Una de las más estéticas lecciones de desapego: monjes budistas crean meticuloso mandala y luego lo destruyen (VIDEO)

Representar al cosmos para luego destruirlo es un ritual de suma humildad, pero también una forma de irradiar bendiciones por el mundo.

Podría decirse que la religión budista y toda su sabiduría descansan sobre una creencia clave: que el apego a lo material sólo trae sufrimiento. Por eso, los practicantes del budismo encuentran maneras, a veces insólitas, de practicar el desapego: por ejemplo, formando el más elaborado mandala –un sagrado espacio cósmico– para luego destruirlo.

Esto es lo que unos itinerantes monjes tibetanos, provenientes del monasterio Drepung Loseling, han hecho en un tour por Estados Unidos, con la esperanza de traer purificación al mundo. Pero además de llevar valiosas lecciones de desapego, compasión y respeto, estos monjes esperan poder hacer consciente a la gente sobre los problemas por los que están pasando los refugiados tibetanos de Nepal y la India.

En estos encuentros, los monjes elaboran un mandala de arena, lo que toma alrededor de 1 semana de trabajo conjunto. Después, en un acto de ofrenda repleto de humildad, los monjes destruyen con leves movimientos la figura cósmica, ofreciendo un poco de arena a los espectadores y arrojando otra parte en algún entorno natural cercano. Esto hace también del mandala un contenedor, no sólo del cosmos, sino de bendiciones, poder colectivo y bienestar.

 

Pero si el mandala es un símbolo sagrado, ¿por qué destruirlo?

Comprender lo que es un mandala es algo sumamente difícil. Es imposible hacer, por ejemplo, una comparación con las imágenes religiosas de Occidente, pues el mandala tiene funciones muy distintas que trascienden al acto de adorar.

Según Jeffrey Durham, asistente curador de la colección de arte del Himalaya del Museo de Arte Asiático de San Francisco, la palabra mandala tiene múltiples significados. Pero este experto señala que uno de ellos es algo parecido a el palacio con la presencia divina, pues manda es un palacio, y la es una presencia divina oculta en el interior de dicho palacio. Es decir, el mandala es un palacio que contiene lo divino.

Pero un mandala es sobre todo una meticulosa elaboración geométrica. En ese sentido, el significado de los círculos y cuadrados perfectamente elaborados del mandala suponen un camino que, de recorrerse en una travesía, llevará al espíritu itinerante hasta las puertas de la divinidad misma: de Buda.

 

El mandala, espacio de meditación macro y microcósmica

El mandala es entonces una representación cósmica, que a su vez representa una cierta arquitectura y una geometría tridimensional. Pero en realidad ambas esencias forman primordialmente un espacio cósmico ficticio para meditar, elaborado por el ojo de la mente (la glándula pineal). Los monjes budistas deben ser capaces de retener la imagen del mandala por 2 horas si quieren entrar a él, a su portentosa geometría y acercarse así al Buda. Por eso, otro significado de esta palabra sánscrita es mantener la mente, pues man es mente, y dala es mantener.

El mandala no es entonces una imagen sagrada, sino una especie de médium entre la conciencia, el microcosmos y el cosmos. Es por eso que, como parte de un todo, puede ser creado y luego devuelto al lugar del que proviene, en un ritual de desapego y bienestar cuya más valiosa lección es que ni siquiera aquello que creamos nos pertenece.

 

* Imágenes: 1) Gary Ashley; 2) Buddhabe



Japón tiene las alcantarillas más hermosas jamás inventadas (mira 📷)

Japón celebra su identidad local con diseños divertidos, coloridos y cautivadores en un festival anual.

Desde la década de los 80, miles de municipalidades en Japón han diseñado tapas de alcantarilla que representan aspectos de la cultura local. Los diseños son coloridos y representan aspectos como la comida, la flora y fauna, la cultura, los paisajes que caracterizan y son motivo de orgullo para cada localidad.

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Para seguir con esta tradición, la tienda departamental Shinjuku Takashimaya celebró en Tokio el Festival de Tapas de Alcantarillas Japonesas. El festival tuvo lugar del 1 al 3 de febrero de 2019, pero se extenderá hasta fines del mes.

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Entre las actividades celebradas se incluye una exposición de tapas provenientes de todos los rincones de Japón, la venta de comida decorada con los motivos de las tapas de alcantarillas, souvenirs, libros, lápices, estampillas y reproducciones a escala de las tapas de alcantarilla.

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El libro Drainspotting, de Remo Camerota, publicado en 2010, celebra esta tradición japonesa única.

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Los volcanes de Bali están conectados (a pesar de las millas de distancia)

A pesar de la astronómica distancia, estos volcanes están conectados y han logrado dinamitar juntos, por ejemplo, con la erupción masiva de 1963.

El azoro que la cercanía de un volcán puede despertar es sorprendente pero, ¿y si te enteraras que, a pesar de las millas, los volcanes pueden estar conectados bajo tierra? Algo así como un acto poético de la tierra por mantener unido lo que es evidente y debe estar junto…

En Bali, el Agung y el Monte Batur se encuentran a 11 millas (18 km) de distancia, pero su separación es sólo aparente. Unas fotografías de satélite han revelado que debajo de su imponente aspecto yace una compleja estructura que los mantiene unidos. Así es: hay un vínculo entre ambos que trasciende la distancia.

¿Qué une a estos dos gigantes? Al parecer, se trata de un lazo de fuego. Expertos de la Universidad de Bristol teorizan que el magma contenido en ellos no se mueve sólo hacia arriba, sino que viaja también en sentido horizontal. Esta unión interna provoca reacciones vinculadas más allá de la localización. El Agung puede hacer que el Monte Batur “despierte” y viceversa.

Esta unión explicaría por qué el Agung lanzó súbitas humaredas en el 2017 después de años de dormitar. También es la razón detrás de uno de los eventos más trágicos del siglo pasado. En 1963, el Agung explotó en una erupción masiva que arrasó con todo a su paso. Pocos momentos después del incidente, el Monte Batur también entró en erupción. El infortunado incidente sirvió para avivar la curiosidad de los geólogos. Ahora, se piensa que la conexión de estos volcanes puede servir para predecir erupciones futuras.

El motivo detrás de este vínculo que supera la distancia sigue investigándose. Lo que es cierto es que prueba que los vínculos en la naturaleza no necesariamente se rigen por las reglas espaciales que conocemos. Además de las posibilidades de prevención que ofrece este hallazgo, la idea de pensar en un mundo interconectado más allá del espacio-tiempo es fascinante.