Lusha, el mono que ganó más en el mercado de valores que los fondos de inversión

Tal vez se trata de un recordatorio importante: la intuición y la naturaleza pueden superar a la lógica (aun en las finanzas)

¿Se trata de una burla al mercado de valores? ¿Estamos ante una prueba de la gran –y menospreciada– inteligencia animal? Seguramente habría algo de razón al responder afirmativamente. Pero en todo caso no deja de resultar sorprendente, y un tanto hilarante, que un mono ruso haya  jugado con mayor efectividad en el mercado de valores que el 94% de los fondos de inversión en su país. 

En un experimento llevado a cabo por una revista local de finanzas en el 2010, se le dio a Lusha 1 millón de rublos (aproximadamente 40 mil dólares de entonces) y el mono eligió ocho compañías de entre 30 opciones, todas representadas por cubos y que seleccionó ante la pregunta “¿Dónde te gustaría invertir tu dinero este año?”. El resultado, como lo describió Oleg Anisimov, editor de la revista, fue: “Ella eligió exitósamente y su portafolio creció casi tres veces. Lo hizo mejor que prácticamente todo el resto del mercado”.

El “experimento” se realizó como una crítica a las grandes comisiones que cobran los corredores de bolsa; por cierto, experimentos similares se llevaron a cabo en el 2012 y 2015, y los chimpancés volvieron a ganarle a algunas de las más prestigiadas firmas de inversión.

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Lo anterior, además de fundamentar la crítica y ridiculizar en general al mercado de valores, abre una buena, aunque meramente especulativa, interrogante: ¿es azar puro, suerte o intuición? En el caso de la tercera opción, podríamos jugar con la posibilidad de que la intuición pura –la que incide en varias conductas animales– puede ser una invaluable herramienta al momento de tomar decisiones, aun si esto desafía la lógica racional a la que nos hemos subordinado los seres humanos.

En todo caso, no podemos negar que es una cómica victoria de la naturaleza, y en Ecoosfera lo celebramos: monos 1 – 0 financieros.



Tu personalidad define cómo te llevas con el dinero (Estudio)

¿Harías lo que fuera para ayudar a un amigo en apuros económicos? Probablemente, ser una buena persona se refleje negativamente en tus finanzas.

Nuestra relación con el dinero no siempre es racional. El dinero es una herramienta y, como cualquier herramienta, sus efectos dependen del uso que hagamos de ella. Pero más allá de una herramienta de supervivencia para estar en un mundo civilizado, el dinero refleja nuestra personalidad: nuestra relación con las finanzas puede decir mucho de nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos, como demuestra un estudio publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology.

Un grupo de profesores del University College de Londres y la Escuela de Negocios de Columbia trataron de verificar la conexión entre las cuentas de banco y la personalidad, o dicho de otra forma, entre la salud financiera y el bienestar general. Para ello analizaron la información financiera de casi 3 millones de personas, mediante informes de bancos y un estudio longitudinal que incluyó a 2 mil individuos a lo largo de más de 20 años.

Esta información se contrastó con test de personalidad aplicados en línea para cuantificar cómo se relaciona la gente “simpática” con el dinero.

La doctora Sandra Matz encontró un patrón interesante. Durante las pruebas de personalidad, los investigadores notaron que la gente que tuvo mayor tendencia a ser calificada como “simpática” también era la que le daba menor importancia al dinero. En una entrevista, Matz afirmó que:

La gente piensa que lo que significa ser simpático es ser aquella persona que, cuando sale con sus amigos, dice: ‘No te preocupes, yo pago’. O si estás tratando de comprar un auto nuevo, vas a decir rápidamente que sí, porque quieres evitar el conflicto. Lo que vemos es que la gente simpática se preocupa menos por el dinero…

 

¿La gente buena onda está condenada a las deudas?

¿Pero por qué la gente simpática se preocupa menos por el dinero? Una de las hipótesis es que a la gente simpática le cuesta trabajo elegir entre su propio bienestar financiero y el mantenimiento de sus relaciones sociales. Pero darle poca importancia al dinero puede ser un factor de riesgo cuando se trata de manejar las finanzas personales.

Si la persona es rica, entonces no hay conflicto: puede convertirse en filántropo y ayudar a quien mejor le parezca; pero el estudio tomó en cuenta la salud financiera de personas cuyos ingresos no son tan altos –o en términos más precisos, que no pueden compensar su predisposición a ayudar a los demás con dinero, porque simplemente no lo tienen–.

En otras palabras, mientras más simpática es una persona, mayor será su tendencia a tratar de ayudar a otros, lo cual provocará que no ahorre. Una forma de evitar esto y conservar la salud financiera, según los planteamientos de la investigación, es cambiar las ideas en relación al dinero para no verlo como una herramienta egoísta, sino como una herramienta para ayudar a otros.

Nuestros descubrimientos sugieren que ser amable y confiable puede tener costos financieros, especialmente para aquellos que no tienen los medios financieros para compensar las predisposiciones de su personalidad y las actitudes hacia el dinero asociadas a ella.

Los investigadores advierten que este estudio es limitado, y que cada caso en particular puede encontrarse con variables particulares; sin embargo, analizar la relación entre la psicología de una persona y sus finanzas es importante para proponer comportamientos que generen tanto bienestar social como económico en las personas.