones de la vida en Japón. Los días previos al equinoccio de otoño se visita las tumbas de los ancestros en este país.

 

Reencantar la existencia mediante el ritual

Es innegable, tengamos creencias esotéricas o no, que el movimiento cósmico nos impacta y provoca cambios físicos y psíquicos en nosotros. Durante el equinoccio de otoño estaremos menos expuestos a la luz del sol; como se ha comprobado, esto nos hace perder energía y afecta nuestro ánimo.

Por eso es importante reencantar la existencia con motivo del equinoccio de otoño, creando nuestros propios rituales en torno a esta fecha melancólica.

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Magdalena Lutek

Intenta ponerte en contacto con tu energía: si vives en México una buena idea puede ser ir a un baño temazcal, para que hagas consciente tus niveles energéticos y sepas cómo conducirte durante el otoño y el invierno.

Procura también encontrar un momento para meditar y reflexionar: los equinoccios son períodos de transición donde algunas tareas se concluyen y otras apenas comienzan. Los ritmos en la vida deben cambiar, acorde incluso a los ritmos circadianos, así que date un tiempo para pensar en lo que viene.

Recuerda que el equinoccio será exactamente a las 22:54 UTC. En la mayor parte de México el evento astronómico ocurrirá a las 17:54, pero si vives en una zona con otro huso horario puedes usar un convertidor digital para saber a qué hora esperar el equinoccio de otoño.

 

 * Imagen de portada: Magdalena Lutek



Detente: mira arriba, mira abajo; hay maravillas naturales en tu ciudad

No necesitas salir de viaje para encontrarte con las maravillas de la naturaleza: las hay en tu propia ciudad, en el cielo, en los árboles, a cada paso. Sólo es cuestión de saber mirar.

Muchos sueñan con salir de viaje a las playas de las Bahamas, al gran Cañón de Colorado, a las montañas del Himalaya. Pero no sólo ahí se pueden encontrar maravillas naturales. Las hay en todo lugar, en toda ciudad, a cada paso, en los árboles, en el pasto, en el cielo, en las nubes. Sólo hay que saber detenerse y mirar.

 

El cielo estrellado

Pocos espectáculos como el cielo: las estrellas, el cambio de la luna, las nubes nocturnas. Y aunque está a disposición de todos, muy pocas personas se detienen a mirar hacia arriba. Tú mismo(a), ¿cuándo fue la última vez que contemplaste la luna? ¿Sabes en qué fase está?

Si vives en medio de rascacielos, un día tómate un descanso: vete lo más lejos posible de las luces, espera unos 10-15 minutos a que tus ojos se acostumbren a la oscuridad y contempla cómo el tapiz negro se llena de puntos blancos. Piensa en cuántas estrellas, cuántos sistemas solares, cuántas galaxias existen afuera. El humano es un ser diminuto frente a toda esa inmensidad.

El suelo

Nuestra tierra se ha movido durante millones de años. Es resultado de terremotos, del movimiento de placas y continentes, de explosiones volcánicas. Tal vez el suelo donde vives está hecho de lava ya fría, el fondo de un lago ya seco, de grava, o de arena. Disfruta los matices de los distintos puntos por donde pisas. O la próxima vez que tomes tu bicicleta, fíjate dónde el camino es de subida o bajada.

Las aves

La próxima vez que regreses de un largo día de trabajo, pasa por un parque o un lugar arbolado. En el momento de la puesta del sol, las familias de aves buscan un lugar para dormir, por lo que se arremolinan en los árboles. Disfruta el concierto de cientos de voces.

También, cuando es temporada de migrar a tierras más cálidas, goza observando las figuras que trazan las alas en el cielo.

 

La primavera, el otoño

Para aquellos en el hemisferio sur, la primavera comienza en el tercer cuatrimestre del año. Toma un camino que cruce por un parque o camellón y contempla cómo, poco a poco, las flores brotan en los árboles, en los arbustos y caen a las calles. Además, conforme pasen los días la tierra empezará a entibiarse.

En ese momento inicia el otoño para los que viven en el hemisferio norte. La tierra se pinta de colores cobrizos y las calles se cubren de hojas secas que truenan a cada paso. 

No hay excusa. El mundo, en cualquier parte del globo, es hermoso y tiene tanto que ofrecernos… Sólo es cuestión de saber contemplar.